APENAS AYER

Area de la batalla de Famaillá

Un encuentro sangriento de las guerras civiles, en 1841. Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA.
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EL DESAFIO. Detalle del óleo "Batalla de Famaillá". Aparece Juan Esteban Pedernera retando a duelo a Hilario Lagos, antes de iniciarse la acción. LA GACETA

Sabemos que el 19 de setiembre de 1841 tuvo lugar la batalla de Famaillá, uno de los episodios sangrientos de nuestras guerras civiles. Allí las fuerzas rosistas, al mando del general Manuel Oribe, se impusieron sobre las de la Liga del Norte, que conducía el general Juan Lavalle. Pueden intentarse algunas precisiones para delimitar la zona en que tuvo lugar la batalla. Lavalle estaba acampado en Negro Potrero, y desde allí resolvió salir al encuentro de Oribe, quien venía en su búsqueda. El campamento federal se ubicaba en la orilla izquierda del río Famaillá. El general Lavalle empleó la noche del 18 al 19 en mover con premura sus fuerzas hasta Famaillá. Atravesó el río antes del amanecer, a unas veinte cuadras de su enemigo, y la mañana lo halló formado a espaldas de éste. Cuando los divisó, Oribe hizo dar vuelta a sus tropas, las desplegó en línea y avanzó con 2200 hombres sobre los mal armados 1300 de la Liga. Según el "diario" del coronel federal García, el ejército de la Liga "rompió su marcha por la costa de la montaña del Monte Grande", y extendió la línea para cerrar la conexión con la ciudad capital. El historiador Isidoro J. Ruiz Moreno expresa que los soldados de Lavalle se apoyaban "en un costado de un cerro arbolado que se llamaba Monte Grande, cerrado el otro por el río Colorado". En su parte a Rosas, Oribe afirma que la acción se desarrolló "en los campos de Río Colorado o Monte Grande". Pareciera entonces que el área de la batalla puede precisarse entre el Monte Grande y el río Colorado. Antes de iniciarse el combate, el jefe de la caballería de la Liga, Juan Esteban Pedernera, desafió a Hilario Lagos, comandante del ala derecha de Oribe, a dirimir el asunto en un duelo personal, pero pronto los envolvió la batalla. Esta duró unas tres horas, con la derrota completa del ejército de Lavalle. Quedaron en el campo unos 600 muertos, además de los oficiales que Oribe hizo degollar después de la acción. Es seguro que muchos de los difuntos fueron sepultados en el terreno contiguo a la vieja iglesia de la entonces villa de Famaillá. El templo estaba en el mismo lugar en que se halla hoy la iglesia parroquial.