La mejor inversión de la empresa es cuidar los detalles

En el mundo empresario, el protocolo puede jugar un factor determinante al mostrarle la imagen corporativa a los potenciales clientes.

18 Ago 2009
Las empresas, en algunas ocasiones, hacen grandes inversiones en implementar métodos y sistemas que les hagan más competitivos y olvidan, algunas pequeñas cuestiones, que les pueden ayudar a marcar la diferencia de su competencia. "Es se llama cuidar los detalles, hacer que el cliente se sienta el más importante, que recuerde a su compañía por el agradable trato recibido, por la perfección de su organización o de sus métodos de producción. Estas son algunas de las cosas que el protocolo empresarial le ayudará a realizar", observa Lola García Gómez, presidenta del Club de Protocolo (www.clubdeprotocolo.com).
"Cuando recibimos en nuestra casa invitados especiales, creamos un ambiente agradable. Preparamos todos los detalles, elegimos perfectamente el menú, los vinos, la vajilla o la ubicación de nuestros comensales. En resumen, cuidamos todos los detalles para que nuestros invitados se sientan agasajados e importantes", dice la experta, en un artículo enviado a LA GACETA. Esos detalles son más que imprescindibles en el mundo empresarial. Hace a la imagen de la compañía, de sus ejecutivos, de sus empleados, de su entorno.  
"Cuidar la imagen corporativa no es sólo preparar el mejor catálogo, el logotipo más impactante y que siempre se recuerde, el vídeo que muestra sus instalaciones. Además de esto, deberá saber recibir, atender y agasajar a sus invitados", sugiere García Gómez, también directora de la consultora española Soluciones Eficaces.

La puerta de entrada

Jugar de local tiene sus ventajas, si se saben aprovechar las condiciones cuando un cliente visita la empresa, el comercio o la oficina. "Hay que establecer claramente los objetivos que queremos alcanzar con esa visita, qué deseamos mostrar, cómo lo vamos a realizar y planificar, y todos los medios necesarios para que salga bien", puntualiza la experta. Esto parece  obvio -acota-, pero cuántas veces hemos visto o hemos sufrido nosotros mismos, una visita no planificada, donde los elementos se alían para que todo salga mal. Planificar evita dejar todo al azar.
 La utilización del protocolo en el mundo de los negocios está empezando a penetrar con fuerza, como una herramienta más de la estrategia empresarial y como método organizativo, afirma García Gómez. Desayunos de trabajo, seminarios, convenciones de ventas o viajes de incentivos son eventos muy costosos para dejarlos en manos de la improvisación o la precipitación, plantea. Y agrega: "marcar los objetivos de cualquier acto empresarial, organizar, planificar y llevarlo a buen término, hará que nuestras inversiones alcancen la rentabilidad que esperamos y todo ello, es tarea del estilo y organización de nuestra empresa, al final de nuestro protocolo empresarial".
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