PABLO YEDLIN: CON CALMA, CUESTIONÓ A PROPIOS Y OPOSITORES

Daniel Salvador

LA GACETA

Avezado en las lides políticas en escenarios afines y también como oposición, Pablo Yedlin impuso en el debate su experiencia como diputado nacional además de su verborragia, que le permitieron aprovechar el tiempo y “acomodar” las respuestas con propuestas. Esa tranquilidad le dio margen para “respetar” al dirigente que será su rival en la interna peronista en las PASO, pero no así al líder de Todos por Tucumán, Osvaldo Jaldo, a quien no lo nombró pero lo atacó como responsable de todo lo que no se hizo o se hizo mal en la Legislatura, por ser el presidente del Poder Legislativo, por ser el vicegobernador.

Chicanas, indirectas y amagues de contrapuntos

Sin perder la calma, al precandidato a senador por la lista Lealtad Peronista, del Frente de Todos, le alcanzó también para defender en distintos momentos la gestión del presidente Alberto Fernández y la del gobernador Juan Manzur, y resaltar el apoyo del Poder Ejecutivo Nacional a su lista.

YEDLIN. El precandidato manzurista indicó que además del proyecto de Ley de Enfermería, se presentó otro “muy importante” en Diputados referido a “la resistencia antimicrobiana”. Afirmó que “cada vez las bacterias son menos sensibles a los antibióticos”, y que “si no hacemos algo al por esto, vamos a terminar con una pandemia de infecciones bacterianas que harán retroceder la medicina unos 100 años”.

Lógicamente que además de apuntar al orden interno, le quedaron “balas” para consolidar la posición oficialista respecto de la contienda a nivel nacional. Así, cuestionó con dureza los U$S 100.000 millones de deuda que dejó la gestión de Mauricio Macri, y a los que estuvieron con ese “gobierno que, de ese endeudamiento, no giró un peso a Tucumán”, como José Cano, Germán Alfaro y Silvia Elías de Pérez, todos precandidatos de Juntos por el Cambio.

“Los gobiernos de Manzur y de Fernández no tomaron ningún crédito en dólares, y la actual gestión nacional reprogramó y disminuyó esa deuda imposible en U$S 37.000 millones”, le censuró a Cambiemos. Y reiteró que la dolarización no es una solución para el país, y que con el actual sistema cambiario crecieron las reservas.

Defendió al gasto público nacional actual por su “alta inversión social”, y advirtió a quienes hablan sobre achicar el gasto público provincial: “el 80% del presupuesto es para pagar docentes, médicos y policía; ahora, sobre el gasto político, coincido en que puede achicarse”.

Respecto de la nueva Ley de Biocombustibles, le corrigió al “Gallego” Ruiz Olivares que no es una prórroga de la anterior, ya que se fija el corte del bioetanol en un 6% para la caña de azúcar que antes era del 2%.

El médico pediatra recordó que en los últimos años no entró al Congreso ninguna iniciativa para el servicio militar obligatorio, y abogó por el trabajo joven. Y cuestionó que en la Legislatura local se hayan votado “leyes en forma demagógica sin ningún sentido”, al contestar sobre la ley que dispone pasar a planta permanente a trabajadores de la sanidad que están precarizados.

Al final, Yedlin pareció increpar a Jaldo en lugar de Ruiz Olivares. Reclamó por las leyes de transparencia a la información pública y de ética pública, para saber el destino del “abultado presupuesto” de la Legislatura. Sobre la seguridad dijo que es un problema complejo que tiene Tucumán, y que “como tal, no tiene una solución sencilla”. Y destacó que en Diputados presentó el proyecto de Ley de Enfermería, para equilibrar el déficit nacional de calidad y cantidad de enfermeros/ras.

JUAN ANTONIO RUIZ OLIVARES: ESTOCADAS PARA LOS QUE QUIEREN JUBILARLO

Irene Benito

LA GACETA

Al final de la noche, Juan Antonio Ruiz Olivares se rió de los que lo llaman “viejo” y anunció que la contienda política lo rejuvenecía. El líder de Acción Regional y barón peronista de la escudería del vicegobernador Osvaldo Jaldo se declaró vigente, y dejó en el aire un desafío para sus rivales del Frente de Todos: no será tarea fácil jubilarlo. “El Gallego”, como le dicen, no escatimó las estocadas para el Gobierno de Juan Manzur. A cambio, salió del debate contra el delfín del gobernador, Pablo Yedlin, con golpes por el gasto político de la Legislatura que integra y la resistencia a sancionar leyes que transparenten la gestión pública.

Al igual que había hecho su socio Jaldo cuando le tocó pasar por el estudio de LA GACETA, Ruiz Olivares dirigió el grueso de los dardos contra la crisis de inseguridad que tanto agobia a la provincia. “Es algo que el Gobierno del que soy parte no ha podido, sabido o querido solucionar. Tenemos que decir a la sociedad que estamos en falta, pese a que dimos todas las herramientas, incluidas leyes de emergencia para que hagan lo que quieran”, machacó. No contento con ello, el legislador y vice primero de la Legislatura atacó a Manzur “por regalar cargos” en vez de poner policías en la calle y serenos en las escuelas.

RUIZ OLIVARES. El legislador aliado al vicegobernador Osvaldo Jaldo no tuvo prurito en disentir con ciertas posturas del oficialismo nacional, como la fórmula de actualización de las jubilaciones. Con voz pausada, Juan Antonio Ruiz Olivares llevó sus exposiciones al terreno de la crítica al Gobierno de Juan Manzur. Su artillería más pesada tuvo un objetivo: “destruir” la política de seguridad.

Los latigazos obligaron a Yedlin, que hasta entonces había sido sutil en el cuestionamiento a los peronistas de la vereda del frente, a arremangarse. De manera enérgica, el diputado exigió a Ruiz Olivares una norma de acceso a la información estatal para que sea posible saber cuántos empleados tiene aquel. “¡Decilo!”, espetó Yedlin, quien aclaró que en la Cámara Baja él disponía de cuatro colaboradores.

La campana salvó a Ruiz Olivares, quien ya antes había atendido una alusión de su contendiente acerca de la necesidad de bajar el gasto político de la Legislatura. El monterizo afirmó que su institución se llevaba históricamente el 4% del presupuesto; que el 8% iba para la Justicia y que correspondía revisar qué hacía el Poder Ejecutivo con el 88% restante.

Intervenciones de pocas palabras bastaron a Ruiz Olivares para sentar posiciones en contra de Yedlin y del sector que este representa. Luego de agradecer al personal que enfrenta la pandemia desde la trinchera, criticó a Manzur por vetar la ley que daba estabilidad laboral a todos los trabajadores de la salud y por construir pocas viviendas.

El legislador incluso se pronunció “a favor de la vida” y de liberar la cotización del dólar, y de actualizar las jubilaciones en función de la inflación, posiciones en pugna con las del presidente Alberto Fernández. Sin corbata, y con el auxilio de papeles que por momentos leía y por otros acomodaba, Ruiz Olivares se definió como “un reformista no reeleccionista” de la Constitución provincial. Si bien descartó que pueda haber enmienda en el corto plazo -léase para beneficiar a Manzur-, abrió la puerta para una reforma después de 2023, es decir, para el tiempo en el que él y su espacio imaginan a Jaldo en la jefatura del Gobierno.