Opinión Editorial

La quema de cañaverales no da tregua a los vecinos

10 Ago 2018

Aunque no es motivo de orgullo, pocos jardines pueden jactarse de vestirse de negro todos los años a partir de agosto; seguramente, el de la República se halla en primer lugar. Las cenizas ensucian el azul del cielo, las calles, las plazas, los parques, los patios, las terrazas, la ropa, las cabezas. Agreden el aparato respiratorio y los ojos, provocando diversas afecciones. La lluvia negra de la quema de cañaverales zamarrea anualmente a los tucumanos como sucedió el lunes pasado.

Los vecinos del sur de la provincia, donde se registran a diario cuatro incendios en distintos lugares, padecen con mayor vigor esta acción delictiva. En nuestra edición de hoy, informamos que el miércoles pasado, los bomberos de Aguilares se vieron en problemas para sofocar tres incendios simultáneos. Uno de ellos se produjo en la Villa Nueva, de Monte Rico, adonde estos abnegados servidores llegaron un poco retrasados. Ello provocó el enojo y la reacción hostil de algunos vecinos que apedrearon la autobomba y dañaron el extractor de agua de la cisterna. El jefe de la dotación y el jefe de la Regional Sur de la Policía coincidieron en que la mayoría de las quemazones son intencionales.

Según el director provincial de Defensa Civil, este es el año en que más caída de cenizas se registró, después de 2014. “La temporada de caída de hollín suele durar hasta septiembre u octubre, pero estamos haciendo lo posible para que no perjudique a la gente tanto en lo material como en la salud... Muchas quemas son provocadas por terceros, pero otras son estratégicas, y ese es otro problema”, manifestó.

El secretario provincial de Medio Ambiente dijo que todas las actas administrativas que terminan en sanción económica van con copia a la Policía Ecológica, que se las pasa a los fiscales de San Miguel de Tucumán, de Monteros y de Concepción para que hagan actuaciones penales contra los propietarios. El funcionario dijo que esta práctica responde a una cuestión cultural, que se erradica con educación.

El subsecretario de Protección Ambiental dijo que el Gobierno provincial lleva adelante controles terrestres y aéreos en distintas localidades y que el martes en un helicóptero de la Dirección de Aeronáutica, técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente realizaron la geolocalización de los incendios con el fin de detectar esta práctica que daña el ambiente. Durante las últimas jornadas se relevaron por vía aérea y terrestre campos en Cruz Alta, Leales, Monteros, Famaillá y Lules, donde se detectaron cinco focos ígneos como lotes ya quemados.

El artículo 38 de la ley N° 6.253 prohíbe la quema de caña como método auxiliar de la cosecha; en enero de 2007, la norma fue modificada por la ley 7.459, mediante la cual los ingenios están impedidos de recibir caña quemada.

La realidad muestra que desde hace varios lustros, las acciones de los gobernantes no han servido para combatir con eficacia este delito. Es cierto que las cuestiones culturales perniciosas pueden revertirse con educación, pero también con la aplicación de la ley y sanciones rigurosas, pero es evidente que el Estado falla porque todos los años los tucumanos padecen este flagelo. Las autoridades deberían preguntarse por qué fracasan para no repetir las mismas respuestas. Tal vez mirando el cielo tucumano Homero Manzi escribió: “Fui como una lluvia de cenizas y fatigas en las horas resignadas de tu vida...”