El vestido de los cardenales es rojo de pies a cabeza

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Ciudad del Vaticano- La vestimenta cardenalicia, que en el pasado preveía sotanas de seda y velos bordados a mano, es ahora menos pomposa, aunque como manda la tradición debe ser de color rojo sangre de los pies a la cabeza.

El color rojo de cardenal o púrpura, como se decía en el pasado ya que con ese polvo se teñían los trajes de emperadores y reyes, evoca a la más alta jerarquía de la Iglesia.

Para la Iglesia, el rojo evoca la sangre derramada por los mártires y el compromiso hasta la muerte con el Papa. Los quince nuevos cardenales proclamados el viernes por Benedicto XVI tuvieron un mes para mandar a confeccionar sus trajes, cuyo costo es comparable a un vestido de novia.

Además de la birreta roja, que simboliza la función de consejero del Papa, la indumentaria cardenalicia incluye un traje litúrgico blanco como el exhibido en la misa solemne de este sábado en la plaza de San Pedro.

Los nuevos "príncipes de la Iglesia" deben vestir también una capa corta y una sotana roja cubierta por una especie de combinación corta ligera bordada blanca, con cinturón ancho de seda roja. Los hábitos suelen ser confeccionados por un sastre especializado de Roma.

El precio alcanza los 3.000 euros y tiene que encargar al menos dos para tener una muda. En general, gracias a los regalos de creyentes generosos, los purpurados suelen encargar sus trajes a los sastres de la Casa Gammarelli, localizada cerca del Panteón, en el corazón de Roma, la cual viste a eclesiásticos desde hace dos siglos.

Barbiconi y Euroclero figuran también en la lista de los buenos modistos. El salario de los dignatarios de la Iglesia, llamado el "plato cardenalicio", es en cambio poco principesco. No supera los 3.000 euros mensuales para los cardenales que trabajan en la Curia romana.

Los otros son remunerados por las propias diócesis. Sólo el anillo de cardenal es de oro y en general tiene grabadas las figuras de Pedro y Pablo.
Se trata de un regalo personal del Papa y puede ser heredado por la familia del prelado. Fue entregado el sábado a los nuevos escogidos.

Antiguamente, el cardenal, cuyo título de nobleza es reconocido por las monarquías europeas, tenía que llevar siempre una larga capa negra, de más de 31 metros, la "capa magna", la cual fue abolida en los años 60.

El amplio sombrero de cardenal con pompones dorados también fue eliminado de la indumentaria, así como el sombrero de gala de piel de castor, la capa de armiño, animal en extinción, y la capa larga púrpura o roja, que se empleaba según la liturgia. (AFP-NA)