Por una parroquia “24 horas” y todo terreno

El cura villero es el flamante coordinador de la Pastoral de Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina. Reflexiones.

PAUTA. “Hay que volver a una vida marcada por la familia, el deporte, la escuela y la parroquia”, dice Di Paola. LA GACETA / ARCHIVO PAUTA. “Hay que volver a una vida marcada por la familia, el deporte, la escuela y la parroquia”, dice Di Paola. LA GACETA / ARCHIVO
31 Agosto 2014
“Las parroquias podrían ser lugares de prevención extraordinarios contra las adicciones, si se las organizara un poco mejor”. Lo dice el padre José María “Pepe” Di Paola, que acaba de ser nombrado coordinador de la Pastoral de Drogadependencia de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina. El sacerdote “villero” y amigo personal del papa Francisco, con quien recorría los barrios más humildes de la arquidiócesis de Buenos Aires, cuando Jorge Bergoglio era cardenal, estuvo de visita en Tucumán, antes de recibir el premio Compromiso Social 2014 que entregó la ONG Cilsa, en el hotel Hilton de Buenos Aires.

El padre Pepe está seguro de que “desde las parroquias pueden surgir importantes centro de recuperación como tenemos nosotros en las villas”.

El sacerdote vive en el barrio La Cárcova, en José León Suárez, en el extremo norte del partido de General San Martín, en la zona norte del Gran Buenos Aires. “Cada comunidad debe ajustarse a la realidad que le toca vivir. Un barrio de Tucumán no es igual a una villa de la Capital de Buenos Aires, sin embargo hay muchos elementos que pueden servir. Yo mismo he tomado ejemplo de otros lugares que trabajan en el tema de las adicciones”, reconoció.

La Comisión Nacional de la Drogadependencia forma parte de la Comisión Episcopal de Pastoral Social que preside monseñor Jorge Lozano. “La comisión (de drogadependencia tiene seis años y ha hecho un trabajo interesante en la formación de líderes, y ahora tenemos que seguir trabajando en otros temas, como la propuesta de los centros barriales como una reacción ante el crecimiento de la violencia en distintos puntos de la Argentina”, explicó.

“No hay que esperar que el Estado haga todo. Las instituciones tenemos que fortalecernos y también los actores sociales como la televisión, la radio, el periódico... La lucha contra la droga es un trabajo entre sociedad y Estado, todos tenemos que empezar a ser formadores de conciencia de lo que significa este problema y la destrucción que causa en las personas...”

- ¿Cuál es el modelo que debemos seguir?

- Tenemos que tenemos volver a lo que conocimos los que tenemos más o menos 50 años: a una vida marcada por la familia, el deporte, la escuela y la parroquia. Esos eran los lugares básicos donde transcurría la vida de un chico, y donde vos aprendías muchos valores que después se transmitían a la sociedad.

- ¿Cómo se hace para volver a esos viejos esquemas?

- Debe haber una presencia más fuerte tanto del Estado como de la sociedad civil. Tenemos que dejar de ver el problema de la droga como si lo viéramos por televisión, hay que asumir el rol que nos toca a cada uno de una buena vez. Si un club o una parroquia trabaja bien, si una municipalidad hacer todo lo que está a su alcanza, si las fuerzas de seguridad trabajan como corresponde, yo creo que se va a poder... Pero si la parroquia da misa y se cierra y la escuela piensa en dar clase y punto también falla. Tenemos que pensar en el alumno más allá del aula.

- ¿Cómo lo resuelve usted en la villa?

- No. No se ha resuelto. Vivimos en la villa y procuramos desde la villa generar ese cambio. Pero es difícil, es construir y caer y volver a empezar. Desgraciadamente hemos dejado pasar mucho tiempo, como una casa abandonada cuando la querés habitar pero tenés que arreglar los techos. Aquí pasa los mismo. Tenemos que hacer cosas que tendríamos que haber hecho 40 años atrás y no lo hicimos. Bueno, es hora de empezar.

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