Piccinetti advirtió que no quería ir preso

El “dandy” de Trancas está prófugo desde 2011, justo antes de que dictaran sentencia en el juicio en el que lo acusaban por un crimen La última información con la que cuenta la Policía indica que está en Bolivia, pero ninguna dependencia lo está buscando

20 Feb 2014
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SE LO TRAGÓ LA TIERRA. Piccinetti está prófugo desde hace tres años. la gaceta / foto de jorge olmos sgrosso (archivo)

-Doctor. ¿Cómo ve el resultado del juicio?

-Esto está mal Luis

-Yo preso no quiero ir. Voy a sufrir mucho viendo crecer a mis hijos y nietos desde la cárcel. El sólo hecho de pensar en las requisas durante las visitas me pone mal.

Este fue el último diálogo personal que tuvo Luis Piccinetti con su abogado, Roberto Flores. Ocurrió el viernes 18 de febrero de 2011 al mediodía en un bar ubicado en la esquina de 25 de Mayo y avenida Sarmiento.

Luego la charla siguió y Flores, con el Código Penal en la mano, le explicó a su cliente que si era condenado a prisión perpetua (35 años de cárcel), “cumpliendo con todos los requisitos”, a los 15 iba a salir en libertad condicional. “Me voy a morir en la cárcel doctor. Yo no quiero eso”, le volvió a decir Piccinetti. Alrededor de las 13 se despidieron. Flores, quien comentó a LA GACETA el diálogo producido, aseguró que “sólo pensaba en preparar su alegato”, que lo iba a exponer la siguiente semana.

El domingo 20 al mediodía Flores estaba realizando gimnasia cuando sonó su celular.

-Hola doctor. ¿Estás preparando el alegato?

-En eso estoy Luis

-Espero que tengas suerte...

Al otro día, cuando la fiscala de Cámara Marta Jerez tenía que dar los fundamentos de su acusación, todo quedó trunco. Piccineti nunca se presentó al juicio y dejó una carta en LA GACETA. En la misiva denunciaba no tener “garantías jurídicas” porque “en ningún momento” le dieron derecho a “su defensa”.

Desde ese día, como concluyen todos, “se lo tragó la tierra”. El prófugo, junto a Silvia Lai, estaban siendo juzgado por un crimen ocurrido en la madrugada del martes 15 de febrero de 2007 por el asesinato de Eduardo Salas, un agricultor de Trancas.

Ese día, la víctima estaba durmiendo en su casa cuando entre las 3.30 y las 4 fue matado a golpes en la cabeza. Estaba casado con Lai, y se cree que Piccinetti era el amante de la mujer. A Lai y al masajista los hallaron sospechosos del homicidio, ya que se supone que el agricultor descubrió la relación clandestina.

Lai y Piccinetti fueron procesados por homicidio agravado. Estuvieron dos años detenidos, y luego fueron liberados por haberse excedido los plazos de la prisión preventiva.

El 21 de febrero de 2011, los jueces de la sala IV de la Cámara Penal, María del Pilar Prieto, Horacio Lázaro Villalba y Marta Cavallotti, tenían que escuchar los alegatos de la fiscala, de los abogados defensores y luego debían dictar la sentencia.

La bomba

Días antes, el profesor de gimnasia había advertido que esa jornada iba a “explotar tribunales”. Desde entonces, nunca más se lo vio. Luego, Lai fue sentenciada a prisión perpetua por ser partícipe necesaria del crimen. En el fallo, los camaristas dejaron en claro (sin nombrarlo) que el masajista había sido el autor material del hecho. Pero al no estar presente, no pudieron dictar sentencia en contra de Piccinetti.

Paradero

Los datos sobre el destino de Piccinetti fueron variados: que se lo había visto en el conurbano bonaerense, que se escondía en una casa ubicada en el norte de la provincia, o que ya no vive en Argentina. Hasta Interpol tiene su foto, pero él no aparece.

Una alta fuente investigativa confió a este diario que en varias etapas del año pasado se realizaron una serie de allanamientos en el límite fronterizo con Bolivia, ya que tendría familiares en pequeñas localidades de Salta o Jujuy.

Lo cierto es que el prófugo tiene pedido de captura internacional, pero nadie lo busca intensamente. La fuente consultada desnudó la realidad de la Policía tucumana en cuanto a la búsqueda de personas prófugas. “Ante la cantidad de homicidios que ocurren por semana o mes, le damos prioridad a estos casos antes que a la búsqueda de prófugos. Hay diligencias que no podemos postergar”, se sinceró.

Sin complicidad

Flores asegura que la última vez que charlaron en el bar, las palabras de su defendido de no querer ir preso no le llamaron la atención. “Estaba pensando en los alegatos pero en mi intimidad veía que la cosa no estaba bien”, indicó. “Mi ánimo no era bueno. Notaba en las caras y gestos del tribunal que estaba lejos la libertad y esperaba una sentencia de prisión perpetua”. Flores aseguró que no tuvo nunca más contacto con los familiares del prófugo y hasta hoy niega que haya tenido participación en la fuga. “No me siento cómplice de nada. Él tomó la decisión de no presentarse”, sentenció. En cuanto a la inocencia de Piccinetti por el crimen del agricultor, no dudó. “Siempre le creí y por el trato que tuve con él no tiene inclinaciones para cometer el crimen”, aseguró.

La camarista Prieto, presidente del tribunal que lo juzgaba, recordó el hecho como algo que marcó su carrera judicial. “Es la primera vez que me ocurrió algo así en un juicio oral. Se lo busca en forma constante pero parece que se lo tragó la tierra... o murió”, reflexionó. De todas formas es optimista: “no pierdo las esperanzas de que lo encontremos y sea juzgado”, señaló.

“Tiene que haber un mayor control y dedicación en las causas. Las demoras en resolver los conflictos permiten este tipo de soluciones extralegales”, opinó Manuel Pedernera, abogado de Lai. “Los procesos duran en extenso más de los dos años establecidos por la legislación y se corre este riesgo (la fuga de Piccinetti) hasta que se realiza el juicio”, reflexionó

No hay estructura

En la actualidad la Policía de Tucumán no cuenta con una División de Búsqueda de Prófugos, como tienen Córdoba, Mendoza, Buenos Aires o Santa Fe. “De acuerdo al delito que haya cometido la persona fugada, cada división se encarga de investigar”, sostuvo el titular de la Dirección General de Investigaciones Criminales y Delitos Complejos, comisario Luis Nuñez.

A tres años de la fuga, Piccinetti brilla por su ausencia.

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