Opinión Editorial

Basura y vandalismo en la remozada plaza Alberdi

11 Sep 2018

A lo largo de las décadas, la basura se ha convertido en una de las insignias de Tucumán, algo de lo cual deberíamos avergonzarnos. Tirar los desperdicios en la vida pública, desde el envoltorio de un caramelo hasta escombros, es moneda corriente en una buena parte de los tucumanos. Estás tan naturalizada esta acción, que a casi nadie le llama la atención que una persona arroje las colillas de los cigarrillos o sus etiquetas o tire en los baldíos bolsas con sus desechos. Durante la semana pasada, la plaza Alberdi fue intervenida por artistas plásticos que participaron del Encuentro de Arte Público y Muralismo. El paseo público fue embellecido con esos trabajos en homenaje a Juan Bautista Alberdi y a Lola Mora y la Municipalidad aprovechó para renovar la iluminación, entre otras acciones. Todo se inauguró el sábado.

En menos de 24 horas, se viralizó el domingo por las redes sociales un video que muestra a un hombre descargando cartones de su camioneta en la esquina de Corrientes y José Colombres. El motociclista que lo filmó, lo reprocha por la lamentable acción y este trata de justificarla. “Acá está autorizado. Esto no es basura”, se escucha decir al señor en el video. “No está autorizado, esto es una plaza pública. No sea sucio”, le contesta el motociclista. El hombre insiste en que no tiene nada de malo arrojar escombros, cajas, cartones y todo tipo de desechos sobre la vereda de la plaza.

Ayer, el infractor se comunicó con LA GACETA y pidió disculpas con una carta y dijo en su defensa: “la montaña de basura a la que se refieren las crónicas estaban ya diseminadas en ese lugar, al preguntar a un empleado municipal que estaba en la plaza sobre el sitio dónde podía disponer de mi carga, consistente en cajas de cartón que acumulo por mi actividad comercial, me indica que donde estaba esa acumulación de residuos las podía dejar ya que en media hora pasaba una camión de la Municipalidad”. Horas después, el director municipal de Higiene Urbana dijo que nadie está autorizado a tirar basura en la vía pública y anticipó que le aplicarían una multa de $7.000 y el posible secuestro de su camioneta por 30 días

Pero la historia continuó en las horas subsiguientes del domingo porque ayer, funcionarios municipales se encontraron con bancos vandalizados, fuera de lugar, barrotes faltantes en las rejas de la estatua al Padre de la Constitución y robo de plantines.

No es la primera vez que la plaza Alberdi trasciende por la basura. En julio de 2007, Warwick Legget, un turista australiano, afecto a tomar mate con sus amigos tucumanos, no soportó la idea de tener que hacerlo en medio de la suciedad que presentaba en esa ocasión la plaza Alberdi. Entonces, compró escobas, bolsas y otros elementos y, junto con vecinos del paseo, se puso a barrer. “Ni en Asia vi un lugar público tan sucio como este”, afirmó. En total, llenaron 17 bolsas con residuos de todo tipo.

Sería interesante si la sanción al vecino que arrojó basura, consistiera, por ejemplo, en que durante un mes tuviera que limpiar la plaza.

En 2007, un extranjero nos dio una lección, pero no fue más allá de lo anecdótico porque tras el bochorno, la suciedad siguió acompañándonos. Cuestión cultural es el eufemismo tucumano para referirse a la falta de educación y de respeto por el prójimo. Si no educamos al soberano desde la más tierna infancia, la basura seguirá siendo una de nuestras marcas registradas.