EDITORIAL

La importancia de la actividad física

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Los tiempos parecen haber cambiado en todo sentido, aunque no siempre para bien. Los grandes adelantos, en particular, los que tienen que ver con el confort, han conducido paulatinamente al ser humano a llevar una vida sedentaria. En los últimos años, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la diabetes, el tabaquismo y el alcoholismo se ubican en los primeros lugares en los que a causas de muerte se refieren.

En enero pasado, se difundieron datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, según la cual el sedentarismo aumentó algo más de un 8% en los últimos cuatro años, pasando del 46,2 al 54,9%, entre 2005 y 2009. Se observó que en cinco años, el número de argentinos que realiza actividad física insuficiente o nula aumentó 8,7 puntos porcentuales. Los datos difundidos por el Ministerio de Salud fueron más que preocupantes. Excepto Tucumán, Salta, San Luis y la ciudad de Buenos Aires, en todas las provincias se hubo un incremento muy marcado del sedentarismo. En nuestra provincia, el sondeo indicó que el 41% de los consultados no efectuaba ningún tipo de actividad física, porcentaje menor a la media nacional. Pese a esta mejora, en contrapartida, otros índices reflejaron un incremento en la obesidad, el sobrepeso y la diabetes que superan el promedio del país.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso que a partir de 2002, se celebrara el 6 de abril, el Día Mundial de la Actividad Física. Para este año el organismo recomendó sensibilizar a la población para que adquiera estilos de vida saludables. Indicó que la actividad física moderada con regularidad es una de las maneras más sencillas de mejorar la salud y mantenerse sano. La práctica habitual de actividad tiene el potencial, de prevenir y controlar ciertas enfermedades, como las cardiovasculares, la diabetes, la obesidad y la osteoporosis, y aumentar el nivel de energía. Entre otras cosas, la OMS señala que ayuda a reducir el estrés y a rebajar los niveles pocos saludables de colesterol y de tensión arterial, así como la prevención del riesgo de sufrir algún tipo de cáncer, especialmente, el de colon. La inactividad física es el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en el mundo y se está incrementando en los países de ingresos elevados como en los de bajos y medianos.

Los especialistas tucumanos han aconsejado que una persona sedentaria que quiere comenzar a efectuar actividad física debe pasar previamente por el médico y realizarse controles. Un deportólogo explicó que se debe partir con un esfuerzo adecuado para la capacidad física que tiene la persona en ese momento y el esfuerzo debe incrementarse en forma progresiva. La práctica debe hacerse con periodicidad; de lo contrario el organismo no se favorece y, tras las interrupciones, se debe comenzar desde cero.

En los últimos tres o cuatro años, varias plazas o los parques 9 de Julio, Avellaneda y Guillermina se han convertido en gimnasios al aire libre, durante la mañana temprano o la tarde-noche. Si bien esta actitud de muchos tucumanos es positiva, los hábitos de vida sana y la importancia de practicar un deporte o gimnasia deberían impartirse desde la escuela primaria. De ese modo, los chicos crecerían con una conciencia clara del adagio latino "mens clara en corpore sano". Por otro lado, se debería promover el uso de la bicicleta. No sólo traería beneficios a la salud de la población, sino también descomprimiría el caótico tránsito. Hubo algunas iniciativas para la creación de bicisendas que no prosperaron, posiblemente porque una buena parte de nuestra clase dirigente parece ser adepta al confort y al sedentarismo. La educación es siempre el punto de partida no sólo del conocimiento, sino también de lograr una mejor calidad de vida, por lo menos, a través de la salud.