Los vecinos de Concepción dijeron que no ha cambiado mucho. Que sigue siendo una mujer atractiva y simpática. Muchos se sorprendieron al verla caminando como si nada por las calles de esa ciudad. Es que pocos saben que Carla “La Jefa” Sánchez quedó en libertad por haber cumplido la pena que le aplicó la Justicia Federal. Su historia es muy parecida a la de muchos narcos del mundo entero. En un principio, gracias al negocio ilícito que desarrollan y las grandes sumas de dinero que consiguen, sienten que están tocando el cielo con sus manos. Pero cuando son detenidos, encerrados en un calabozo, descubren el infierno. Cuando terminaron de cumplir con la sentencia y salen de prisión, se topan con dos duros escollos: las miradas acusadoras y la tentación de caer en lo mismo.

El caso que visibilizó a las organizaciones narco

“La Jefa” fue acusada de dirigir una organización narco que traficaba marihuana y cocaína a por lo menos ocho provincias. Se cree que entre 2011 y 2015 dirigió uno de los grupos narco más importantes de la región. Estuvo prófuga más de 15 meses. Vivía con una identidad falsa en un barrio privado de Yerba Buena, donde fue detenida en noviembre de 2015. Eligió declararse culpable en las dos causas que tenía en su contra por droga. En una recibió cinco años de prisión y, en la otra, cuatro, pero al unificarse las dos condenas, terminaron siendo siete los años que debía cumplir de encierro.

Pero antes de que se conociera la sentencia, Sánchez comenzó a sentir lo que le esperaba. Las autoridades de Santiago del Estero, desde un primer momento, le avisaron que no estaban en condiciones de recibirla en una de sus cárceles. La consideraban muy peligrosa por lo que debería estar encerrada en un penal de máxima seguridad. Temían que su grupo organizara un operativo para rescatarla. Terminó en la cárcel de Güemes, donde fue protagonista de una historia de película.

EL OPERATIVO. La casa que Sánchez había alquilado en un barrio privado de Yerba Buena para ocultarse.

En 2017, antes de que se cerrara uno de los procesos en su contra, debía mantener una audiencia con la fiscala federal santiagueña para llegar a un acuerdo. Desde Salta, comunicaron que no la trasladarían por considerarla peligrosa y que podría fugarse. Su defensor, Luis Vieyra Ruiz, y la funcionaria judicial fueron trasladados en un helicóptero de Gendarmería Nacional para concretar el encuentro.“Y no puedo negar que muchos de los presos que estaban allí, y que en su gran mayoría eran por cuestiones de droga, se preguntaban quién era ese abogado que había ido a ver a su cliente en helicóptero”, reconoció entre risas el profesional.

Dudas

Gustavo Morales es defensor de Julio “Gastonero” Chávez, una de las parejas que tuvo “La Jefa” y que está por terminar de cumplir la condena que recibió por trasladar más de 100 kilos de marihuana desde Chaco a Tucumán. El profesional dijo que conoció a Sánchez cuando ambos fueron a verlo por una causa que se le había iniciado al narco. “Ella no era ninguna monstruo. En ese tiempo estaba asustada porque creía que le podría pasar algo malo. Después me enteré de que la utilizaron como pantalla. Es decir, la mandaron al frente, la hicieron quedar como la responsable de una super organización para desviar la atención y proteger a los otros narcos que estaban vinculados con el poder político santiagueño”, explicó en una entrevista con LA GACETA.

Vieyra Ruiz desmintió categóricamente esa versión. “Esa fue una teoría que planteó un ex juez acusado de favorecer a un empresario de medios de comunicación en Buenos Aires. Sólo fueron palabras; nunca mencionó a mi defendida y el magistrado nunca pudo evitar el proceso en su contra”, explicó.

Pero lo que nunca quedó en claro es si realmente alguien traicionó a Sánchez. Gendarmería Nacional llegó a su casa del barrio 25 de Mayo con un dato preciso. Y 10 meses después, policías santiagueños montaron un control en Pozo Hondo para esperar a los miembros de su organización que trasladaban 900 kilos de marihuana. Cinco meses después, de la nada, la encontraron en un barrio privado de Yerba Buena, donde vivía lejos de las miradas y sin llamar la atención; o, por lo menos, su estilo de vida no era muy diferente al de sus vecinos. Los investigadores señalaron que fue el fruto de arduos trabajos de investigación. Fuentes de ese ambiente le contaron a LA GACETA que fueron miembros de otras organizaciones los que “la mandaron a perder” porque no cumplía con algunas reglas con tal de seguir creciendo. “En el expediente, que es lo que realmente importa, no hay nada de eso, ni siquiera un dato de que su ex pareja (José Santillán) la haya denunciado por despecho”, explicó Vieyra Ruiz.

La salida del infierno

“La Jefa”, por su carácter y fama, se hizo respetar en el penal de Güemes. No tuvo problemas de conducta con el resto de las internas. “Fue una reclusa más el tiempo que estuvo aquí. No recibía muchas visitas y tuvo una buena conducta. Las presas saben que esa es la mejor receta para salir rápido”, dijo una fuente del Servicio Penitenciario Federal, que reconoció que ella se transformó en una de las presas más coquetas de la unidad.

“Sánchez sabía que si hacía las cosas bien tendría otra oportunidad. Ella quería salir para estar con su hija. Por eso, durante su encierro, no sólo tuvo una excelente conducta, sino que terminó de estudiar y realizó todos los cursos que podía hacer. Hasta uno de árbitro de fútbol tomó, para sumar puntos”, señaló el defensor.

Las leyes estipulan premios para las personas que muestren un cambio. Hay varias maneras de sumar puntos importantes que luego generan una reducción en las penas. “Es una manera de incentivar a la rehabilitación de los detenidos. Y Carla, con todo lo que hizo, logró el máximo, es decir, que se le redujera un año y medio. Por eso pudo salir más rápido”, dijo Vieyra Ruiz.

Después de haber salido de prisión, Sánchez regresó a Concepción. “La vimos igual que siempre. Contenta y desesperada en dejar atrás su pasado. No es una tarea sencilla, pero al menos, lo está intentando”, indicó Marisa del Valle García. Según confirmaron varios de sus allegados, habría decidido dedicarse a la venta de pollos en un local que instaló en esa ciudad. Otros aclararon que varios de sus amigos le dieron la espalda. También contaron que parte de su familia, por lo que sucedió, dejó de hablarla.

“La está peleando, desde muy abajo. Se hablan muchas cosas de la fortuna que le quedó, pero lo único cierto es que estamos tramitando la devolución de los bienes que le secuestraron en ese tiempo. Y estoy hablando de celulares y de LCD para que pueda incrementar su capital”, concluyó el defensor.