El encanto del “bel canto”

08 Sep 2015 10 11

¿Te gusta la ópera? Con esta frase se inicia una de las escenas más conmovedoras de la premiada película “Filadelfia” (1993). Esa en la que el protagonista, Andrew Beckett (interpretado por Tom Hanks) intenta explicarle al abogado Joseph Miller (Denzel Washington), lo que la ópera significa para él: un modo de vida, un sentimiento, un éxtasis. Y lo hace mientras escucha a todo volumen la extraordinaria aria “La mamma morta”, de la ópera “Andrea Chenier” de Umberto Giordano, interpretada nada menos que por Maria Callas. La escena, cargada de dramatismo, es ya un clásico de la historia del cine y el personaje de Hanks la usa para explicar cómo ha llegado al convencimiento de que no hay manera de sobrevivir al sida y que está preparado para enfrentarse a la muerte. Esa simple conjunción entre música, poesía e imágenes bastó para arrancar las lágrimas de los espectadores. De hecho esta secuencia ha sido el punto de partida para que muchas personas empezaran a escuchar ópera. Porque, seamos sinceros... ¿Quién puede decir que la ópera es aburrida? ¿Quién se atreve a sostener que “La Traviata” o “Aída”, o “La Bohème” carecen de glamour y sólo pueden exhibir ostentación? ¿Cómo puede ser que hayamos olvidado que la ópera, como cualquier otra manifestación del arte, es ante todo un vehículo para acercarnos a nosotros mismos? Hoy prevalece la idea de que para poder disfrutar de una gala lírica es preciso pertenecer a una fraternidad de iniciados cuidadosamente escogidos por las musas. Nada más errado. La ópera es un género que divierte y conmueve. Mujeres que cantan mientras agonizan, hechiceras que se confunden y matan a sus propios hijos creyendo que son los hijos de sus enemigos, brebajes mágicos que unen a los amantes o los separan para siempre, gigantes, dioses, dragones y artesanos que cantan a viva voz. Todo eso es la ópera. Y aún más: es también un drama que carece de lógica. Porque cuando un tenor se entera de que su amada corre peligro se entretiene dando un do de pecho magistral en vez de correr en su ayuda... ¡Claro que la ópera es ilógica! ¡Claro que es absolutamente absurdo que alguien cante mientras come o mientras se desploma agobiado por un ataque fulminante de tuberculosis! Pero es eso justamente lo que convierte a la ópera en un género deslumbrante, en una suerte de espectáculo global donde entran en juego todos los sentidos.

Por eso, que en Tucumán podamos tener la posibilidad de ver aunque sea una puesta de nivel superior por año es una oportunidad que no se debe soslayar. Un regalo que merece todo nuestro apoyo. No sólo como ciudadanos, sino también como artífices de la cultura local. El estreno de “La Bohème”, de Giacomo Puccini en el teatro San Martín fue, tal vez, uno de los mayores acontecimientos de este Septiembre Musical. Sobre todo porque la provincia siempre fue fértil para este género. No debemos olvidar que a principios del siglo pasado actuó en esta ciudad nada menos que Enrico Caruso, el tenor que hoy es una leyenda. Así, “La Bohème” viene a nutrir una agenda que se inició hace ya algunos años y que agrupa, entre otras, a “La Traviata”, “Tosca”, “Aída”, “Carmina Burana”, “Nabuco”, o “la hija del regimiento”. Por eso, no es exagerado afirmar que en Tucumán la ópera no sólo está viva sino que crece año a año. Y crece nutrida por artistas locales, que no es poco mérito. Porque nunca fueron tan verdaderas las manifestaciones amorosas o la pasión vital que cuando fueron cantadas sobre un escenario propio y con gente nuestra.

Lo que resulta un poco incomprensible es que, a pesar de contar con potentes elencos estables, con agrupaciones independientes de fuste y con uno de los teatros más bellos del país, Tucumán no haya podido aún establecer una temporada lírica organizada. Una de las razones es, por supuesto, presupuestaria. La puesta en escena de una ópera o zarzuela, por más minimalista que sea su concepción, requiere mucho dinero. Dinero que los funcionarios, en la mayoría de los casos, prefieren invertir en espectáculos más “populares” y vistosos en la plaza Independencia que, dicho sea de paso, son también caros. Sin embargo, este año se consiguió estrenar tres óperas: “Pagliacci”, de Ruggero Leoncavallo en marzo; “La hija del regimiento”, de Gaetano Donizetti en julio y “La Bohème”, ahora. Esto habla del dinamismo que tiene el género y de la gran cantidad de público que lo apoya en cada puesta. Porque -justo es decirlo- muchas de estas óperas se vieron en unas pocas funciones y, por lo tanto, mucha gente se quedó con las ganas. Ese público no es un público cualquiera, sino uno que está en constante renovación, que crece y se diversifica; que late y pide más. Porque, si algo tiene de gratificante asistir a una función lírica en Tucumán es comprobar la gran cantidad de jóvenes que llenan los palcos y las plateas. Éste es precisamente el mayor secreto de este género que amalgama teatro con música: llegar a donde la palabra ya no puede. Expresar con música lo que ya no somos capaces de gritar. Como dijo el poeta T.S. Eliot: “el que se acerca a las grandes óperas tiene un buen antídoto contra lo malo del mundo en que vivimos: la banalidad, el utilitarismo y la superficialidad ruidosa que no ayuda a educar la sensibilidad”.

Comentarios 10

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Billie Kent #10 08 Sep 2015 23:40 Hs

La pregunta es pa #8

Billie Kent #9 08 Sep 2015 23:39 Hs

¡Ah, si? ¿Y de qué trata compadre?

Max_Peralta #8 08 Sep 2015 14:27 Hs

La Bohemia se escuchó formidable y resaltó, magnífica muestra de cultura.

Guillo Herz #7 08 Sep 2015 13:10 Hs

Excelente nota Sr. Martinelli. Tiene Ud. toda la razón cuando comenta lo gratificante que es ver a los jóvenes llenar las ubicaciones del teatro cada vez que se lleva a cabo una función de este género. Creo que "nobleza obliga" reconocer el mérito de las autoridades del Ente Cultural de asumir el rol de formadores de público en este sentido al haber incluido en la agenda del Septiembre Musical por lo menos una ópera cada año.(“La Traviata”, “Tosca”, “Aída”, “Carmina Burana”, “Nabuco” entre otros títulos.) También hubieron algunas óperas proyectadas en diferido directamente del Metropolitan de Nueva York en el Teatro San Martin con gran éxito de público. Desconozco los motivos por los que estas proyecciones fueron interrumpidas. Creo, por último, que es un gran orgullo que Tucumán sea uno de los pocos centros creadores de ópera del país y que el Septiembre Musical haya cumplido 55 años ininterrumpidos de vida.

Simón Templar #6 08 Sep 2015 10:27 Hs

Coincido con #1, pero no le quita mérito a la nota, la cultura, que es amplia, se ha centrado solo en lo popular, pareciera que la exquisitez de la música clásica, la ópera, la zarzuela, el mismo ballet y todo exponente del arte musical y escénico que implica un espacio de silencio, concentración y escaparle al barullo y al enojo del acaso, ha quedado concentrado en la esfera de la vida privada de las personas, que una que otra vez (en Tucumán) se pone en escena. Buena nota, le puso pausa al cúmulo de enojosas noticias actuales.

cacho castaña #5 08 Sep 2015 09:51 Hs

Cuánta verdad contiene su nota Sr. Martinelli!!!!! Sobre todo al decir "Dinero que los funcionarios, en la mayoría de los casos, prefieren invertir en espectáculos más “populares” y vistosos en la plaza Independencia que, dicho sea de paso, son también caros." Los costos de cualquier presentación que se lleva a cabo en la Plaza Independencia o en el Teatro Mercedes Sosa, son infinitamente más caros que los dineros que se podrían destinar a la puesta del más amplio repertorio operístico. No se aprovecha la materia prima artística local ya contratada por el estado provincial, y que no generan gastos cuya dimensión son incomparables y superiores a los que se abonan en plaza por los mismos artistas, hecho fácilmente comprobable, cuando las contrataciones las hace el Estado Provincial. En definitiva la plata estuvo durante doce años a disposición de Mauricio Guzmán, Pte.del Ente Cultural, si la dilapidó en contrataciones espurias, eso es otra cosa.

full master #4 08 Sep 2015 08:22 Hs

#1 Tal cual. Carmina burana se conforma como un conjunto o colección de cantos. Una suma de composiciones que reflejan lo acontecido en un grupo social. Durante los siglos 12 y 13. En una región alemana.

full master #3 08 Sep 2015 08:15 Hs

El "BEL CANTO" se corresponde con un estilo vocal (de canto). Tuvo gran desarrollo en Italia (desde fines del siglo 17 hasta mediados del siglo 19. Luego "renace" a mediados del siglo 20). En este estilo, se promueve destacar el virtuosismo de la voz (tono, timbre, agudos, respiración). Se presenta también el VERISMO. Otro estilo, donde se promueve más la declamación, la voz hablada, el drama explicado en suave melodía. Por ello, el título podría orientarse hacia "el encanto de la ópera".

Marcelo_Galvez #2 08 Sep 2015 07:36 Hs

Muy linda nota Martinelli debemos difundir la ópera en las clases de música de las escuelas asi desde niños se les inculcará el arte que también es educación

berni #1 08 Sep 2015 01:49 Hs

Estimado........... CARMINA BURANA es una cantata escénica; no tiene que ver con la ópera