PROYECTO SOCIAL - UNA SALIDA ANTE LA CRISIS

Desarrollan microemprendimientos familiares con créditos blandos de las Naciones Unidas

En Las Talitas se llevó a cabo una feria en la que se expusieron todos los productos de los beneficiarios de los planes.
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GRAN EXPECTATIVA. Mucha gente fue a ver el trabajo de los artesanos.

Dolores del Carmen Ibáñez tiene tres hijos y  con su esposo comenzó a vender ropa porque el ingreso de él no les alcanzaba para vivir. Hace cuatro años se enteró de que una organización civil otorgaba préstamos, sin intereses, para microemprendimientos productivos o comerciales. “La Banca Solidaria fue la solución, no sólo trabajo mucho más, sino que además ayudé a mi hija a que abriera su propio negocio. Pago cuotas semanales y recibo capacitación para aumentar mis ventas”, dijo la mujer quien junto a otros 80 microemprendedores mostraron sus productos y servicios a representantes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En El Colmenar estuvieron, entre otros, el coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas  para Latinoamérica Carlos Felipe Martínez, y los representantes adjuntos Mónica Merino (Honduras) y Cecilia Hugas (Perú). En la feria de Las Talitas había productos de cuero, artesanías, cerámicas, tejidos en telar y a máquina, y productos regionales. El sistema de créditos solidarios se propagó en el país y en distintas ciudades del interior de Tucumán, por el cual más de 1.000 personas han podido cambiar el rumbo de sus vidas,  con una pequeña ayuda económica.

Los beneficiarios
El sistema está ideado para la gente, en especial para mujeres jefas de hogar, que no tienen acceso al crédito bancario. “Yo ahora necesito  ampliar mi capital que es la materia prima -alpaca y plata-”, dijo Gastón Galante, de Chulcas, San Pedro de Colalao. Gastón trabaja diseñando bijouterie de plata y de alpaca con piedras semipreciosas, y reconoció que necesita aumentar la producción. “Ahora estoy pensando en tomar empleados para expandir la comercialización”, contó a LA GACETA.
Silvia de Unreil , quien trabaja con su esposo y su hijo de 11 años en una pequeña fábrica familiar de cerámica, relató que llenó una solicitud para expandir su empresa. Hacen macetas, tinajas, y objetos decorativos. “Nos va bien, pero  nos vendría bien un respaldo seguro, para  comercializar”, dijo.
El sistema internacional que se afianzó en la Argentina, no sólo otorga créditos a la gente que quiere superar su situación económica y social, sino que ayuda  a las organizaciones civiles a formar consorcios.
Los consorcios de la Banca Solidaria, son los que reciben las cuotas que pagan los emprendedores.  “El sistema otorga fondos que van desde los  $800 a $ 5.000, según el emprendimiento”, dijo Adriana Lobo, presidenta del Centro Comunitario El Colmenar, e integrante de la Banca Solidaria Las Talitas. Los interesados pueden dirigirse a Laprida 2843, o llamar al teléfono 4-274136.

Los requisitos para obtener el dinero son pocos

El proyecto de Microcréditos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, brinda dinero y capacitación a personas que trabajan de manera independiente o en emprendimientos de tipo familiar.
Virginia García, de la Unidad de Comunicaciones del PNUD, explicó que para obtener un microcrédito, el interesado debe estar al frente de un emprendimiento de manera independiente en cualquier tipo de actividad comercial, de servicio o de producción.Pueden ser también dueños de talleres familiares, de pequeños comercios o con actividades minifundistas. Al principio los créditos son de bajo monto pero pueden incrementarse.
En segundo lugar, deben tener por lo menos un  año trabajando en  la misma actividad. Por último deben contar con referencias comerciales y personales. “Los beneficiarios son presentados por la organización vecinal que es la que puede dar fe de los ciudadanos”, dijo.

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