BUENOS AIRES.- Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) dieron ayer su respaldo a Argentina, aunque plantearon que debe cumplir con el plan económico que le permitió conseguir un crédito multimillonario para superar una grave crisis financiera.

“No tengo dudas de que las metas (de inflación y déficit fiscal) van a ser alcanzadas”, dijo la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, durante una conferencia de prensa ofrecida con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, antes de comenzar la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del Grupo de los Veinte (G20) en Buenos Aires, que finalizará hoy (Ver página 10).

Lagarde confió, además, en que la economía argentina, que se encuentra frenada, comenzará a mejorar a comienzos de 2019 a partir del programa de ajuste que las autoridades del país acordaron con el organismo internacional. “Vemos que la economía estará mejorando hacia inicios de 2019 y en 2020, y que la inflación va a bajar”, expresó.

Argentina recurrió en mayo al FMI para conseguir un crédito de 50.000 millones de dólares, el más alto otorgado en la historia del organismo, que fue aprobado el 20 de junio.

Con el auxilio financiero, la administración del presidente Mauricio Macri buscó superar una grave crisis cambiaria que, entre otras consecuencias, provocó una depreciación del peso, la moneda nacional, superior al 40% en el año.

Los motivos

Lagarde aseguró ante los periodistas que la implementación del plan económico le permitirá a Argentina reducir la inflación, que según datos oficiales acumuló un 29,5% en el último año al registrar solo en junio un índice del 3,7%.

Argentina se comprometió con el FMI a que la inflación no superará el 32% cuando llegue fin de año. En los primeros seis meses de 2018, el promedio de aumento de los precios fue de 16%, la mitad de lo planteado.

“Estuvimos a favor del préstamo del FMI. Participamos y formamos parte de esa facilidad. Creemos que le proporciona (a Argentina) un respaldo de confianza en el nivel de activos que, con suerte, no necesitará pero lo tienen”, indicó, en tanto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, en una rueda de prensa en Buenos Aires antes de asistir a la primera jornada del G20.

Mnuchin consideró que en Argentina hay “oportunidades tremendas” de negocios y crecimiento, pero a la pregunta de si Estados Unidos también podría otorgar un crédito al país, respondió: “No vemos una razón para hacerlo. Creemos que el préstamo del FMI es más que suficiente”.

La visita de Lagarde a Argentina para participar de la cumbre del G20 fue rechazada por agrupaciones políticas y sindicatos, que se manifestaron el viernes y ayer en la Capital Federal.

Dirigentes de la oposición a Macri dijeron que las condiciones fijadas por el FMI provocarán una “catástrofe social” en el país e, inclusive, pusieron en duda la continuidad del plan si en 2019 cambia el signo político del Gobierno.

Entre las condiciones planteadas a Argentina el FMI fijó una reducción presupuestaria para el próximo año que ronda los $ 300.000 millones (unos 10.600 millones de dólares). También estableció una baja del déficit fiscal, que deberá llegar a cero en 2020, y de la inflación a partir del próximo año, que al culminar 2021 debe rondar el 9%.

Lagarde destacó al respecto que el programa económico contempla que no haya reducciones en el presupuesto para los sectores más vulnerables de la población. “Es clave para nosotros y las autoridades argentinas”, dijo.

Expectativas

“Si me preguntan en este momento si la relación que hemos establecido, está funcionando, es efectiva y si las autoridades están en camino, mi respuesta es sí. Estamos ansiosos y confiados que las autoridades conseguirán esos objetivos”, sostuvo también la titular del FMI cuando le consultaron sobre las expectativas.

Luego, se dio turno para referirse al rol del Fondo en la sociedad y a las protestas opositoras y de gremios de trabajadores. “El Fondo siempre se reúne con representantes de la sociedad civil como sindicatos y oposición. Necesitamos entender el contexto en el que las políticas son diseñadas. En el caso de la Argentina eso pasa regularmente y cada vez que viene una misión así sucede. Pero esta no es una misión, estoy por el G-20”, cerró. (Especial)