La popular serie "El Marginal", que retrata la cruel convivencia de mafias en el penal de Caseros, dibujó en el imaginario colectivo un estereotipo inexistente en las cárceles de Tucumán. Eso es lo que sostienen las autoridades del área de Seguridad de la Provincia y del Servicio Penitenciario, que intentan lavarle la cara a esa imagen "equivocada" y demostrar que, al menos en el penal de Villa Urquiza, un abanico de actividades les ofrece a los internos la oportunidad de ilusionarse con una futura reinserción en la sociedad.

Con ese objetivo se organizó un campeonato de fútbol sin precedentes en la provincia: 12 equipos conformados por internos de distintas unidades, incluidos los del penal de Concepción, competirán hasta diciembre. Y, si todo sale de acuerdo a lo proyectado, en 2020 el torneo será anual.

PENAL DE VILLA URQUIZA. FOTO LA GACETA/ANA DANERI

No había una sola nube que amenazara al sol, el jueves a la mañana, cuando se realizó el acto de apertura del campeonato en el penal. Los distintos equipos, cada uno con sus correspondientes camisetas, se formaron sobre un costado de la cancha. Primero escucharon a las autoridades, que hicieron uso del micrófono para recordarles la importancia de esta "oportunidad" y advertirles que mantuvieran la conducta. Después aplaudieron, se dispersaron y comenzó a rodar la pelota en el partido inaugural que enfrentó a El Country con Zona Sur y terminó en un empate: 1-1.

FOTOS LA GACETA/ANA DANERI

El juego fue observado por grupos de presos de distintas edades que se ubicaron detrás del alambrado. Pero no todo era algarabía, sino que dos comentarios circulaban de manera permanente entre ellos. Por un lado, algunos estaban molestos porque el equipo que debió haber debutado en el primer partido no pudo participar debido a que sus jugadores habían protagonizado una pelea tan violenta que terminó con uno de ellos apuñalado, la madrugada anterior. Y por otro, muchos se quejaban por lo bajo y criticaban a las autoridades que, antes de finalizar el acto, pidieron un aplauso al grito de: "¡que viva el Servicio Penitenciario!". "Por lo menos hubiesen dicho 'que viva la libertad' o 'que viva el deporte'", murmuraron algunos.

"Una oportunidad"

Funcionarios y directivos observaron el primer partido desde una especie de platea, a un costado del campo de juego. "Se los ve con gran espíritu en las distintas actividades que se vienen realizando, tanto en el deporte como en lo laboral y en lo educacional, que es fundamental", observó el director de Institutos Penales, Félix Concha. "Los estamos preparando para que puedan reinsertarse en la sociedad cuando terminen de cumplir sus condenas", agregó, y deslizó que entre los proyectos en carpeta está la idea de instalar un aula virtual mediante un convenio con las universidades para que los internos puedan formarse. "Como siempre digo, ellos están privados únicamente de la libertad y lo demás, siempre y cuando esté dentro de los parámetros normales, lo pueden hacer", remarcó.

ACTO INAUGURAL. Se realizó en el patio del penal. FOTO LA GACETA/ANA DANERI

Quien trataba de mantener el orden en los alrededores de la cancha era Patricio Perondi, el entrenador y organizador de las actividades deportivas del penal. Resaltó que este torneo no tiene precedentes ("nunca se había hecho un campeonato de fútbol mezclando las distintas unidades, que están separadas por tipo de delito y eso lo hace más complejo") y agradeció la confianza de las autoridades para llevarlo adelante. "Llevó casi dos meses la organización hasta poder obtener las autorizaciones de todos los juzgados y fiscalías. Pero ellos están ansiosos y esto les mantiene la cabeza ocupada", comentó.

"Se trata de generar otros espacios, de potenciar aspectos más saludables de los internos.Y la respuesta es excelente: ellos son muy conscientes de la oportunidad que se les está dando para compartir, mostrarse y también una prueba de fuego porque a veces durante el juego se generan algunas situaciones que son inevitables, pero que saben que deben tratar de resolverlas bien", agregó Mónica García, la Licenciada en Psicología que también participó de la organización.