“El primer disco de Black Sabbath que cumple 50 años fue clave en el nacimiento del movimiento heavy metal. Introdujo la pesadez y las distorsiones, los climas intensos y la temática reaccionaria al hablar contra el establishment”. Así lo asegura Edmundo Paiz Magli, el cantante de Priztik.

La mayoría de los músicos coincide en que el nacimiento del heavy tiene fecha y nombres propios: en los barrios obreros de la gran ciudad industrial, Birmingham (Reino Unido). Allí, el grupo Black Sabbath publicó el álbum “Paranoid” a mitad de febrero de 1970. Ozzy Osbourne (voz), Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería) marcarían un camino lejos de los hippies; irían en sentido opuesto, apostándole a letras ocultistas y con una imagen oscura que daría origen a esa relación heavy metal-satanismo.

“Nosotros somos heavys estamos dentro del estilo pero hacemos trash metal que es más político. Ozzy es el padre del metal, no existe banda que haga este estilo que no venere Sabbath”, explica el integrante de Priztik, la banda tucumana formada en 1991. “Las letras oscuras hablan y buscan que el oyente reaccione en una época donde todos hablaban de amor; ellos proponen otra cara a esa visión. Rápidamente encontró gente q se identificó con esa postura. El satanismo no es algo q impulsan ciegamente y venerando sino que lo usan como antítesis de lo que la familia cristiana trataba de inculcar”, dice Edmundo Paiz Magli.

El hevay metal tiene su propio público en esta provincia. Más de 30 bandas de ese género la reman en espacios pequeños, a veces con 50 o 100 espectadores. “Hay mucho público pero le cuesta ir a un evento. El año pasado metimos 400 personas, pero normalmente van entre 100 o 150”, dice el cantante.

En noviembre la banda H reunió cerca de 600 en el club Floresta. El baterista Claudio Strunz recordó el famoso disco “Ácido Argentino” y aclaró en LA GACETA: “Nuestro metal es combativo, y siempre hemos hablado de los trabajadores y criticado al poder”, tomado distancia de Ricardo Iorio.

“El público del heavy es fiel, no importa la edad que tengas; nunca te defrauda, te sorprende, y te eriza la piel cuando lo escuchas, y te provoca esa arrolladora sensación de poder”, cuenta Martín Barrionuevo, que además de bajista de Rebel (metal hardcore) es productor de Tucumán Metal Fest. Recuerda que desde los 12 años escucha heavy. “El estilo no era muy popular en mi barrio de Tafi Viejo, así que algunas veces tenia que irme hasta la Villa Obrera a conseguir material nuevo. Con mi anterior grupo Zyon, hacíamos una versión de ‘Paranoid’, homenajeando una canción que nos marcó para siempre”, adelanta.

El guitarrista de Scarlight, Gustavo Romano, señala que Ozzy y temas como “Paranoid” son influencias muy grandes en todas las bandas que hagan algún estilo relacionado con el metal.

A mediados de marzo, en la Magic Music Box está agendada una gran celebración, con Silvio Rodríguez Aragón, David Emiliano Zerda, Matías Morales y José Terol, quienes representarán los roles de los distintos músicos ingleses. El heavy goza de buena salud, aunque sea en círculos no tan numerosos.

Guitarras

Contra todos los pronósticos, el disco realizado con un ínfimo presupuesto, se colocó en el número ocho de ventas en el Reino Unido. En la tapa aparece una extraña mujer que, cuando se tomó la fotografía, no se encontraba allí. Fue un fotomontaje, finalmente, pero que alimentó la leyenda y la imaginería popular.

El sonido metal del grupo se logró por un accidente que sufrió el guitarrista de la banda, Tony Iommi, en 1968. Cuando estaba en su puesto de trabajo en una fábrica metalúrgica, Iommi perdió parte de los dedos de su mano derecha, la que se usa para pisar las cuerdas de ese instrumento, y el grupo se vio obligado a bajar la afinación para comodidad del guitarrista, consiguiendo así un sonido más pesado del que en un principio pretendían conseguir.

Las guitarras distorsionadas, los riff y solos, la potencia de la percusión y las voces enérgicas fueron las características musicales. Y sus temas centrales fueron la ciencia ficción y la fantasía, las letras oscuras y su relación con el satanismo y las imágenes “han servido como evasión de una realidad adversa para toda una juventud”, opina el español Javier Blanco.

En el Reino Unido es tan importante que hasta hubo reclamos para que se reconozca como religión.

Luego vinieron con otros grupos las chaquetas de cuero, las botas de motociclista o militares, el color negro como distintivo, las tachas, toda una moda propia. Pelo largo y los tatuajes, pulseras y adornos.

El heavy metal y el punk con distas orientaciones tienen en común un tiempo de rebeldía, en el que el rock no bastaba.