La campaña de granos 2021/2022 en Tucumán y las zonas de influencia se caracteriza desde sus inicios por condiciones climáticas adversas. Estuvieron definidas, principalmente, por un déficit hídrico (muy marcado en diciembre y principios de enero); y por temperaturas muy elevadas durante períodos de tiempo considerables. A esto se sumó otra característica: la pronunciada irregularidad en la distribución de las lluvias.

Este panorama ambiental afectó las siembras y en algunas situaciones las retrasó hasta comienzos de enero.

Se estima, en el caso de la soja, que hasta ahora se implantó el 90% de la superficie planificada, aproximadamente. Queda algunos lotes sin sembrar en la zona centro este de Tucumán; pero con el grueso de campos por implantar en el sur de la provincia y áreas aledañas, indicaron Mario Devani, Daniel Gamboa y Fernando Ledesma, técnicos de la Sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres.

Las adversidades climáticas, que se presentaron especialmente durante la primera quincena de enero, ocasionaron un impacto perjudicial en los cultivos implantados, generando daños que van desde el retraso en el crecimiento, a la quemadura y caídas de hojas, hasta llegar a la muerte de plántulas (plantas jóvenes, al poco tiempo de brotar de las semillas), en porcentajes variables.

Todo esto podría influir limitando el potencial de rendimiento en valores que a la fecha son difíciles de estimar.

Luego de las últimas lluvias (otra vez tuvieron una distribución irregular), se espera la recuperación de los cultivos, en aquellos campos donde los registros hídricos fueron importantes. En aquellos donde no hubo suficientes lluvias habrá que observar cuál es la evolución.

Resta saber, también, cuál será la decisión de siembra de los productores, con respecto a implantar cultivos en fechas tardías (cuyo potencial productivo se ve afectado), o bien cambiar para otros cultivos. Esta última situación no siempre es factible, como consecuencia de las labores previas realizadas en los lotes (herbicidas premergentes aplicados, por ejemplo): o bien por la disponibilidad de semillas.

En cualquiera de las situaciones planteadas, es prematuro definir el nivel de daño que se produjo, ya que resta un período importante de tiempo hasta llegar a la cosecha, lapso en el cual puede darse una recuperación o un perjuicio de los campos implantados con los cultivos de granos, dependiendo de la evolución de las condiciones climáticas.

Soja

El cultivo de la soja sufrió los daños ocasionados por el estrés hídrico y el térmico, debido a las elevadas temperaturas y la gran insolación. Ello generó una tasa de crecimiento más baja y se observan entrenudos más cortos. También se perdieron hojas y plantas, disminuyendo el stand, en porcentajes variables, dependiendo de diversas situaciones.

Los lotes más afectados fueron aquellos implantados en fechas tempranas (fines de noviembre y principio de diciembre), ya que la demanda hídrica es más grande y por lo tanto mayor es el efecto del estrés. Las siembras más tardías (segunda quincena de diciembre y principio de enero) fueron menos afectadas por el menor desarrollo de las plantas.

También se apreciaron diferencias según el nivel y calidad de cobertura del suelo, de acuerdo con el tipo de antecesor y nivel de rotaciones. Asimismo, influyó el estado físico y químico de los suelos, que estaría definiendo la infiltración (materia orgánica, densidad aparente, etc.). Y, por supuesto, un aspecto clave es el manejo de malezas en los barbechos

Todos estos factores repercutirán en el rendimiento potencial del cultivo en porcentajes que son difíciles de estimar, ya que estamos en las etapas vegetativas de crecimiento en la mayoría de los casos. Queda todavía un largo período en el cual se conjugan factores ambientales imponderables.

Finalmente, habrá campos con siembras tardías, cuyo rinde potencial disminuye sustancialmente para esta fecha, por alejarnos de las condiciones ambientales optimas del cultivo. No se puede compensar estructura con cultivares de ciclo largo: podrían afectarlos las heladas tempranas.

Maíz

El maíz en esta campaña no se terminó de sembrar por la falta de precipitaciones; y también por qué los tiempos de siembra de la soja son más acotados y debía sembrarse primero. Existiría una superficie cercana al 40% sin terminar de sembrar, lo que seguramente se completará con estas últimas lluvias.

Tampoco las precipitaciones fueron muy regulares y probablemente algunos lotes se destinarán a la producción de poroto, teniendo en cuenta la posibilidad de acumular más agua y de que esta es una fecha de siembra normal en el caso de este cultivo. Será factible siempre y cuando no se hayan aplicado herbicidas preemergentes que afecten al poroto.

El maíz sembrado se encontraba muy estresado por falta de lluvia y por temperaturas muy altas, lo que afecta el funcionamiento de la planta con muy poco crecimiento y en estado defensivo casi todo el día. Eso es muy variable dependiendo de la zona y el manejo del lote, sobre todo en lo que se refiere a barbecho y presencia de rastrojo; y en el uso en el sistema de cultivos de servicio.

Es importante destacar que las posibilidades de recuperación de los maíces son factibles, sobre todo teniendo en cuenta el desarrollo alcanzada, y esperando una rápida recuperación en aquellos más juveniles. Es prematuro hacer un análisis tan anticipado por el momento y hasta tanto se pueda apreciar la recuperación de los maíces. Esto se encontrará muy asociado con las condiciones climáticas de estos días con el aporte hídrico y la baja de la temperatura.

Las perdidas probables no se pueden cuantificar, pero sin lugar a dudas las siembras tardías siempre afectan los rendimientos en diferente magnitud. Dependerán en buena medida del ciclo del híbrido y la posibilidad cierta de algunos daños de heladas tempranas, si las hubiera en los híbridos de ciclo más largo y secado lento.

Dentro de la provincia hay zonas más complicadas todavía, como las del sur.