Se preparan para acompañar a los demás en su camino hacia el corazón

El Centro de Espiritualidad Santa María se fundó hace 40 años. Sus integrantes realizan un servicio de acompañamiento espiritual a quienes viven momentos difíciles

14 Nov 2012
2

EN YERBA BUENA. Inés Ordóñez de Lanús, fundadora del Centro de Espiritualidad Santa María, habla durante el acto de colación de 38 tucumanos recibidos de acompañantes espirituales. LA GACETA / FOTO DE HéCTOR PERALTA

¿Cuántas veces hemos necesitado que nos escuchen sin juzgarnos? ¿Que nos permitan compartir nuestro dolor sin exigir nada a cambio? ¿Que nos guíen para poder ver la luz al final del túnel? Hay personas que se preparan varios años para cumplir con esa misión. No son sacerdotes ni religiosas, sino laicos que deciden donar parte de su tiempo a quienes necesitan de su escucha, sin tener en cuenta las diferencias sociales ni religiosas. Son hombres y mujeres que han hecho del "acompañamiento espiritual" un servicio al prójimo para ayudarlo a descubrir la presencia de Dios en su vida.

La formación de acompañante espiritual dura cuatro años y la brinda el Centro de Espiritualidad Santa María, con sede en Buenos Aires. Hasta ayer estuvo en Tucumán la fundadora de esa institución, Inés Ordóñez de Lanús, quien presidió el acto de colación de grado de 38 egresados del Curso de Acompañamiento Espiritual (CAE).

El CESM fue creado hace 40 años y desde entonces se multiplicaron las filiales. Hay réplicas en varias provincias y en países como Chile, México, Uruguay, Estados Unidos, España y El Salvador. La de Tucumán funciona en Yerba Buena y desde allí colabora con las provincias cercanas que lo requieran.

En 1998 el Centro de Espiritualidad Santa María fue reconocido por la Arquidiócesis de Buenos Aires como Asociación Privada de Fieles, y actualmente está realizando ante El Vaticano la gestión para el reconocimiento como Asociación Pontificia. Se considera que uno sus grandes aportes a la Iglesia católica es el servicio de la escucha.

En la misa en acción de gracias que se ofició por los 40 años del centro, monseñor Oscar Ojea destacó el carisma de la fundadora, como experiencia laical sobre todo al cumplirse 50 años del Concilio Vaticano II. Destacó también el apego a la oración contemplativa, aun en medio de las dificultades de la vida, y su tarea de transmitirla y comunicarla a los demás.

Experiencia de vida
Hace 16 años, cuando conoció el Centro de Espiritualidad Santa María, Mariana Mercau de Ruiz Moreno inició un camino espiritual que la llevó a experimentar a Dios en todas las cosas. "Hasta entonces yo participaba en grupos de oración, pero al iniciar mi formación como acompañante descubrí el valor de vivir el hoy, comencé a ver la vida como un camino y no como un resultado. Pero sobre todas las cosas, me sirvió para encontrar la presencia de Dios en mi vida y poder reconocer su infinita misericordia. Eso es lo que tratamos de transmitir a las otras personas, la idea de un Dios Misericordioso que nos espera y que está en el camino de cada uno de nosotros", explicó la directora de la filial Tucumán. A Mariana la precedieron en el cargo Nilda Calliera y Raquel Sobre Casas.

El carisma y la misión
"Proponemos una espiritualidad para la vida cotidiana que, arraigada en la mística cristiana, invita a las personas a vivir en plenitud, integrando fe, vida y oración -afirma Mercau de Ruiz Moreno-. Nuestra misión es acompañar a las personas en el camino hacia su propio corazón para descubrir el sentido y la finalidad de sus vidas. Es un camino al corazón para aprender a amar en el Servicio, la Entrega y la Alabanza (SEA)".

¿Para quiénes?
¿Quiénes pueden recibir acompañamiento? Todo aquel que necesite ser escuchado, que necesite discernir y que esté pasando por una situación difícil en su vida: madres solteras, hombres que perdieron su empleo, padres que sufrieron la muerte de un hijo, entre otras circunstancias dolorosas. Las personas que necesiten acompañamiento espiritual pueden comunicarse a [email protected] o por teléfono al 0381-4350038.

Las reuniones se realizan una vez al mes, durante una hora. El objetivo es acompañar al hermano como comenzó haciéndolo hace 40 años Inés Ordóñez cuando tenía 21 años. Hoy, casada y con ocho hijos, sigue dando su testimonio como laica de que se puede encontrar a Dios en todas las cosas.

Comentarios