Acusan a un asaltante de asesinar a su esposa de cuatro balazos mientras sus hijos dormían

Uno de los hijos del matrimonio le dijo a la Policía que vio cuando su padre, Sergio Marchisio, huyó de la casa después del crimen.

29 Jun 2017

El último día con vida de Nadia de los Ángeles Carrizo probablemente haya sido el más feliz de sus 38 años. El martes había nacido su primer nieto y la mujer desbordaba alegría. Lo contaron sus familiares, ayer a la mañana, desde atrás de la cinta perimetral que los separaba del lugar donde fue asesinada de cuatro disparos.

“Ángela”, como la llamaban, comenzó una relación sentimental con Sergio Daniel Marchisio (“Bachicha”) cuando era una jovencita de apenas 15 años. “Siempre le decía: ‘no te conviene ese chico, hija’. Pero ella no me hacía caso porque las hijas hacen siempre lo que quieren”, lamentó ayer Elvira Yolanda Medina, su madre.

A la mujer la sacaron de la cama a las 7.30 con la peor noticia que podían llevarle. Su hija había sido asesinada a sangre fría en el barrio Experimental II de El Colmenar.

A Carrizo la mataron con saña. El crimen se produjo antes del amanecer, en la habitación matrimonial, mientras sus hijos dormían en sus respectivos dormitorios. De acuerdo con los primeros informes, recibió cuatro balazos en el tórax, aunque se sospecha que también tenía otras heridas. Uno de los hijos del matrimonio le dijo a la Policía que en ese momento se levantó, vio a su padre al lado de la mujer muerta y que luego se esfumó. Nadie volvió a verlo.

Buscado

“Vinieron ellos a avisarnos”, dijo la madre de la víctima, señalando la casa donde viven los familiares de Marchisio, frente a la vivienda donde trabajan los peritos. “A mi hija la mataron a las 5 y nos fueron a avisar recién a las 7.30, cuando ya la habían llevado al hospital”, agregó la mujer.

Con el objetivo de despejar cualquier duda, la Policía se llevó al padre de “Bachicha” a Tribunales para que diera explicaciones. El hombre declaró que no sabía nada porque en ese momento estaba profundamente dormido debido a que había tomado medicamentos y volvió a su casa.

“Uno de sus nietos estaba contando recién que el hombre sabía lo que pasaba, que estaba escuchando todo y que no se quiso meter, él lo está encubriendo. También contó que el señor dijo que iba a declarar que la Ángela vino de la calle drogada y baleada. Hasta se hacía el bol... para ir a buscar un remise para llevarla al hospital”, intervino Walter Omar Medina, hermano de la víctima.

El presunto femicida de Las Talitas pertenecía a la “Banda de la Gruta”

Personal de la división Homicidios, dirigida por los comisarios Hugo Cabeza y Daniel Cuéllar, intentaba rastrear los pasos del presunto femicida.

“Daba la vida por él”

Carrizo y Marchisio estaban casados y tenían cinco hijos; el más chico tiene cuatro años. Llevaban más de dos décadas juntos, pero la relación siempre fue violenta. “Sabía que él era violento pero ella daba la vida por él, nunca lo quiso denunciar. Cuando la maltrataba y le pegaba, ella se iba a de la casa pero no lo quería denunciar y después volvía. Me cansé de decirle”, recordó su madre.

Pese a que ninguno de los dos trabajaba, vivían en una casa que reunía las comodidades básicas. Incluso la vivienda resalta entre las casillas que la rodean en el barrio Experimental II. “Vivían con el plan de los chicos. Él es un vago, se drogaba y eso lo ponía violento. Siempre se hacía el malo, por eso también tengo miedo yo, tengo miedo de que venga para la casa a hacerse el loco”, aclaró la madre de la víctima, que sólo se atrevió a insinuar el pasado delictivo de Marchisio.

Cristina Zulema Medina, hermana de Carrizo, también remarcó que se trata de una persona violenta. “Vivían discutiendo. Hace unos años casi lo mata a mi papá. Le metió un culatazo en la cabeza porque se metió a defenderla a ella. Todos los Marchisio se hacen los malos, toda la familia es igual y el padre los encubre”, agregó la mujer.

Fuentes del caso confirmaron a LA GACETA que “Bachicha” tiene antecedentes penales. Los familiares de Carrizo recordaron que estuvo preso en Villa Urquiza hasta hace dos años aproximadamente. “Ella iba a visitarlo siempre y le llevaba comida”, contaron. La fiscala Marta Rivadeneira ordenó que lo aprehendan para acusarlo de femicidio, un delito para el que nuestro Código Penal prevé la condena de prisión perpetua.

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