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"Un pase a la Libertad": la historia del equipo de rugby de la cárcel de Villa Urquiza

Un programa busca lograr la reinserción social de los jugadores reclusos del penal, entre ellos los protagonistas de casos resonantes para la sociedad.
16 Abr 2018

Lucas González precalienta dando un par de vueltas a la cancha. Los hermanos Acevedo se pasan la ovalada junto a otros internos de la Unidad de Adultos Mayores. Pablo Amín observa sentado en uno de los canteros que hay al costado del campo de juego (hoy no puede jugar por problemas renales). Alain Ferreyra, hijo del "Malevo", acomoda los conitos y las tortugas. En breve empiezan a entrenar para el partido ante uno de los equipos más destacados del país, el Jockey Club de Rosario. 

Son las 8 de la mañana de un jueves frío y se avecina una tormenta. El día gris combina con los muros, los portones y otras tantas rejas del Penal de Villa Urquiza, pero no con la cancha de la Unidad 5. Vestidos con los colores de Tucumán Rugby, Lawn Tennis y “Uni”, los jugadores reclusos que esperan a los profesores para una nueva práctica de UPAL (Un pase a la Libertad), el equipo de rugby de la cárcel.


“Fue un sueño de locos hacer esto”, contó René Sueldo, uno de los coordinadores del programa avalado por el Ministerio de Seguridad y Justicia. Patricio Perondi, Hugo Gaudioso, Mariano Del Corro y Agustín Paliza también son parte del staff que tiene como fin la reinserción social y transmisión de valores con la ovalada como principal herramienta.

Es el portal hacia un lugar sin muros

“Lo primero que nos impactó cuando llegamos en 2016 fue el lugar y lo feo que estaba. Físicamente, los internos también estaban muy mal, con adicciones, y sobre todo, con muy poco amor y mucha tristeza”, recordó René mientras los jugadores corrían de in goal a in goal. Desde el inicio del programa hasta hoy se hizo mucho más que cortar el césped de la cancha.

“Ellos tienen mucho respeto, nunca hubo un incidente entre ellos. Hay muchos códigos, y tenemos un reglamento interno que fue respetado a rajatabla. Lo que sigue es la superación. Sabemos que es muy difícil, y que para la reinserción todavía falta, pero estamos haciendo un buen camino”, explicó Sueldo.

Enseñar a taclear o armar un scrum no es todo. La misión es transmitir valores, brindar alegría y dar amor a gente que no lo tiene. “Si vos tenés un perro dogo ‘a las patadas’ durante un año, cuando lo sueltes seguro te va a morder... Esto es parecido, a estos chicos les están dando una oportunidad por primera vez, y si lo tratas de otra manera, los recibís con amor y les das cosas que no tuvieron nunca, seguramente cuando salgan serán diferentes a como entraron”, comparó René.


Los primeros cambios que se notaron fueron físicos. “Sus cuerpos pasaron a ser una parte importante. Disminuyeron mucho las adicciones. Ahora sigue lo más importante que es lograr inculcar los valores del rugby aquí, en un contexto bastante insólito”, explicó el profe, ex Lawn Tennis. Tiene la esperanza de que esos cambios también se noten afuera, cuando los internos salgan en libertad y transmitan lo aprendido en sus casas y en sus barrios.

“A las 7 de la mañana ellos esperan detrás de la reja y nosotros llegamos a las 8. Se nota que están motivados, y están sanos. Acá el reglamento dice que a las cuatro faltas ya no pueden participar del programa, y ninguno llegó a las cuatro. Eso dice mucho”.

“El reglamento de ir siempre para adelante y con respeto te cambia. Ahora ellos están felices y al estar contentos, actúan diferente”, contó René. “Son hechos concretos saber que por lo menos a sus hijos ellos les transmitirán otra cosa. Será difícil, pero lo estamos intentando y vamos por buenos caminos. Vamos a intentar que al menos 10 chicos del programa no vuelvan acá nunca más”.

El sueño de salir con la ovalada bajo el brazo

En cada entrenamiento de UPAL se mezclan internos que llegaron al penal acusados de homicidio, tráfico de drogas, robo a mano armada y otros tantos delitos graves. Muchos de ellos son reclusos reconocidos, protagonistas de casos que conmovieron a los tucumanos.

"Esperamos con ganas cada entrenamiento porque significa una ayuda, a la cabeza, al corazón. Los profes son un amor, una masa. Nos dan disciplina, educación, conducta. El proyecto de todos es salir de acá y transmitir eso. Antes jugaba al fútbol, al básquet, acá adentro aprendí a jugar al rugby, y ahora está antes que cualquier deporte", reconoció Lucas González.

El equipo de rugby del penal de Villa Urquiza enfrentó a Tucumán Rugby en su primer partido

"Cuando me enteré de que iba a comenzar este programa de rugby me puse muy contento. Jugué mucho tiempo al rugby en Universitario, en Bajo Hondo, y también en el seleccionado, con los menores de 17 años. Pero ahora sigo aprendiendo dentro del penal. Con esta motivación sabemos que podemos salir de la droga y del encierro. Acá hay amor y paz; empatía, humildad y es una gran ayuda para nosotros que queremos cambiar y que queremos que nuestras familias se pongan contentas porque nosotros estamos bien", dice Jorge Javier "Jazo" Acevedo.

Alain Ferreyra es otro de los presos que conducen a los más chicos para que el programa no se termine. "El rugby acá adentro me ayudó a afrontar sucesos que en otro momento no podía afrontar. Es difícil encontrar pasión acá porque siempre tenés al frente una reja que te priva de todo. Entonces hay que luchar contra eso, pero hay muchos chicos que se dejan abatir y se entregan a otras cosas. Gracias al rugby nosotros salimos de ahí y queremos que los otros chicos también salgan. El rugby me dio la esperanza de que todo puede cambiar definitivamente. El pensamiento que me da vuelta la cabeza todos los días es que no quiero volver al camino de antes: miro hacia atrás y veo lo feo, y miro adelante y veo lo bueno, y no lo cambio por nada. Perdí muchas cosas con siete años aquí adentro, me perdí de llevar mi hijo al jardín, pero el rugby me sacó la venda de los ojos y me mostró otro panorama. Por eso se hizo una pasión".