Un partido de fútbol de un campeonato que terminó en una batalla campal generó un encendido debate durante una audiencia. Dos jóvenes fueron acusados de lesiones graves y gravísimas por haber lastimado a dos jóvenes profesionales durante la pelea. También quedó sobrevolando en la sala la posibilidad de que ambos sean enjuiciados por la Ley de Violencia en Espectáculos Deportivos, un delito muy poco perseguido penalmente en nuestro país.
Estrategias frente a la violencia en el deporteEl 9 de abril se disputaba uno de los tantos encuentros del campeonato ByG que se disputa en las canchas del complejo deportivo del CEDAR, Yerba Buena. El arquero del equipo Malmo FC intentó cortar un centro fuera del área y golpeó con sus puños en el rostro a un jugador de Babaganoush FC, el conjunto rival. La descalificadora falta generó una pelea entre los miembros de ambos equipos, suplentes y simpatizantes que presenciaban el encuentro. El árbitro del cotejo decidió suspender el encuentro. La trifulca dejó el saldo de dos heridos: los abogados Manuel Poliche (31) y Tulio Caponio (30).
Poliche, integrante de Babaganoush, denunció el hecho en la Unidad Fiscal de Decisión Temprana (UFDT), quien derivó la causa a las oficinas de Graves Atentados contra las Personas, que conduce el fiscal Pedro Gallo. En el escrito, el denunciante señaló que Caponio había sido atacado por un rival sufriendo un corte en el labio cuando estaba lejos del lugar donde se registraban los incidentes.
El profesional detalló que cuando fueron a ayudar a su amigo, lo agredieron de un golpe de puño por la espalda, lo que le generó una caída que le provocó una fractura de tibia y peroné. Cuando estaba en el piso totalmente indefenso, otra persona le aplicó una patada en el rostro provocándole un corte, pero después de haber sido atendido por los fuertes dolores de cabeza que sufría, los médicos descubrieron que había sufrido fractura de mandíbula. Acusó formalmente a Agustín Núñez y a Exequiel Valdez de las lesiones que sufrieron tanto él como su compañero de equipo.
Después de que las víctimas ratificaran la denuncia en tribunales, el fiscal Gallo ordenó a los peritos de la policía que analizaran los videos que se habían grabado de la batalla campal para que identificaran a los agresores. También le tomó declaración a los organizadores del campeonato que entregaron una nómina con los nombres de los jugadores que formaban parte de Malmo FC, donde lograron identificar a los sospechosos.
El debate
En la audiencia de formulación de cargos, el auxiliar Guillermo Di Lella, con instrucciones del fiscal Gallo, después de relatar cómo se habían producido los hechos y enumerado todas las pruebas en contra de los acusados, señaló que debían afrontar cargos por lesiones en el caso de Caponio y agravadas por el ataque que sufrió Poliche.
La abogada querellante Rosa Casen coincidió con el representante del Ministerio Público Fiscal, pero solicitó que la acusación fuera más severa y que se debería aplicar la Ley 23.984 que busca acabar con la violencia en los espectáculos deportivos. “Hubo un ataque cobarde, con alevosía y ensañamiento porque le aplicaron una patada cuando estaba tendido en el suelo, totalmente indefenso. El informe de los forenses fue claro: la vida de Poliche estuvo en peligro por un ataque cobarde que no es propio de una persona que va a jugar al fútbol para divertirse”, señaló la abogada al pedir que a los jóvenes se les impute el delito de tentativa de homicidio.
La norma que solicitó utilizar la profesional fue sancionada para erradicar la violencia en los espectáculos deportivos. La ley establece penas más duras para aquellos que cometieran algún tipo de ilícito sin importar que sean jugadores, dirigentes o simpatizantes. También establece sanciones como la prohibición de concurrencia o la práctica misma de cualquier disciplina. En nuestra provincia casi no existen antecedentes de haber aplicado esta ley en algunos de los incidentes que se registraron en encuentro y, mucho menos, donde los protagonistas fueron los mismos deportistas.
El defensor de los acusados Patricio Char, antes de argumentar su rechazo a las pretensiones de la querellante, le pidió que “no tomara esta cuestión como una venganza judicial y que dejara de utilizar términos ofensivos para referirse a sus defendidos”. Luego indicó que no se opondría a la acusación que realizó el representante del MPF. Los dos imputados declararon y negaron haber sido los autores de la agresión a los dos profesionales. “Fue una verdadera batalla campal. No le pegué a ellos y también resulté agredido”, dijo Núñez.
Di Lella no pidió que los acusados fuesen detenidos, pero sí solicitó que se tomaran algunas medidas de menor intensidad como evitar el entorpecimiento de la investigación, presentarse periódicamente ante las autoridades para demostrar que no se evadieron y a no acercarse a un radio de 300 metros de la víctima.
La querellante, solicitó que se le dictara la prisión preventiva y, si no se le aceptaba, que se les imponga una serie de reglas de conductas. Además de las que estipula el nuevo Código Procesal Penal, solicitó que se les prohiba jugar al fútbol y concurrir como espectadores a competencia amateurs o profesionales de certámenes, barriales, municipales, provinciales y nacionales. “Personas que demostraron este tipo de conducta deben tener un castigo por el daño que hicieron. La Ley contra la violencia en espectáculos deportivo nos permite usar estas herramientas”, sostuvo.
Char rechazó los planteos de la querella y adhirió a las del auxiliar fiscal y deslizó la posibilidad de recurrir a una salida alternativa para cerrar el caso. El juez Bernardo L’Erario aceptó los pedidos del representante del MPF y dejó de lado las solicitudes que desarrolló la representante de las víctimas al entender que no era el momento para definirlo.