Boca revivió con Arruabarrena y bajó al líder Vélez

El "Xeneize" se impuso por 3 a 1, tras una contundente reacción en el segundo tiempo.

FESTEJO. “Cata” Díaz festeja el gol del 1-1 de su autoria mientras Marín lo abraza. FESTEJO. “Cata” Díaz festeja el gol del 1-1 de su autoria mientras Marín lo abraza.
Esa bomba del chico Jorge Correa sobre el final de la primera etapa gratificaba una vez más que Boca sufría y perdía cuando no merecía hacerlo. Boca era y, finalmente, fue más que el hasta ayer invicto Vélez, pero el resultado decía lo contrario.

Se veía otro equipo en cancha, con otro toque, con otro ritmo y con nuevas caras en la escuadra ideal. Rodolfo Arruabarrena, el nuevo mandamás del timonel “xeneize” metió mano donde Carlos Bianchi no lo había hecho y los frutos le rindieron al debutante DT. Fue una orquesta su formación que, hasta su arribo, venía a los tumbos pero que anoche se pareció más a un equipo sólido y efectivo.

Boca no le regaló espacios a la “V”, le robó la pelota, lo ahorcó donde más le duele; lo lastimó escalonadamente. En síntesis, el “xeneize” intentó demoler de a poco y sin prisa al rival, hasta que lo consiguió.

El destino quiso que el sufrimiento sea parte de esta película del local, porque un minuto antes del descanso Correa remató fuerte al segundo palo de Agustín Orion. Nada que hacer para el arquero. Golazo.

Esos 15 minutos de pausa deben haberle servido al “Vasco” para aplaudir a sus jugadores y decirles que su trabajo era perfecto. Que el resultado no decía la verdad. Boca siguió en la suya, yendo ordenadamente a buscar la paridad. Y tras dos regalos conceptuales de Vélez, los mismos que eran moneda corriente en La Ribera, Boca encontró la paridad con un cabezazo tremendo de un “Cata” Díaz sin marca en un córner, y después la ventaja gracias a un error de Sebastián Sosa y la sentencia de César Meli, uno de los que el “Virrey” no tenía en carpeta para ser titular.

Con el marcador a su favor, el “xeneize” se agrandó aún más. Continuó dominando a su visita, cerrándole sus canales de ejecución y bloqueando a la perfección a Lucas Pratto y al resto de los lanceros de la “V”. El contraataque fue un recurso bien aprovechado, entonces. Andrés Chávez le rompió el arco a Sosa y decoró una victoria (3-1) que vale más que tres puntos. Boca es otro Boca, tiene sed de revancha. Sus nuevas caras lo firmaron en la cancha.

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