“Porque siempre estarán en mí esos buenos momentos que pasamos sin saber que un amigo es una luz brillando en la oscuridad”.

¿No sienten que todos somos un poco enanitos verdes cuando escuchamos (o, como ahora, cuando leemos) esta frase? ¿Y a que cuando leemos, la música nos resuena en los oídos? Es que la canción “Amigos” (1992) se transformó en himno, y terminó reforzando ese hito de origen nacional que empezó en 1972 y que hoy celebramos: el Día del Amigo.

Casi con seguridad (pero las generalizaciones pueden producir errores), para todos, de alguna u otra manera, brillan luces de amistad. Pero hay algunas que logran brillan desde hace mucho, mucho tiempo; algunas, como la que compartió con LA GACETA Graciela Nieto, desde antes de que el Día del Amigo se “hiciera oficial”.

“¡Somos más de 30! Nos reunimos por lo menos dos veces al año, y lo hacemos desde el secundario; y con algunos, incluso desde la primaria. A veces un encuentro coincide con el Día del Amigo; otras veces, no… Pero juntarnos, nos juntamos sin falta”, cuenta emocionada y feliz Graciela, que es tucumana y psicoanalista.

MONTERIZOS. Este grupo de amigos celebraba su día ya antes de 1972.

“Fuimos todos compañeros de la Escuela Normal Mixta de Monteros, y desde entonces mantenemos el contacto. Una de las grandes reuniones coincidió con los 100 años de la escuela... para ponernos de acuerdo y contarnos cosas tenemos un grupo de chat... ”, agrega.

De pronto su voz se entristece: “perdimos algunos durante la pandemia”, cuenta, pero los recuerdos felices ganan la pulseada: “hay un grupo, de más o menos 10, con los que hacemos hasta piyamadas; otras veces las juntadas son ‘solamente’ de baile y comida... Y si no se puede, pues al menos un café (el domingo estuve con algunas de las chicas)... Es maravilloso después de tanto tiempo. Sencillamente, ¡los amo, profundamente!”, resume.

Unidas por el deporte

“Las ‘mamis hockey’ de Universitario fueron mi cobijo, mi guarida, mi nido durante tiempos tormentosos”, cuenta Rossana Herrera de Forgas.

“Formé parte, durante más de 20 años, de esa hermosa cofradía de mujeres, para las cuales cada ‘tercer tiempo’ se convirtió en sábado de gloria. Tan extendidos como infaltables”, resume Rossana (farmacéutica de profesión y comunicadora por vocación), con pinceladas de poesía, su experiencia, y reflexiona: “frases como ‘hola, amigo’ o ‘hasta luego, amiga’ incorporan en el saludo, desde la necesidad de ser amable, una categoría que no se adquiere por pura magia. La amistad es una construcción cotidiana y consciente, y se trabaja mucho para alcanzarla”.

GRACIAS, HOCKEY. Con el deporte nacieron 20 años de amistad

“Sólo una pandemia pudo interrumpir esas más de dos décadas de liturgia sabatina -agrega, permitiéndose la nostalgia, Rossana-, y las saluda: “‘Ave, mamis’; mi eterna gratitud a tanta historia compartida”.

Lazos internacionales

Stella Armesto es periodista y educadora, y cuenta, desde su ciudad, Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut, que ella y sus amigos se conocieron en 1979.

“Íbamos juntos al jardín de infantes, que hoy se llama 402 Juana Manso, y después se sumaron otros en la escuela 43, de aquí, en el barrio km 3, un barrio petrolero muy ligado a YPF.. Íbamos al cine, a la plaza, al cerro, a todos lados juntos”, recuerda.

“En la secundaria fuimos a distintos colegios, y ni hablar de la facultad; así que nos perdimos un poco de vista. Incluso algunos se fueron a vivir afuera (España, Gales, Holanda, Chile)...”, agrega con un dejo de nostalgia que de inmediato deja lugar a la alegría: “nos volvimos a juntar gracias a las TIC. Primero fue por Facebook; luego, por WhatsApp... Nos juntamos cada vez que alguno viene de visita; y si no viene ninguno, igual nos juntamos los que quedamos acá. Esta semana llega Graciela, la que vive en Holanda... ¡y obviamente habrá reunión!”.

Seguramente hay muchas historias parecidas a estas. Ojalá que hoy, Día del Amigo, todos tengamos al menos “una luz brillando en la oscuridad”.