Anteriormente, las olas de calor ocurrían una o dos veces por año, y se limitaban a pocos países. Con el cambio climático mundial, se ha observado, entre los años 2000 y 2018, un incremento de la magnitud, duración e intensidad de las olas de calor a nivel global.

Cuando ocurren estos fenómenos, la población está más propensa a sufrir agotamiento por calor o golpes de calor, que es una forma grave de lesión, ya que la temperatura corporal alcanza los 40° C.

“Uno de los grupos más vulnerables en épocas de extremo calor son los niños menores de cinco años, sobre todo aquellos que presentan comorbilidades (enfermedades crónicas, obesidad, desnutrición, etcétera). Por eso la importancia de la exposición al sol en las horas indicadas por los especialistas, el uso de protector solar y la hidratación constituyen pilares fundamentales para evitar consecuencias graves”, explica la doctora Valeria El Haj, directora médica de la obra social Ospedyc.

Síntomas

• Sudoración excesiva: en los bebés puede verse la piel muy irritada en cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y zona del pañal.

• Sed intensa y/o sequedad en la boca.

• Palidez muco-cutánea.

• Los ojos pueden dar la impresión de estar “hundidos”.

• Taquicardia.

• Calambres musculares, cansancio o debilidad.

• Dolores de estómago, de cabeza, irritabilidad o llanto.

• Mareos o desmayos.

Medidas preventivas

• Prestar atención a las alertas tempranas del sistema meteorológico.

• Ubicarlos en lugares frescos y bien ventilados. Vestirlos con ropas claras, holgadas y livianas.

• Ofrecerles líquidos constantemente (agua o jugos naturales). Evitar las bebidas azucaradas.

• Si se está en período de lactancia, se puede aumentar la frecuencia de las tomas.

• Evitar exposición al sol entre las 10 y las 17 y no exponer al sol a bebés menores de 1 año.

• No realizar deportes o actividad física al aire libre.

• Si deben permanecer al aire libre, es necesario protegerlos con sombreros y cubrir el cuerpo con remeras de mangas largas y pantalones largos.

• Utilizar protectores solares de amplio espectro contra rayos UVA/UVB: se deben aplicar media hora antes de la exposición al sol y renovar cada dos horas en bebés mayores de seis meses. Usar protector solar aún en días nublados.

• Bañarlos o mojarlos con frecuencia.

• Cuidar los alimentos: evitar que pierdan la cadena de frío, lavar bien las verduras, y cuidar que las carnes estén bien cocidas.

• No permanecer ni dejarlos solos dentro de un vehículo estacionado y cerrado.