Aunque nació en Misiones, el 27 de mayo de 1954, Luis Eriberto Ignacio se considera tucumano. Llegó aquí en 1977, para jugar en Atlético Concepción. Un año antes había ascendido a Primera división de la AFA, con Quilmes. Allí lo había conocido Hugo Manuel García, el técnico del “León” bandeño. “Tenía 23 años. Por mi buen rendimiento en el equipo bandeño, Atlético y San Martín se interesaron por mí. Pero me fui a Central Norte de Salta”, contó.

Poco duró la excursión. El “Santo” lo “repatrió”, y en La Ciudadela logró tres títulos de la Liga Tucumana de Fútbol: 1980, 81 y 82. Ese año se “cruzó de vereda”, y con Atlético se consagró en 1983. En 1986, debido a una lesión crónica en la rodilla derecha debió “colgar los botines”.

“Albirrojo”

Su paso por San Martín resultó imborrable, porque firmó tres “hat-trick” en línea; uno de ellos, al “Decano”. “En mi debut, la fecha 1 del torneo, le convertí tres goles a Concepción FC; luego vino el partido ante Atlético, que ganamos 4 a 0. Orlando Espeche anotó el primero, y después vinieron los tres míos. Y a la siguiente fecha le hice tres a Central Córdoba. Una racha inolvidable, porque yo no me consideraba goleador”, contó.

“ALBIRROJO”. Con el “Santo” dio tres vueltas olímpicas, entre 1980 y 1982.

En 1982, San Martín atravesaba muchos problemas económicos, lo que implicó que el club adeude varios meses de sueldo. Debido a ello se reunió con el entonces presidente, Natalio Mirkin, para que le dieran el pase a cambio de la deuda. Tras una brevísima experiencia con Atlético Ledesma, Manuel García le preguntó si quería probar en Atlético. “No lo dudé un instante. Me hubiera gustado irme de otra manera de San Martín, pero la situación era insostenible y no tuve otra alternativa”, explicó.

“Blanquiceleste”

Ignacio recuerda que el “Decano” campeón de 1983 no tenía figuras. “El equipo tenía mucha hambre de gloria; formaba con Salomón; Rearte, Diamante, Jiménez y Ponce; Sosa, Pedraza, Clemente y yo; Reartez y Barreto. Logramos cosas que hasta nos sorprendieron a nosotros. En las dos temporadas que estuve en el club, no perdimos ningún clásico, con un inolvidable Luis Carlos Reartez, que no se cansaba de hacer goles en los clásicos”, dijo.

“BLANQUICELESTE”. Ignacio salió campeón con el “Decano” en 1983.

Pero no todo es recuerdo. Ignacio se anima a analizar el presente de ambos clubes. “San Martín está pagando caro el precio a la improvisación; y eso es un pecado a este nivel de competencia. No puede tirar por la borda tanto esfuerzo por malas elecciones, tanto de técnicos como de jugadores. Atlético es la contracara. En 2014, a pesar de haber perdido el ascenso ante Huracán, siguió apostando por Juan Manuel Azconzábal y los frutos están a la vista. El profesionalismo que Atlético adquirió en todos los niveles hace que este presente de festejos sea una causalidad y no casualidad”, afirmó.