La primera señal de alarma se encendió justo al mediodía cuando LAGACETA.com publicó una nota bajo el título “Según el decreto que firmó ayer el Presidente, San Miguel de Tucumán debería volver al Aislamiento Social”. Dos horas después, con la palabra del gobernador, Juan Manzur, la información se confirmaba. Y se disparaban las versiones. Y en el medio, el intendente de la Capital, Germán Alfaro, quedaba entrampado en sus propias palabras de seis días cuando en LG Play dijo “no fui elegido intendente para ver cómo se cierran negocios”. Alfaro no estaba al tanto de la decisión que iba a tomar Manzur. Es más, se enteró por LA GACETA. Y si bien habían leído el decreto 792 firmado por el presidente, Alberto Fernández, en el que se hacía alusión a la delicada situación sanitaria de la Capital no creía que se fuera volver a Fase 1. Hasta que se enteró por nuestra versión online.

Con su círculo íntimo Alfaro afirmó que se sentía traicionado y que lo mínimo que esperaba era que le hubieran confirmado la noticia antes de darla a conocer.

Desde la siesta hubo reuniones en la intendencia para definir cuál sería la estrategia, pero como desde la Gobernación no dieron una información oficial con los alcances de la medida, la respuesta no era fácil. Y así sucedió hasta pasada la medianoche ya que desde el Gobierno se decidió no dar ningún comunicado, y nadie habló oficialmente con los funcionarios municipales.

“Mañana (por hoy) tenemos una reunión del comité de emergencia. No tenemos ningún comunicado oficial de la provincia. Tenemos que evaluar la situación. Lo que sí vemos es que hay poca coherencia en una decisión que limita geográficamente a San Miguel de Tucumán con el resto del área metropolitana. Aquí claramente hay una falta de planificación o segundas intenciones”, dijo anoche a LA GACETA el secretario de Gobierno, Rodolfo Ocaranza. “El intendente fue claro acerca de no querer cerrar negocios. No estamos aquí para eso. Pero hay que dejar en claro que las responsabilidades sanitarias son de la provincia. Y tienen que ser claros con el mensaje. ¿Quién se va a hacer cargo de los controles, del cierre de los locales, de la circulación? A nosotros nadie nos comunicó nada así que vamos a esperar”, agregó.

En ese sentido también se expresó el secretario de Ingresos Municipales, Claudio Viña, quien advirtió que “esta medida de vuelta a la fase 1 en San Miguel de Tucumán es un manotazo de ahogado, y denota un gran desconocimiento de nuestra composición demográfica. Generará un descontrol social y económico, que en nada evitará la propagación del virus”. “No podemos seguir fundiendo a los emprendedores, a los pequeños y medianos empresarios, a los autónomos, a los que pierden su empleo cada día, sin que ese sacrificio enorme del pueblo sirva para algo concreto. No se pueden tomar medidas de esta envergadura simplemente ‘para ver qué pasa’”, dijo.

Viña consideró que “está probado que ni la fase 1 ni la cuarentena estricta evitan la propagación del virus. La gente no acepta más restricciones, porque ya se quedó en casa y cerró su negocio cuando no pasaba nada. Empezaron a arruinar su economía, su vida social, su vida familiar y a deteriorar su sistema emocional; sin que hiciera falta cuando teníamos tres o cuatro casos por semana”. “Con sólo cruzar una avenida, habrá bares abiertos en Yerba Buena y cerrados -por enésima vez- en la Capital; comercios que quieren vender para el Día de la Madre, bancos atestados de gente sin distanciamiento, fiestas clandestinas por todos lados. No implican más que un combo de medidas confusas, que muy pocos están dispuestos a cumplir”, opinó.

A pesar de haber intentado establecer contactos con la Casa de Gobierno, hasta el cierre de esta edición a la Municipalidad no había llegado ninguna información oficial acerca de cómo sería y se implementaría el regreso de fase.