Duro cruce entre el hijo del juez y Fabersani

Aráoz Terán culminó su declaración y señaló al ex oficial como uno de los autores del homicidio; este le respondió que sólo buscaba dinero. "Ellos (por Domínguez, Fabersani y Albornoz) deberían haber documentado todo en la comisaría de Banda del Río Salí y avisado a sus superiores". Pedro Ledesma, ex jefe de Policía.

24 Feb 2011

Agustín Aráoz Terán ya no debía responder más preguntas. Y aunque fue el testigo que más horas pasó sentado ante el tribunal, algo le había quedado en el tintero. "Quiero decir una cosa", les dijo a los jueces. Todos en la sala sabían que la frase anunciaba un cimbronazo. "Yo, personalmente, tengo la íntima convicción de que ese viernes en la tarde quienes estuvieron en la casa de mi padre y le dispararon fueron (Darío) Pérez, (Andrés) Fabersani y (Ema) Gómez", dijo el hijo del juez Héctor Agustín Aráoz, asesinado hace seis años.

Pérez se quedó mirándolo fijo, pero no dijo nada. Ema Gómez comenzó a llorar, aunque tampoco le contestó. Sólo Fabersani explotó. "Si querés plata, andá a laburar", exclamó. Y Aráoz Terán lo retrucó: "¡Callate, asesino! ¡Vos le has disparado a mi viejo!"

Al juez Aráoz lo asesinaron de nueve balazos el 26 de noviembre de 2004 en su casa de avenida Aconquija 2.950 (Yerba Buena. Murió desangrado en el baño, luego de arrastrarse varios metros.

A Ema Gómez y a Darío Pérez se los acusa del homicidio. La ex agente era pareja del magistrado. Y, según el expediente, habría mantenido una relación paralela con el ex oficial Pérez. Un conflicto sentimental habría originado el crimen, según la hipótesis impulsada por el fiscal Guillermo Herrera durante la investigación.

Rodolfo Domínguez, Rubén Albornoz y Fabersani trabajaban en la comisaría de Banda del Río Salí. Ellos fueron los primeros en intervenir en el hecho. Pero, según la causa, no habrían notificado debidamente a sus superiores sobre su traslado desde su base hasta la casa del juez. Se los acusa de incumplir con sus deberes como funcionarios públicos y de encubrir el crimen.

Fabersani no siempre estuvo en este último grupo de imputados. Hasta agosto de 2008, el ex oficial también fue investigado como presunto autor del crimen. Finalmente, la Corte Suprema de la Provincia dispuso su sobreseimiento por ese delito, por lo que no pueden endilgarle el asesinato del juez.

Según su versión, a la hora del crimen estuvo realizando un procedimiento en una escuela de Banda del Río Salí.

Pero Aráoz Terán no le cree. Por eso, enumeró ante los jueces Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre a una serie de funcionarios que, a lo largo del proceso, le habían dado la razón. "Así lo entendió el juez de Instrucción (Francisco Pisa); también el ministro fiscal, Luis de Mitri, y dos fiscales de Cámara, (Carlos) Castellano y (Juan Santos) Suárez. Aparte que al ex oficial Fabersani le dio positivo el guante de parafina", aseveró.

Al escuchar esto, el acusado sonrió y miró de reojo a su defensor, Gustavo Morales. Luego, le murmuró algo a Aráoz Terán, y éste le contestó mirándolo fijo: "vos le has disparado a mi viejo, también. Y con tu arma".

Morales pidió en el acto que el hijo del magistrado sea investigado por falso testimonio calificado. "¿Podría decir las pruebas que tiene el testigo?", expresó.

Entonces, Fabersani aprovechó para decirle al hijo de la víctima que sólo estaba buscando dinero.

Roldán Vázquez intercedió cuando la tensión estaba llegando a su punto máximo. "Terminó su testimonio; gracias, se puede retirar", le dijo a Aráoz Terán. Y este, antes de levantarse, le envió al ex oficial su último mensaje. "No vas a zafar de esta", le dijo, y se fue de la sala.

Nervios


Fabersani lo vio marcharse y se quedó escuchando el reto de Roldán Vázquez. "Usted no puede reaccionar de esa manera", le dijo el magistrado. El ex oficial quedó visiblemente nervioso durante varios minutos.

Ema Gómez, en tanto, comenzó a llorar. Mario Mirra, su abogado, solicitó un cuarto intermedio, pues la notó muy nerviosa. "¿Está en condiciones de continuar?", le preguntó Roldán Vázquez. "Sí, señor presidente", contestó ella.

Por detrás de Aráoz Terán habían salido su madre, Lucrecia Terán Luna, y algunos de sus hermanos. Todos lo abrazaron.

El martes, el hijo del juez tuvo que interrumpir su declaración porque estaba en shock. Sus abogados explicaron que el joven abogado sufre de insomnio crónico desde el crimen de su padre. Y ayer, luego del cruce con Fabersani, sus familiares le dijeron una frase que lo tranquilizó: "ahora vas a poder dormir tranquilo".

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