Magui Bravi confesó los dramas secretos de su vida

La estrella de Bailando 2012 padeció bulimia y tiene a su madre internada desde hace muchos años

12 Dic 2012
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"Soy vulnerable, pero tengo el error de buscar la perfección en todo. Los que bailamos clásico somos así; cualquier chica que estudie clásico te lo puede decir", aseguró Magdalena Bravi en el programa Este es el show, y contó la historia de su intento por convertirse en una bailarina clásica, con ribetes dramáticos como el de haber padecido de bulimia.

"Es una carrera muy sacrificada donde llega una entre miles y era una exigencia muy fuerte de mi madre para que yo sea primera bailarina. De chica, ella también quiso ser bailarina y no pudo", contó Magui. Ante las preguntas del panel, contó que su madre vivía en La Plata y no venía a las galas porque estaba enferma. "Pero me ve y estamos comunicadas a través de mi hermano y de mi papá". 

Magui agregó que vivía con su padre en Buenos Aires desde que tuvo que dejar de bailar por la bulimia que padecía. "Me mudé con él para poder trabajar como azafata y estudiar una nueva carrera. Estoy en tercer año de filosofía -reveló-. Cuando dejé de bailar sentí que fue un fracaso, pero agradezco el trabajo que tuve como azafata y el estudio que hago, que te abren la cabeza", dijo Bravi. Y confesó que vivía como una revancha de la vida estar en el reality, porque significa volver a lo que más ama: bailar. 

"Les estoy muy agradecida por haberme dejado bailar con Hernán Piquín. Fue un momento muy feliz... como abrazarme de nuevo con la danza y terminar de perdonarme por lo que pasó. No puedo dejar de decir gracias", dijo conmovida. El tema se centró aún más en los desórdenes alimenticios que llevaron a Magui a renunciar a su carrera de bailarina clásica y que dentro de La Soñada, hoy preocupan a Julieta Ponce. 

"Yo no soy nadie para aconsejar a Juli y a la mamá, pero me parece que la tendrían que cuidar un poco más. No sé si ella está preparada para un reality -agregó-. Yo escondía mi problema hasta que no pude manejar la situación. Sentía una angustia muy grande hasta que no pude más y se lo conté a mis padres. Lo primero que hicieron fue contenerme con especialistas, pero tenés que dejar que te ayuden".

Luego explicó: "Me llevó más o menos un año pero nunca más volví a vomitar… te vuelve la menstruación; es volver a conocerte y aceptar tu cuerpo. Ahora sé que estoy curada, pero tengo una relación especial con la comida porque tuve que volver a aprender a comer".

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