Opinión

Contaminación ambiental en La Trinidad

Por LA GACETA

12 Sep 2018

Con frecuencia se suelen ponderar los beneficios a la sociedad que ha traído la tecnología en los últimos lustros y si bien se ha avanzado en muchos aspectos, el atraso sigue persiguiendo a numerosas comunidades, que son víctimas, por ejemplo, de la contaminación ambiental y en consecuencia, su salud se ve amenazada. Ello pareciera suceder con Villa La Trinidad, una población del departamento Chicligasta, cuyos habitantes se quejan por el estado de abandono en el que se hallan.

Según sus habitantes, la fábrica azucarera libera hollín por sus chimeneas, así como líquido con desechos industriales, que atraviesan un barrio a través de una acequia a cielo abierto que suele desbordarse. “Ni hablar del agua corriente que ya no la podemos usar ni para cocinar... Por estos lugares a veces no se puede respirar por la hediondez de lo que arrastra este canal. Además, a veces sale de cauce e inunda las calles y siempre fue un peligro para los chicos. Si caen ahí no los saca nadie”, contó una vecina del barrio Las Rosas.

De acuerdo con los moradores, los directivos de la fábrica prometieron que se alambrarían los costados de la acequia para evitar accidentes y que estudiarían la posibilidad de desviar la acequia hacia un lugar deshabitado. Según una dirigente vecinal, en el ingenio les aseguraron que los filtros de las calderas están funcionando y en consecuencia, no están arrojando hollín, sin embargo, las calles y patios de las casas están cubiertos por la molesta ceniza.

La organización ambiental Ave Fénix efectuó varios planteos a la Secretaría de Medio Ambiente provincial, sin que haya logrado respuestas satisfactorias. Les dijeron que por problemas financieros algunos ingenios como el Trinidad, han dejado de invertir en filtros.

Otro vecino observó que a través de un filtro doméstico para potabilizar el agua, esta salía con un sedimento barroso y con olor a podrido y agregó que el servicio está abandonado y en los últimos días, el agua salía con olor a podrido. Al parecer, el Servicio Provincial de Agua Potable y Saneamiento no estaba al tanto del problema.

Las calles en mal estado reflejan parte de la sufrida realidad que viven los trinitenses, que además no tienen claridad acerca de quién conduce la comuna; según el Ministerio del Interior, son dos personas, un es la responsable del funcionamiento del pueblo, y otra del manejo administrativo. El periodista de nuestro diario no encontró autoridad alguna en la comuna, donde viven alrededor de 8.000 habitantes. “Esto es de todos los días. Aquí no hay nunca nadie que responda a las necesidades de los habitantes. Parece un pueblo abandonado”, dijo el dirigente de Ave Fénix.

Si los organismos del Estado efectuaran un estricto control ambiental durante la zafra, especialmente en poblaciones donde están instalados los ingenios azucareros, no existirían estos problemas. Cuidar la salud de los tucumanos debe ser una prioridad de los gobiernos. No deja de ser una significativa irregularidad que la comuna tenga dos administradores y que sus representados no estén informados al respecto. La ausencia de obras denota, por otro lado, la desidia de sus dirigentes en hacer progresar una comunidad que en otros tiempos, ya lejanos, tuvo momentos de esplendor. Si un gobierno no se ocupa por mejorar la calidad de vida de una comunidad no tiene razón de ser.