En el Mundial, ganó el trabajo en equipo

Las enseñanzas que deja la alta competencia.

13 Jul 2010
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El Mundial de Sudáfrica ha sido una clara demostración de que las individualidades no ganan por sí campeonatos y que las metas son más fácil de alcanzar con un trabajo en equipo. Ni Lionel Messi, ni Cristiano Ronaldo, mucho menos Didier Drogba han podido ponerse el equipo al hombro para alcanzar la copa. "Un equipo no es sólo un jugador", dijo ayer el arquero Iker Casillas. "Un jugador puede ganar el torneo para ti, como Argentina con (Diego) Maradona (en 1986) pero, al final, todo depende del trabajo en equipo", explicó el capitán de España, la selección campeona del Mundo. El equipo que fue conducido por Vicente del Bosque ha sido una demostración de que hasta los suplentes pueden estar enchufados en el partido y sentirse un eslabón importante del logro.

Lo que gira alrededor de la competencia deportiva hoy es aplicado, en gran medida, por el mundo empresario. "Hay una suerte de deportivización de la empresa y el Mundial es una muestra palpable de que los altos rendimientos de equipos responden a la sinergia de sus integrantes y a la coordinación de esfuerzos, más que al talento de un sólo jugador", dice a LA GACETA el experto en Gestión de Recursos Humanos, José Blunda.

Según el especialista, la exigencia del mundo empresarial demuestra que los desafíos no pasan por una sola variable (el talento, la motivación o compartir un objetivo), sino por varias. Pero sí que la humildad es un factor determinante para alcanzar un resultado.

En línea con lo que sucede en el deporte, en las empresas el trabajo en equipo suele ser el mejor camino para lograr las metas. "La responsabilidad del éxito no recae tan sólo en aquellos que son llamados a ser protagonistas, sino en todos los integrantes del equipo, aún siendo suplentes, que cuando son llamados a asumir determinados roles, los cumplen tal como lo hacen los titulares", acota Blunda.

Al mismo tiempo, sostiene que la planificación es vital para la consecución de un proyecto. "En la alta competencia, los resultados no se logran con 30 días de trabajo, sino con una planificación de mediano y de largo plazo", afirma.

"Cuando los resultados no son los esperados, las empresas -como los equipos de alto rendimiento- tienen la posibilidad de aprender de los errores para no volver a cometerlos en el futuro. Hay que tener la capacidad suficiente para saber leerlos", remarcó.

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