“Se están matando por el valor de la cannabis cuando pueden cultivar. Es necesario que el Estado informe sobre la nueva ley, que en cierto modo ha despenalizado el consumo de marihuana, porque si bien se aclara que es para fines terapéuticos, es también un primer paso para llegar a la legalización del consumo recreativo, que es hacia donde apuntan la mayoría de los países”, señaló Patricio Char, uno de los abogados consultados por LA GACETA luego de que Darío Brito Chia fuera asesinado el miércoles en Siria y España durante una transacción de flores de marihuana. Se trata del segundo crimen de esta índole que se va registrando en la provincia este año. El 24 de abril Lucas Liberatore fue ultimado en Larrea y Buenos Aires.

Una detención no aclara el crimen de las flores

“No se puede comercializar estupefacientes, pero la nueva ley 27.350 autoriza a tener hasta nueve plantas en tu domicilio si antes la persona se inscribe en un registro y se presenta un certificado médico, que puede ser por padecer estrés, por ejemplo. Se está avanzando, en algún momento se llegará a la legalización total del consumo, como ocurre en Uruguay. El problema es que aquí lo estamos haciendo lento y en silencio, y eso es peligroso porque hay consumidores que no saben que pueden plantar en su casa y así ya tenemos tres o cuatro casos violentos”, agregó.

Guillermo Villalba consideró que la opinión médica es fundamental para analizar la situación a futuro del mercado del cannabis: “esta discusión nos excede a los abogados, es más pertinente a los médicos. Como litigante puedo decir que la ley federal 23.737 de estupefacientes está cayendo en desuso y se están planteando modificaciones”, señaló el profesional. Luego ejemplificó algunos casos: “hay médicos que recomiendan a algunas personas que dejen plantar a sus hijos consumidores. Primero porque así uno sabe qué está consumiendo. Segundo porque el chico deja de arriesgarse a salir a comprar”.

Villalba destacó además las virtudes que el cannabis ha mostrado en el campo medicinal para los casos de epilepsia, por ejemplo. “Habría que ver qué tan nocivo es su consumo, si es que lo es”, analizó.

Según se investiga, Brito Chía y sus amigos habrían intentado robar la droga. Ante la consulta de nuestro diario, Villalba explicó que el acusado del crimen no podrá denunciar el robo porque la comercialización está permitida.

“La compraventa está prohibida, pero por razones de política criminal no se persigue al consumidor sino al proveedor. Si la víctima, que en este caso hasta donde sabemos habría sido el comprador, sobrevivía, seguramente la Justicia Federal no lo hubiera investigado sino que lo utilizaría para llegar al proveedor”, explicó Mariano Arcas.

El profesional profundizó en ese aspecto: “hay dos fallos que protegen la tenencia legal para el consumo personal; son el Arriola y el Bazterrica. Cuando a una persona le encuentran una sustancia en su casa se analizan muchas cosas: la cantidad, el caso puntual y la forma en la que adquirió la droga. Muchas veces esa persona logra demostrar que es consumidor. Distinto es cuando en un procedimiento hallan la sustancia fragmentada, balanzas y elementos de corte; allí hay indicios de que se está tratando con un vendedor”.

Arcas consideró: “creo que la ley vigente está desactualizada, y que modificarla requiere mucho más que una reforma legislativa. Hace falta un trabajo sociológico para entender si el consumo libre de esta droga será positivo o si desencadenará más violencia”.