Chicas Bondi: Un ladrón de miradas pasó por Tucumán

Torcuato retrata y difunde en las redes sociales fotos de mujeres que viajan en colectivo. Gira por el interior.

15 Abr 2014
No.

No son chicas perfectas, de esas que las revistas y los programas de TV venden como el ideal de mujer. No tienen el pelo lavado con el champú más caro del mercado, ni el rostro terso de cremas antiage, ni un maquillaje que esconda las ojeras. Tampoco es un fotógrafo profesional quien las retrata, ni lo hace en un ambiente con todo controlado. No hay pose. No hay permiso.

Sí.

Sí hay actitud, personalidad disparada como rayos a través de los ojos; hay algo que atrae en esas fotos sin entender con claridad por qué. Miradas perdidas en un vidrio empañado, observando más hacia adentro que a la calle en eterno movimiento. Y hay un artista que saltó un cerco y se tiró de cabeza hacia esto que define como “intervención virtual”.

Su nombre es Santiago Torcuato González Agote y es el autor de Chicas Bondi, un proyecto que nació en 2011, que crece sin parar y que levanta tantas críticas como elogios. Es simplemente una colección de fotos digitales tomadas con un celular, retratos de mujeres jóvenes viajando en colectivo que de inmediato se suben a las redes sociales. Ellas no saben que les “roban” una imagen, pero cuando se enteran -dice el autor- tampoco se quejan. Dentro de su gira llamada “Chicas Bondi Tour”, que consiguió el apoyo de la compañía Nokia, Torcuato visitó Tucumán para retratar a las chicas bondi locales. Con una actitud más de rockstar que de fotógrafo (de hecho es músico) Torcuato, de 29 años, recibió a LA GACETA en el cuarto del hotel céntrico donde pasó la noche.

“Sin pose y sin permiso” es el lema de Chicas Bondi y esa, ahora, es una verdad a medias. Luego de que en 2013 -hace exactamente un año- la Defensoría del Pueblo porteña emitiera un dictamen desfavorable contra el proyecto, su autor comenzó a pedir permiso... pero no para tomar la foto, sino para publicarlas en las redes sociales. Si las chicas supieran que las están fotografiando, explica él, toda su obra perdería sentido.

“Yo me negaba mucho a la fotografía, sobre todo a la turística, la cotidiana. Me parece kitsch ver chicas posando como si fueran modelos, imitando lo que pasa en las revistas, sacando boca de pato... son cosas ridículas, cuando la postura natural de las mujeres supera cualquier cosa forzada. De hecho, el juego que comencé a ver con Chicas Bondi es si la pose imita a la no-pose o si la no-pose imita a la pose. Creo que por eso las fotos que más me gustan, cuando las consigo, son esas que te hacen dudar si están posando o no”, describe. Pero nunca están posando.

Según el autor, de 700 chicas fotografiadas desde febrero de 2012 (de las cuales 200 fueron sin ningún permiso) sólo 12 pidieron que borrara la foto subida a Instagram, Twitter, Tumblr y Facebook. Sin embargo, a él lo trataron desde discriminador (porque supuestamente elige chicas lindas, jóvenes y de cierta clase social) hasta de acosador.

Pero el criterio de selección está bastante diluido, a juzgar por lo que se ve en las fotos y por el discurso del fotógrafo. “He sacado fotos a chicas muy lindas que no salen bien y a chicas que a primera vista no llaman la atención a nadie, pero que dieron fotos increíbles. Siempre busqué chicas jóvenes -admite- pero porque les hablo a mis contemporáneos. Cuando entablamos algún contacto con las chicas, que se comunican para preguntar sobre mi trabajo, siempre compruebo que son chicas con historias fuertes; eso se transmite, sobre todo en las miradas. Por eso busco miradas”, justifica.

En Tucumán, y después de renegar porque no pudo conseguir la Tarjeta Ciudadana, Torcuato y su equipo (Milena Jakic y Santiago Maker, todos equipados con un Nokia Lumia 1020, el único móvil con cámara de 41 megapixeles) se vieron obligados a subir al 102 (todavía reciben monedas) rumbo a Yerba Buena. Ahí encontraron a la primera y hasta el momento única “chica bondi” tucumana. Ayer estuvieron en Salta y hoy, si todo sale bien, terminarán esta “gira artística” nacional en Jujuy.

Para Torcuato, el bondi es ese lugar casi fetichista donde la gentre transita “un no tiempo”. Eso es lo que le más le atrae, pero también quiere dar un paso adelante: “quiero que las personas disfruten de las cosas mínimas que pasan a su alrededor, a mirar al otro, a empatizar, a entender que cada uno tiene una historia”. Pero esto, admite, son cosas que surgieron a posteriori.

Repercusiones
El día en que “Cande” Tinelli se subió a un “bondi”

El 7 de marzo, Torcuato González difundió una foto que Candelaria Tinelli (hija de Marcelo) se había tomado con la misma estética que el blog que él impulsa, Chicas Bondi. “Que Candelaria haya posado agarrada al caño de un bondi, en vez del caño de Bailando por un Sueño es genial. Es muy positivo”, dijo en ese momento González. LA GACETA le preguntó por qué vio esta acción como algo tan positivo. “Podemos decir, sin miedo, que Tinelli hace el producto televisivo más misógino que hay. La figura de la mujer en sus programas está objetivizada para el show, para el escándalo guionado. Entonces, que su hija se presente como una chica que viaja en bondi me pareció muy fuerte”, señaló.

¿Y ellos?
El subte de londres tiene su propia versión, pero de hombres

En Londres es un éxito en la comunidad gay un proyecto llamado tubecrush.net (foto), en el que cualquier persona puede subir fotos de hombres tomadas clandestinamente en el transporte público. “Mirar, fotografiar y compartir” es el lema de esta propuesta que, al igual que Chicas Bondi, gana tantos elogios como críticas. Para algunos se trata de la reivindicación de la belleza del hombre común; para otros, un avance sobre los derechos a la imagen y a la intimidad.

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