La primera advertencia del infierno que estaba viviendo Érica, la niña que murió por el golpe que le habría propinado su abuelastra en la cabeza, se produjo en octubre, ocho meses antes del homicidio. En este caso fue la Policía la que dio aviso, pero su llamado nunca fue atendido por las autoridades.

El viernes por la mañana, la niña ingresó al hospital Avellaneda sin vida. Al revisarla, los médicos sospecharon que podría tratarse de un caso de maltrato infantil y dieron aviso a las autoridades. El médico de la fuerza, al revisarla, confirmó la sospecha de los profesionales. La pequeña tenía golpes en todo el cuerpo, cicatrices de cortes y quemaduras, signos de haber sufrido torturas (le habían asentado cigarrillos en sus partes íntimas) y gran parte de la cabellera arrancada a tirones.

La fiscala Adriana Giannoni ordenó la aprehensión de los abuelos mientras esperaba el resultado de la autopsia. A través de ese estudio, se determinó que Érica había sufrido un fuerte golpe en la cabeza dos o tres días antes, en principio, de parte de su abuelastra. El hombre había comentado en el hospital que en los últimos días se había mostrado muy débil y que se caía cuando caminaba. La llevó a un curandero, pero su estado de salud no varió en lo más mínimo. Murió al día siguiente. Fueron detenidos después de que se los acusara de homicidio.


La pesquisa

Empleados de la fiscalía se presentaron ese viernes en el asentamiento ubicado en Catamarca al 1.200. Los vecinos les confirmaron que la niña estaba siendo víctima de malos tratos desde hacía varios meses. También explicaron que el jueves habían realizado una denuncia en la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinayf) para que la rescataran, pero los funcionarios nunca aparecieron por el lugar. Entre el lunes y ayer, varios de los testigos se presentaron en Tribunales para ratificar sus dichos.

Pero esa no fue la única advertencia que se hizo sobre las agresiones que sufría la pequeña. Giannoni confirmó que el 21 de octubre pasado los responsables del merendero donde asistía la pequeña se presentaron en la seccional 5a, donde informaron que la niña tenía hematomas en diferentes partes de su cuerpo producto de los golpes que podría haber recibido por parte de sus abuelos. Sus tías menores y sus hermanas dijeron que en realidad se había caído de la cama.

Los uniformados se comunicaron con la fiscalía de Violencia de Género I para denunciar el hecho y pedir instrucciones. Fueron atendidos por la secretaria Fernanda Gómez (recientemente fallecida en un accidente automovilístico) que dio instrucciones a los efectivos sobre los pasos que debían seguir.

En primer término, debían solicitarles a las personas que llevaron a la menor que denunciaran el caso para iniciar una investigación penal. Después que le dieran intervención a la Dinayf para que actuara. Los adultos que presentaron a Érica prefirieron no hacer la demanda por temor a recibir represalias y los responsables del Estado no atendieron los teléfonos. Como la niña no podía permanecer en la dependencia policial, fue entregada nuevamente a sus abuelos.


El calvario de la niña

1- Érica fue separada de su madre en 2018. La Justicia decidió tomar esta medida extrema porque su madre sufría graves problemas de adicción y no se ocupaba de ella.


2- Ella y sus dos hermanitas fueron internadas en la Sala Cuna donde permanecieron más de un año. Allí recuperaron peso y fueron asistidas médica y psicológicamente.


3- Después de un año, el juez Víctor Carlos, por consejo de la Dinayf, decidió entregarla al cuidado de sus abuelos. Ambos habían sido procesados por hechos de violencia.


4- En 2019, el abuelo de Érica solicitó la guarda legal de Érica y de sus dos hermanas. El magistrado rechazó el pedido porque comprobó que usaban a las niñas para mendigar.


5- En octubre, dos personas llevaron a la seccional 5a a la menor para denunciar que sufría malos tratos. La fiscalía intervino en el caso, pero la Dinayf no se hizo cargo del problema.


6- El jueves 25 de junio, vecinos denunciaron a la Dinayf el padecimiento de Érica. En el organismo respondieron que sabían del caso. Una semana después fue asesinada.