Se estima que uno de cada tres tucumanos sufre de hipertensión arterial. La mayoría no lo sabe, por la peligrosa combinación de la ausencia de síntomas visibles y la falta de controles.
Los malos hábitos de alimentación sumados al sedentarismo pueden convertir esta dolencia en algo crónico. Además, escasa de información de quienes la padecen los lleva a ignorarla. Todo esto aumenta los riesgos y las posibilidades de sufrir una afección cardíaca.
Desde la Sociedad Tucumana de Hipertensión Arterial difunden desde hace tiempo una serie de mitos y verdades sobre la enfermedad.
Mitos
- Mi presión es nerviosa.
- Mi presión es variable ( solo tomo medicación cuando está alta).
- Cuando sube tengo cefalea.
- Trato mi hipertensión arterial con dipirona.
- Tomo jugo de pomelo para mi hipertensión arterial.
- Sólo puedo tener hipertensión después de los 40 años
- Solo tomo medicación si mi presión arterial está alta.
- La medicación del vecino me hace bien.
- Si tomo medicación puedo comer con sal.
- No puedo donar sangre si soy hipertenso.
Verdades
- Si tomo medicamentos para la presión voy a tener dificultades sexuales
- Si hago dieta sana y ejercicio puedo mejorar mi hipertensión
- La hipertensión se puede transmitir de generación en generación