Debido a los precios internacionales y las intenciones que existe en las principales zonas trigueras del país, las perspectivas para la siembra de trigo para este año son muy auspiciosas. Además, el clima aparentemente acompañará, con precipitaciones que hacen que los suelos acumulen humedad. A raíz de todo ello, diversas estimaciones realizadas por las bolsas muestran una tendencia positiva.
Pero en lo que respecta a la cuestión netamente climática, en nuestras región y provincia no ocurre lo mismo. Las precipitaciones que se dieron durante el verano y durante parte de lo que va de otoño fueron muy irregulares y no permitieron que hoy tengamos, en general, suficiente humedad acumulada para que el cultivo invernal se implante adecuadamente.
En los lotes de algunos sectores del área de grano provincial y regional, de los cuales están sacando la soja -con un avance más que importante-, la humedad acumulada no es la suficiente.
Según los estudios realizados por técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), cuyos análisis se publica la edición de LA GACETA Rural de hoy, en general la acumulación de agua en muchas zonas no es la suficiente para que el cultivo de invierno se desarrolle de manera eficiente. Preocupa, sobre todo, que falte humedad en los primeros centímetros del suelo, lugar de contacto con la semilla.
Hay zonas con la humedad adecuada y otras en la que falta. Debido a ello, resulta necesario que se consideren estos aspectos al momento de decidir sembrar.
Actualmente las trilladoras siguen avanzando, en el marco de la cosecha de los diversos lotes de soja que están sembrados por todo el territorio provincial. En ese mismo acto, van desocupándolos para que el productor siembre nuevamente, si las condiciones de humedad del suelo son las adecuadas, con algún cultivo invernal o de servicio que decida sembrar.
Los técnicos vinculados a la producción afirman que para la toma de decisiones de una siembra invernal es necesario que los suelos muestren un balance hídrico adecuado, que permita que las plantas puedan nacer y desarrollarse con el agua acumulada, debido al régimen monzónico que rige en nuestra región NOA.
Las diferentes investigaciones demuestran, por lo general, que resulta necesario que se realicen este tipo de cultivo. Su importancia radica en que, debido a que se mantienen los lotes ocupados y libres de malezas durante el invierno, se llega a la próxima gruesa en mejores condiciones, siempre y cuando las lluvias que anteceden a la siembra gruesa sean benévolas.
Los productores saben perfectamente que una vez liberados los suelos de los cultivos de verano, si las condiciones climáticas y de humedad de suelo son las adecuadas, si tienen la necesidad de mantener limpios y bien conservados los campos y si existen perspectivas de buenos negocios con los cultivos invernales, seguramente se deciden en sembrar lo que crean mejor y más conveniente para sus campos y para sus bolsillos.
Como vienen las cosas en la región, este año se espera una siembra menor de trigo y de invernales, a raíz de lo que sucedió con las precipitaciones. Pero debido a las perspectivas, seguramente analizarán con más profundidad si realmente conviene o no sembrar y bajo qué criterios hacerlo.
Lo importante es que siempre se tengan en cuenta criterios técnicos que se deben aplicar para que, en definitiva, la siembra pueda ser realizada adecuadamente y el cultivo prospere como corresponda.
En este sentido los técnicos de las instituciones de investigación y los particulares en general recomiendan que se decida la siembra teniendo en cuenta las lluvias acumuladas y la humedad disponible del perfil del suelo.
Se debe tener presente, también, la fecha probable de ocurrencias de heladas en fase crítica del cultivo.
Hay que elegir las variedades más convenientes a sembrar teniendo en cuenta el ciclo y potencial de rendimiento; el comportamiento sanitario; la calidad de rastrojo; la calidad de grano, la rusticidad y la adaptación y madurez rápida.
Hoy la humedad es clave y en ese aspecto no se debe fallar.
Los productores ya van decidiendo que hacer sobre la conveniencia de sembrar un cultivo de invierno, buscando fundamentalmente la sustentabilidad de su sistema productivo. Si decidieron sembrar o ya lo hicieron, deben tener en cuenta los consejos técnicos de los que saben. Eso les permitirá tener un rango más de seguridad para lograr que los trigos sembrados logren el éxito buscado en rentabilidad o en protección de suelos.