Llega el frío y además, en esta época del año los días son más cortos que las noches. Hay menos horas de sol y se pasa más tiempo en interiores. Muchos viajes de mañana o de tarde se hacen durante horas de oscuridad y esto implica que algunos problemas de vista se conviertan en un peligro para la persona que los sufre. Un ejemplo es tener accidentes de noche debido a la disminución de la capacidad visual del conductor si tiene miopía o cataratas. Cuando llega el momento en que ya no se pueden desarrollar ciertas tareas como conducir de noche, leer la carta en un restaurante o leer mensajes en el celular, es momento de prestar atención al problema. La situación de forzar la vista o no ver bien de noche se soluciona con anteojos casi siempre, pero sigue siendo un problema ya que muchas veces este se agrava y se precisa con el tiempo cada vez más aumento en los anteojos.

El doctor Rafael Iribarren, miembro del Grupo Argentino de Estudio de Miopía y consultor de Novar, empresa de lentes, destaca la necesidad de realizarse revisiones periódicas para detectar cualquier problema o anomalía y tratarlo a tiempo.

Una mejoría en los problemas de vista (presbicia, miopía, cataratas u otra patología) supone un alivio con los lentes adecuados para no tener que esforzarse por ver bien, lo que permitirá tener más seguridad, evitar accidentes, dolores de cabeza o caídas, con una mejora en el estado de ánimo y la calidad de vida.

La miopía que hace usar lentes de lejos a chicos y adolescentes afecta al 30% de la población en Argentina según estadísticas recientes. Esta afección se encuentra entre los trastornos oculares más comunes en todo el mundo y es una de las principales causas de discapacidad visual en la vida adulta. Una vez desarrollada en los niños, continúa aumentando su gravedad durante la infancia y adolescencia, pero esta progresión puede prevenirse.

Diferentes estudios han pronosticado que la prevalencia mundial de la miopía aumentará del 28% de la población mundial, o 2.000 millones de personas en 2010, al 50 % de la población mundial, o 5.000 millones de personas en 2050. La miopía es una de las principales causas de ceguera en todo el mundo.

La miopía más grave aparece generalmente cuando el niño está en los primeros grados del colegio y avanza un punto por año, entre la infancia temprana, entre los seis y los 15 años; pero cada año la progresión es un poco más lenta.

“La miopía se puede prevenir hasta dos años antes si estamos atentos a los primeros síntomas. Por lo general, estos tienen que ver con la imposibilidad de leer letras pequeñas en el pizarrón. ¿Por qué? Porque eso es el signo de la falta de agudeza visual, definida como la capacidad para leer signos chicos en un cartel colocado a tres o cuatro metros de distancia”, explicó el doctor Iribarren.

Recomendaciones

Se sabe que estar siempre en interiores con luz artificial, como ocurre en esta época invernal, es una condición que agrava la miopía. Por lo tanto, los profesionales de Novar hacen una serie de recomendaciones que conviene tener en cuenta.

• Se aconseja salir al menos dos horas por día al aire libre durante la etapa escolar.

• Otro factor a tener en cuenta es la protección frente al sol. En invierno el sol está más bajo, por lo que los rayos solares pueden producir más deslumbramiento de frente. Es recomendable utilizar anteojos de sol adecuados que ofrezcan protección.

• Realizar una dieta y alimentación equilibrada a base de granos integrales, legumbres, semillas, pescados y frutas.

• Contar con una iluminación adecuada al leer; evitar leer o mirar TV con poca iluminación, de preferencia usar luz natural.

• La distancia adecuada a libros y pantallas es de entre 30 y 40 cm aproximadamente.

• Cada 20 minutos de trabajo, hacer descansos de 20 segundos mirando a una distancia de seis metros.

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