La postulación de Antonio “Tony” Lobo como candidato a delegado comunal de El Puestito tiene en vilo a toda una comunidad. El dirigente, condenado y procesado por droga, despertó dos tipos de reacciones: adhesiones y rechazos por parte los habitantes de un pueblo con poco más de 1.200 personas.

La localidad está ubicada a unos 80 kilómetros de la capital tucumana. Hay que transitar la ruta 304 para llegar al pueblo. Un camino que muestra lo mejor y lo peor de la provincia. Por un lado, al recorrerlo, puede descubrirse el potencial productivo de la provincia: las fincas de caña, de limón y de granos generan una explosión verde que entusiasma a los ojos de cualquier persona. Pero por otro, queda comprobado que la vía de comunicación quedó chica por la cantidad de vehículos y maquinarias que la transitan. Sólo las chillonas bandadas de teros o de torcazas de vuelo lento por sus vientres hinchados de tanto alimento logran atravesar sin ningún problema.

La mano del hombre también modifica ese paisaje y, en tiempos electorales, más aún. Es escenario de la lucha entre dos referentes del oficialismo en el este tucumano. Desde Alderetes hacia el norte, compiten con los pasacalles y pintadas los seguidores de Jorge Leal y Darío Montero. La puja entre “lealistas” y “monteristas” también repercute en El Puestito, el pueblo que al estar en medio de la nada, parece olvidado. Sin embargo, en esta localidad, ese duelo tiene un peso propio. Los ojos de la política están mirando hacia ese lugar.

Acusaciones y cruces

Lobo, candidato que está alineado con el actual intendente de Banda del Río Salí, movilizó el tablero político de la zona por su vinculación con causas por drogas. “Les molesta que haya alguien que quiera cambiar las cosas para el bien de la gente”, le dijo “Tony” a LA GACETA. No se cansa de repetir que es víctima de una campaña de desprestigio por parte de sus contrincantes políticos. Esa teoría es difícil de probar, pero sí es cierto que hubo renuncias y alianzas para evitar que él ganara las elecciones en ese lugar. En una causa en la que está mencionado, los pesquisas investigan si El Puestito, en realidad, no era utilizado para enfriar la droga que podría haber sido trasladada por vía aérea o terrestre. Su hermano fue detenido cuando llevaba más de cinco kilos de cocaína por la ruta 304.

El noreste tucumano siempre fue mencionado como una zona de vuelos narcos. Carla “La Jefa” Sánchez y Luis “El Gordo Vaca” Vega fueron algunos de los condenados por narcotráfico que eligieron esa zona de la provincia para recibir cargas de cocaína y marihuana que eran arrojadas a los campos de agricultores. En más de una oportunidad, los dirigentes de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor) denunciaron que sus tierras eran sobrevoladas por naves que arrojaban paquetes.

El radical José Cano, luego de la detención de Lobo en 2017, lo acusó públicamente de haber realizado pistas de aterrizajes clandestinas en una de sus propiedades. “Tony” negó esa versión y le dijo a nuestro diario que se trataba de una cancha para realizar carreras cuadreras. Fuentes de Gendarmería Nacional confirmaron que se hizo una investigación sobre esta cuestión. Cosecharon testimonios de lugareños que dieron cuenta de vuelos de avionetas, pero las autoridades nunca llegaron a probar la teoría. Eso sí, la pesquisa comenzó luego de que el aspirante a delegado comunal fuera detenido por segunda vez.

Pueblo chico…

Hay dichos que siempre se ajustan a la realidad. En El Puestito, en los últimos meses, la candidatura de “Tony” es el tema de discusión. Y se sabe que en “pueblo chico, infierno grande”. Esas palabras son utilizadas para describir la usina de rumores y versiones que pueden escucharse en estas localidades cuando una noticia o una situación altera la vida de sus habitantes.

LA GACETA pudo constatar que sólo hablan los seguidores de “Tony” y los de Juan Víctor Díaz, el actual delegado comunal que aspira a ser reelecto. El miedo domina a los ciudadanos comunes y a los que están alejados de esta contienda electoral. A ellos los une el espanto por lo que está pasando en su tierra.

“Aquí me conocen todos”, repitió una y otra vez Lobo cuando fue entrevistado por nuestro diario en su sede, instalada en una de sus casas. Nació hace 53 años y creció en El Puestito de Arriba, paraje ubicado a pocos kilómetros hacia el oeste de la comuna. De joven, como les ocurre a muchos hombres de la zona, dejó el campo para trasladarse a la ciudad en busca de un futuro mejor. “Quería seguir estudiando y aquí no lo podía hacer”, explicó en la entrevista con nuestro diario.

Dónde se instaló es un misterio, ya que se sabe que residió en Alderetes, Las Talitas y en San Miguel de Tucumán. Sí pudo confirmarse que en esa época comenzó a ser mencionado en causas judiciales por diferentes delitos. Su nombre apareció en al menos 20 expedientes, pero no registra ninguna condena en los tribunales provinciales. En la capital, su nombre también se hizo conocido por su pasión por los caballos de carrera, la misma que lo llevó nuevamente a la cárcel. Violó el arresto domiciliario para presenciar un festival de cuadreras, en Leales.

En el pueblo cuentan que en los últimos meses “Tony” hizo de todo. Organizó encuentros entre vecinos, actos políticos y financió asados y locros para contarles personalmente a los lugareños cuáles eran sus proyectos. También anunció que sorteará una moto Gilera Smash (su valor en el mercado es de más de $350.000) entre todos los habitantes si llega a ser electo.

LUGAR DE ENCUENTRO. La terminal de ómnibus del pueblo.

Decidió reparar los destruidos caminos vecinales con maquinarias de Vialidad, obra que generó un enfrentamiento con el actual delegado comunal. Díaz no atendió los llamados ni respondió los mensajes de LA GACETA para que diera a conocer su versión sobre este hecho. Hay personas que aseguraron que fue muy violento, otras, que fue nada más que una discusión de alto voltaje que incluyó promesas de golpes. Nada de ello se denunció.

Lobo, según relataron algunos vecinos, en los últimos tiempos también habría colaborado con la capilla y el comedor que funciona en el lugar. “No estaba al tanto de esa situación. Al no haber un padre designado, los encargados son otras personas. Vamos a investigar si este señor, al que no conozco ni sé detalles de su vida, realizó algún tipo de aporte”, señaló Juan Carlos Prado, párroco de Burruyacu. “Tampoco me consta que haya un clima enrarecido en El Puestito ni grandes campañas por las elecciones. Tendré que asesorarme para determinar si es conveniente trabajar para que regrese la tranquilidad”, añadió el sacerdote.

Diferencias

Las sedes comunales son un punto de encuentro en cualquier lugar del interior de la provincia. Allí, generalmente, se reúnen los trabajadores o seguidores del delegado comunal. Ahí estaba Oscar Lucena, un vecino de pelo gris que tenía una gorra en la que aparece estampado el nombre de Díaz. “Ya se va a acabar. No importa cuánta plata ponga, en las urnas lo derrotaremos”, pronosticó el hombre, cuya edad es prácticamente imposible determinar.

LA ENTRADA. El Puestito está ubicado a unos 80 kilómetros de la capital.

“En el pueblo todo el mundo sabe quién es ese señor. Hay algunos que le tienen miedo, otros saben que ahora es buenito, pero sospechan que eso cambiará si llega a ganar”, agregó en una entrevista con LA GACETA. “Nosotros, los que estamos con el delegado, no le tememos. Es más, sabemos que por segunda vez no podrá concretar su sueño que es adueñarse del pueblo”, comentó.

Lucena usó estas palabras para contar que esta es la segunda vez que “Tony” aspira a ser el representante del Estado en el lugar. “La primera vez no pudo porque tuvo problemas con la ley”, explicó. Eso fue antes de 2019, cuando fue detenido por una causa por drogas.

La parada principal del colectivo, ese que se demora horas en llegar, es otro punto de encuentro. El día que los enviados de nuestro diario estuvieron en El Puestito encontraron a un grupo de mujeres. “’Tony’ es el único que puede cambiar la historia del pueblo. No tenemos nada”, dijo Roxana, una mujer que estaba sentada y en una mesa apoyaba un cuaderno en el que hacía anotaciones. “Él quiere trabajar por la gente. Arreglando caminos, dándoles agua y generando trabajo. Esa es la única manera con la que se puede cambiar las cosas de acá”, explicó.

“Estamos olvidados, señor. Acá hay muchas personas que no tienen trabajo. No dan ni un plan los de la comuna y mucho menos un contrato”, se quejó Brenda, otra seguidora de Lobo. ¿Saben de los problemas legales que tuvo Lobo?, le preguntó el periodista. “Eso es cosa del pasado. A él lo quieren perjudicar porque pretende ayudar a los habitantes de El Puestito. Y si tuvo problemas, debe ser que ya pagó por lo que hizo. Lo importante es que busca cambiar el presente de nuestro pueblo”, respondió rápidamente Roxana.

Silvia escuchó atentamente a las otras mujeres, respiró hondo y las silenció a todas con una frase: “siempre pasa lo mismo aquí. Todos prometen un montón de cosas, pero cuando llegan al poder, no hacen nada y seguimos igual”.

Las claves del caso

En agosto de 2011, Antonio “Tony” Lobo fue detenido en Leales cuando celebraba con otras personas la llegada de 500 kilos de marihuana.

Por esa causa, fue condenado a través de un juicio abreviado a cinco años y 11 meses de prisión por comercialización de drogas.

En noviembre de 2017 vuelve a ser detenido por otra causa vinculada a drogas. Lo acusaron de integrar una banda que comercializaba estupefacientes por mayor.

En enero de 2019, la justicia federal de Salta lo procesa por otra causa de droga. Esta vez, lo acusan  de tener vínculos con un envío de cocaína.

En la justicia ordinaria, Lobo aparece mencionado en alrededor de 20 causas por diferentes delitos. En ninguna de ellas recibió una condena.

Normativa: no existen impedimentos legales para que se presente en las elecciones

Antonio “Tony” Lobo no tiene ningún impedimento legal para ser candidato a delegado comunal de El Puestito. La Junta Electoral informó que no pueden aspirar a un cargo “las personas condenadas con sentencia firme, por el término de la condena”. También añadieron que dentro de este grupo están los que hayan sido penados por delitos contra la propiedad, el orden público, seguridad de la Nación, los poderes públicos y el orden constitucional, la administración pública, la integridad sexual, Lesa Humanidad y los previstos en la Ley 23.737, que son referidos a cuestiones vinculadas a drogas. En el caso de Lobo, en 2014, fue condenado a cinco años y 11 meses, por lo que no está inhabilitado para postularse. Tampoco lo son las dos causas por droga que tiene abiertas (una de la justicia federal de la provincia y otra, en Salta), ya que hasta el momento no fue enjuiciado.