Opinión Columnas

Con los nervios de punta

Por Indalecio Francisco Sanchez

12 Sep 2018

La investigación judicial no ha terminado. Continuará avanzando. Hay otros actores que podrían haber tenido alguna participación en el caso. Podría haber empleados del Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano involucrados. También empresarios. Sorprende que nadie se diera cuenta de las irregularidades.

Esas afirmaciones salieron de la boca de la fiscala Adriana Giannoni, al hablar con LA GACETA sobre la investigación del denominado “caso viviendas”. Sus palabras dejaron nerviosos a varios personajes que forman parte del complejo entramado de obras de esa repartición, teniendo en cuenta que por instancia judicial ya hay cuatro personas detenidas: los ex funcionarios Lucas Barrionuevo y Miguel Jiménez Augier, y los empresarios Sebastián y Martín Nieva. Podrían no ser los únicos. O al menos esa lectura entre líneas admiten las palabras de Giannoni, que en la entrevista afirma que le llama la atención, entre otras cuestiones, “por qué las obras de Marán (la empresa de los detenidos Nieva) siempre eran controladas por los mismos inspectores”.

Puertas adentros del Ipvdu los corazones laten rápido y se entrecruzan miradas de desconfianza. La interventora Noemí Ferrioli es la más comprometida. Fue subinterventora del fallecido Gustavo Durán y fue en ese período en que se habrían producido las irregularidades que investiga la Justicia. Hace casi un mes la funcionaria estuvo en Tribunales a punto de declarar ante la fiscala, pero finalmente la audiencia se pospuso. Desde entonces que la citación se posterga y también la agonía. ¿Por qué la demora? La duda envuelve los corrillos del edificio de calle Muñecas y crecen las elucubraciones sobre el destino de la funcionaria. Pasar por la oficina de Giannoni se transformó en algo peligroso para algunos. Podría ser aún más riesgoso si finalmente aparece algún “arrepentido” dispuesto a contar la verdadera trama de las irregularidades que se habrían cometido. Allí sí el desfile sería tan variopinto y prolifero como el del 9 de Julio. E igual de polémico.

Que no se note

En el oficialismo provincial la procesión va por dentro, como reza el dicho popular. Todos se esconden las cartas ante la reaparición de “José”. Alperovich salió al ruedo con mensajes indirectos, pero certeros. Comenzó a avisar que efectivamente hace tiempo que no habla con Juan Manzur y que quiere volver a ocupar el sillón más importante de la Casa de Gobierno. Algunos toman la bravuconada como parte de la lógica negociación política de la previa electoral. Pegar para acomodarse y negociar después es una de las máximas de cualquier interna. Sin embargo, quienes conocen al senador aseveran que está dispuesto a pugnar contra su ex vicegobernador. A quien se le sienta enfrente le exhibe encuestas que lo pondrían a la cabeza de la consideración de los tucumanos. Se apoya en esos números y en los fieles que aún lo acompañan para armar su estructura de cara a 2019.

Eso sí. A los poseen cargos públicos -electivos y de funcionarios- les pidió que se hagan los distraídos y se muestren cerca de la dupla gobernante. Sin embargo, en la Legislatura y en algunos Concejos Deliberantes, ya les hacen sentir el peso de la “lapicera” a los que públicamente se declararon alperovichistas: les recortan desde contratos hasta trámites parlamentarios.

Agazapados, varios esperan la decisión final del líder para saber si deberán o no batallar con los suyos. En esa silenciosa guerrilla hay mediadores que intentan calmar las aguas para conseguir que antecesor y sucesor aparezcan, otra vez, sonrientes en alguna foto en Twitter. Por el momento parece poco probable. Más aún teniendo en cuenta que hay un tercero en discordia que, también en silencio, hace todo lo posible para que esa desunión continúe vigente y no termine siendo él quien quede fuera de la selfie. Varios se suman en esa puja de intereses entre quienes pueden repetir, entre quienes no y entre quienes anhelan volver a ocupar los lugares que sienten les fueron arrebatados.