“Señor, por favor, no saque foto del negocio. Me va a matar”, dijo desesperada la mujer que atendía un pequeño negocio de venta de ropa en La Ciudadela. La comerciante quedó pálida cuando observó que hombres de la Policía Federal rompían la puerta de la vivienda que estaba al lado del local comercial. Allí vivía M.P. el empresario que está acusado de ser el líder de la organización narco.

La vivienda no podría haber levantado nunca una sospecha. Se trata de una vivienda común y corriente que tiene una entrada con una larga escalera que lleva a una planta alta. Abajo está ese pequeño local comercial.

Los vecinos quedaron asombrados con el operativo. “No lo conocemos mucho. Llegó como hace dos años, cuando le compró la casa a la señora que tiene ese negocio. Pobrecita, lloró desconsolada cuando vio a los policías”, dijo María Laura de Rodríguez. “Él era una persona común, nadie hubiera pensado que lo detuvieron por ser traficante de drogas. La verdad es que tenía más pinta de mecánico que otra cosa”, explicó la mujer.

Fuentes cercanas a la investigación indicaron que hasta el momento no pudieron encontrar si el supuesto jefe tenía antecedentes por venta de drogas. Sí se sabe que habría tenido que afrontar otro tipo de causas judiciales. Todas, de acuerdo a las versiones recogidas por LA GACETA, vinculadas a las supuestas estafas realizadas a través de la compra y venta de vehículos.

Conocedor

M.P., cuyo nombre no puede ser publicado hasta que se defina su situación procesal, está vinculado al mundo de los tours de compras que semanalmente viajan hacia Orán. Él habría sido integrante de varios grupos de compradores que permanentemente se informan los lugares donde se realizan los controles de las distintas fuerzas de seguridad.

Además, siempre de acuerdo a la versión, era un gran conocedor de las rutas que unen Orán con nuestra provincia. Los investigadores dijeron que no sólo se movilizaba por la rutas 9 y 34, sino que también manejaba a la perfección los caminos alternativos que ni siquiera aparecen en el mapa.

Los investigadores coincidieron en señalar que era muy cuidadoso. “Nunca daba un paso en falso. Muchas veces descartó un viaje porque había algo que le hacía ruido. Desconfiaba muchísimo”, explicó uno de ellos.

Personal de la División Antidrogas de la Policía Federal decidió montar un operativo cerrojo para evitar que escapara. Lo hicieron en Orán con el apoyo de sus compañeros de esa ciudad. Lo siguieron por la calle y, momentos antes de que abandonara esa localidad, lo encerraron con varios vehículos. En esos momentos estaba dormido. Habrá pensado que después de haber comprado los casi 20 kilos de cocaína que trasladaba, iba a poder descansar.

“La pesquisa no terminó”, señaló
el fiscal
“No importa dónde se secuestre la droga, lo importante es que se concrete el secuestro que sirva para demostrar cómo funcionaba la organización para distribuir la droga”, destacó Pablo Camuña, fiscal federal.
El investigador ponderó el trabajo que se realizó para desbaratar esta banda. “Desde hace 15 días que esperamos para realizar las medidas. Esto requirió de un importante esfuerzo, ya que los allanamientos se desarrollaron en dos provincias y se movilizaron hombres de distintas jurisdicciones. No es sencillo realizar 13 allanamientos en simultaneo”, destacó.
Camuña dijo que los resultados de estos operativos abrirán las puertas a otra investigación: la económica. “La pesquisa no terminó. El volumen de droga es realmente grande y eso les habría generado importantes ingresos en los últimos tiempos. Ahora deberemos analizar sus patrimonios para continuar con la causa”, concluyó. 
Fuentes cercanas a la investigación indicaron que los cabecillas de la organización tenían varios contactos con los que, a través de importantes inversiones, lograban hacer ingresar el dinero que obtenían al mercado financiero.
El contacto oranense está más firme 
que nunca
Esta no es la primera vez que Orán aparece en el mapa de la droga que llega a nuestra provincia. Las organizaciones más importantes traían la sustancias desde esa localidad salteña.
Los mismos federales que desarticularon esta organización, atraparon en 2016 a Rogelio “El Gordo” Villalba porque siguieron a una pareja que salió de esa ciudad con la droga que le deberían haber entregado al hombre, que fue acusado de manejar la venta del paco en La Costanera.
Nilda “La Cabezona” Gómez  y su socia, Miryam “La Negra” Soria, también compraban la cocaína que vendían por mayor en la provincia. Ellas eran las líderes de la última gran banda descubierta por los federales. Cayeron el año pasado y les secuestraron unos 42 kilos de cocaína en un barrio del sur de la ciudad.
El sello de dos sicarios tucumanos quedó marcado en esa localidad. Ambos fueron detenidos después de que asesinaran a balazo a un narco e hirieran a otro el año pasado. Ellos negaron haber tenido relación en ambos hechos, pero fueron detenidos cuando estaban por intentar ejecutar a un tercer hombre.


“La pesquisa no terminó”, señaló el fiscal

“No importa dónde se secuestre la droga, lo importante es que se concrete el secuestro que sirva para demostrar cómo funcionaba la organización para distribuir la droga”, destacó Pablo Camuña, fiscal federal.

El investigador ponderó el trabajo que se realizó para desbaratar esta banda. “Desde hace 15 días que esperamos para realizar las medidas. Esto requirió de un importante esfuerzo, ya que los allanamientos se desarrollaron en dos provincias y se movilizaron hombres de distintas jurisdicciones. No es sencillo realizar 13 allanamientos en simultaneo”, destacó.

Camuña dijo que los resultados de estos operativos abrirán las puertas a otra investigación: la económica. “La pesquisa no terminó. El volumen de droga es realmente grande y eso les habría generado importantes ingresos en los últimos tiempos. Ahora deberemos analizar sus patrimonios para continuar con la causa”, concluyó. 

Fuentes cercanas a la investigación indicaron que los cabecillas de la organización tenían varios contactos con los que, a través de importantes inversiones, lograban hacer ingresar el dinero que obtenían al mercado financiero.

El contacto oranense está más firme que nunca

Esta no es la primera vez que Orán aparece en el mapa de la droga que llega a nuestra provincia. Las organizaciones más importantes traían la sustancias desde esa localidad salteña.

Los mismos federales que desarticularon esta organización, atraparon en 2016 a Rogelio “El Gordo” Villalba porque siguieron a una pareja que salió de esa ciudad con la droga que le deberían haber entregado al hombre, que fue acusado de manejar la venta del paco en La Costanera.

Nilda “La Cabezona” Gómez  y su socia, Miryam “La Negra” Soria, también compraban la cocaína que vendían por mayor en la provincia. Ellas eran las líderes de la última gran banda descubierta por los federales. Cayeron el año pasado y les secuestraron unos 42 kilos de cocaína en un barrio del sur de la ciudad.

El sello de dos sicarios tucumanos quedó marcado en esa localidad. Ambos fueron detenidos después de que asesinaran a balazo a un narco e hirieran a otro el año pasado. Ellos negaron haber tenido relación en ambos hechos, pero fueron detenidos cuando estaban por intentar ejecutar a un tercer hombre.