Día a día, la trama de la inconclusa Superfinal de la Copa Libertadores entre River y Boca fue girando en una espiral de misterios, declaraciones y conjeturas, a cuál más disparatada que la otra, a la espera del fallo del Tribunal de Disciplina que zanjara la cuestión de una vez por todas. Finalmente, el órgano punitivo de la Conmebol emitió su dictamen, dándole a la historia un desenlace -al menos, hasta ahora- a tono con lo insólito de su desarrollo: la Superfinal sí se jugará, pero no en el Monumental, ni en Doha, ni en Miami, ni en Medellín ni en Génova, sino en Madrid. Más precisamente, en el “Santiago Bernabéu”. De acuerdo a lo establecido por Conmebol, el campeón de América y representante sudamericano en el Mundial de Clubes se definirá el domingo 9 de diciembre en el estadio de Real Madrid, con ambas hinchadas presentes. Se jugará desde las 16.30.

“Entendemos que la ciudad de Madrid alberga todas las necesidades”, explicó Alejandro Domínguez, presidente del ente rector del fútbol sudamericano, aunque pasando por alto el costo económico que tendrá para los hinchas cruzar el Atlántico. A la hora de fundamentar su decisión, el dirigente paraguayo destacó el gran número de aficionados argentinos que residen en la capital española.

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El rumor del traslado de la Superfinal al estadio “merengue” había comenzado a sonar con fuerza varias horas antes de que se conociera el fallo del Tribunal disciplinario, pero recién fue oficializado por el propio Domínguez una vez que se conoció el dictamen que desestimaba el pedido de descalificación elevado por Boca y establecía una fuerte sanción económica y deportiva sobre River.

De acuerdo a lo dispuesto por el Tribunal, River deberá pagar una multa de US$400.000 y jugar sus próximos dos partidos en competiciones oficiales organizadas por Conmebol a puertas cerradas en 2019.

Tal como había adelantado el presidente Daniel Angelici, Boca recurrirá el fallo ante el Tribunal de Apelaciones. Por medio de un comunicado, el club “xeneize” informó que “no comparte los argumentos” en los que basaron las decisiones del Tribunal, a las que considera “claramente contrarias a los reglamentos y precedentes jurisprudenciales”.

Asimismo, enfatizó en el “carácter reincidente” de River y ratificó que en persecución de su reclamo agotará todas las vías jurisdiccionales, por lo que ante un fallo adverso de la Cámara de Apelaciones de la Conmebol, acudirá al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).

A Madrid

La apelación de Boca le agrega una cuota más de suspenso a una historia que, por cuestión de plazos, parece estar ya sentenciada. El Mundial de Clubes comenzará a disputarse el 12 de diciembre, y aunque el representante sudamericano jugará su primer partido recién el martes 18, sería bastante desprolijo que el torneo se iniciase con uno de sus protagonistas sin definir.

Por ende, parece difícil que se juegue en otro día y lugar que no sea el domingo 9 en Madrid, ciudad que también será sede de la final de la Champions League. Domínguez aseguró que la idea surgió a partir de una charla personal con Florentino Pérez, presidente de Real Madrid. “Me dijo en dos minutos: el Bernabéu está a disposición”, contó el titular de Conmebol, que dijo haber elegido esa ciudad también por encontrarse entre las 10 más seguras del mundo.

Más allá de la polémica resolución de llevar el superclásico más importante de la historia fuera del continente, la decisión de permitir la presencia de hinchas de ambos equipos también levantó polvareda.

“De la recaudación se le dará a River un resarcimiento por pérdida de localía. Con el resto se pagarán gastos operativos y se creará un fondo para combatir la violencia en el fútbol”, anunció Domínguez. La Conmebol se hará cargo de la venta de entradas para la revancha.

Eso sí, el dirigente paraguayo dejó en claro que no habrá lugar para los violentos. “Que los barras ni sueñen con llegar. No habrá lugar para ellos”, aseguró Domínguez. Todavía están frescas las imágenes de Rafael Di Zeo y la barrabrava de Boca caminando a sus anchas por las calles de Barcelona e ingresando sin problemas al Camp Nou en la última Copa Joan Gamper, en agosto.

Personalidades del mundo del fútbol estallaron en contra de la decisión de llevar la final de la Copa Libertadores a suelo europeo -más aún, a la tierra de los colonizadores de América- y conminaron a los presidentes Angelici y Rodolfo D’Onofrio a plantarse ante la Conmebol y exigir que la final se juegue en territorio sudamericano. Como se verá, una historia que tendrá más capítulos.

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