Un nutricionista echa por tierra viejos conceptos de dieta

"La verdadera dieta es la que comemos todos los días sin pensar. Cuanto más natural, mejor", dice el doctor Julio Montero.

06 Oct 2013
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VOLVER A LA COMIDA CASERA. Es la propuesta del médico Montero. TERRITORIODIGITAL.COM

"Los argentinos ¿somos más bien carnívoros o vegetarianos?", desafía el médico nutricionista Julio Montero. "Somos vegetarianos", sorprende. "Sí, porque el 70% de las calorías que comemos es de origen vegetal. Es como decía Borges: 'un argentino es un italiano que habla español, que se cree inglés y que le gustaría ser francés'. Los argentinos somos vegetarianos que nos creemos carnívoros. Por eso cuando algún referente de la salud nos dice que comamos menos carne el mensaje nos suena aceptable". Montero no se refiere a los vegetales naturales, sino a los productos de origen vegetal, como el aceite, las harinas y los azúcares. Por eso dice que, en ese sentido, "el vegetarianismo no es una garantía de salud". En India y Pakistán está prohibido matar una vaca, no se come carne roja, y sin embargo las enfermedades cardiovasculares están a la cabeza, ejemplifica.

Oriundo de Buenos Aires, Montero dictó un curso sobre su especialidad, invitado por el Programa Provincial de Obesidad. Este ex presidente de la Asociación Médica Argentina (AMA) y de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obesidad propone desconfiar de las dietas "enlatadas" y usar con precaución los productos "etiquetados" (que pasaron por el laboratorio). "Lo mejor es confiar en los alimentos que no necesitan etiqueta porque son naturales", machaca.

Lo enlatado, no
El verano está a un paso y muchas revistas captan lectores desde los kioscos con promesas de dietas revolucionarias. Todas son distintas. "¿Cómo puedo saber cuál es la mejor?", se pregunta Montero. "¿Cómo puedo aplicar una dieta sin conocer a la persona, sin saber cuáles son sus necesidades?", enfatiza. Montero denomina dieta al alimento que la gente come todos los días en su hábitat, sin darse cuenta. "Cada pueblo tiene una dieta que corresponde a su cultura", dice. A la "enlatada" no la tiene en cuenta, por eso es difícil llevarla a cabo. "Es como el yuyo, que uno lo saca, pero el medio hace que vuelva a crecer. De la misma manera, el gordo hace dieta para adelgazar, pero cuando la abandona recupera el peso que perdió. La verdadera dieta es la que la gente hace en forma espontánea, lo que comemos todos los días sin pensar, obedeciendo a nuestras necesidades y a nuestra cultura", explica.

El especialista advierte que cuando un médico indica una dieta, debe hacerlo teniendo en cuenta la cultura y los hábitos de la familia, de lo contrario se hace muy difícil sostenerla. "Por eso yo no hablo del fracaso de las dietas, sino más bien del triunfo del medio", resume. Montero pone especial énfasis en desconfiar del "marketing engañoso" de ciertos productos que se ofrecen masivamente como buenos, porque tienen algún ingrediente benéfico, pero ocultan otros que no son tan buenos. "Se le dice a las madres que el cerebro de los chicos necesita por la mañana una energía que proviene de alimentos con glucosa o almidón porque ayudan a su funcionamiento. Por eso se les da golosinas o cereales por la mañana. Muchos de esos productos tienen cafeína y el efecto que logran no es debido a su beneficio nutricional sino a un proceso químico", aclara.

Otro tanto ocurre con la barrita de cereal. "Nadie dice que tiene alta densidad energética y un gran potencial engordante y adictivo. Entonces es una desventaja para el chico que tiene que perder peso. Y si vamos a su componente dulce, aunque no tenga calorías, lo mismo genera adicción. ¿Por qué siempre creemos que todo pasa por las calorías, si sólo es una unidad físico matemática? ¡Un alimento tiene muchas otras propiedades que no se tienen en cuenta!", protesta.

Males cardiovasculares
"¿Por qué pese a que el 70% de nuestra alimentación es vegetariana, los males cardiovasculares, la obesidad, la hipertensión y los cánceres (que tienen relación con la alimentación) van en aumento? Porque seguimos repitiendo recetas que no han podido ser demostradas. Una de ellas es el mito de la grasa saturada. La gente le saca la grasa a la carne, al pollo y a todo lo animal. Los médicos le dicen que la grasa animal produce un montón de perjuicios, pero si vamos a la web de la Organización Mundial de la Salud (OMS) vemos que no hay pruebas de que las grasas saturadas produzcan el daño que se dice que hacen. Esta idea hizo caer el consumo de manteca y el reemplazo de lácteos enteros por descremados. También bajó el consumo de carne roja y sin embargo las cosas han empeorado...", objeta.

-¿Entonces qué habría que comer?

-"Habría que guiarse por la naturaleza, que es lo que menos conflictos de intereses presenta", sintetiza.

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