“¡Se fue corriendo, se fue corriendo! ¡Se escapó ese hijo de puta!”, le dijo un joven a los policías que ingresaron al domicilio de Güemes al 1.400. Los uniformados trataron de calmar a los jóvenes de 18 y 15 años que gritaban y lloraban a los gritos. Ingresaron y observaron a la madre de los chicos en medio de un charco de sangre. Pidieron ayuda médica, pero cuando los profesionales llegaron al lugar, no había nada para hacer: María de los Ángeles Fernández había muerto por las heridas que le había provocado su ex esposo, Osvaldo Antonio Chara.

Cerca del mediodía, como venía ocurriendo en los últimos meses, Chara se presentó en su casa para ver a sus tres hijos. La pareja, que se había alejado hace unos dos meses, se sentó a tomar mate en el patio de la humilde vivienda. Sin que se supieran los motivos, comenzaron a discutir. El hombre tomó un cuchillo tipo sierrita y atacó a la mujer de 42 años. Fuentes policiales confirmaron que uno de los jóvenes tomó un caño de aluminio de una pileta y comenzó a atacar a su padre para que dejara de herir a su madre. No pudo hacer mucho. El agresor ya le había aplicado varias puñaladas, al menos dos cerca del cuello.

Chara salió corriendo de la casa, se subió al taxi con el que trabaja y huyó con rumbo desconocido. Los hijos de la víctima, a los gritos, pidieron ayuda. Los parientes llamaron a una ambulancia. “Se tardó más de media hora en llegar. El barrio era una locura. La gente estaba desesperada y no sabíamos qué hacer. Después llegaron los policías, que insistieron con el pedido. Cuando llegó, ella ya había fallecido. Estoy segura de que esa demora le causó la muerte”, dijo la vecina Susana de García.

El personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Daniel Cuellar y Hugo Cabezas, mientras entrevistaba a los hijos de Fernández, recibió una llamada de la comisaría de Alderetes. Los policías avisaban que Chara se acababa de entregar diciendo que había herido a su mujer en una discusión. Los parientes de la víctima les confiaban a los investigadores que él tenía parientes en esa ciudad y después de haberles contado lo que hizo, le recomendaron que se presente.

Dolor

La noticia conmocionó a los vecinos del barrio, que se aproximaron hasta el lugar para acompañar a los familiares, que esperaban que los peritos terminaran de hacer su trabajo para poder preparar el lugar donde velarían a la mujer. “Él era malvado cuando se enojaba”, alcanzó a decir una tía de Fernández antes de que los parientes le pidieran que no hablara con la prensa.

Luisa Herrera, una vecina, dijo que sabía que María de los Ángeles se había separado hace varias semanas. “También nos dimos cuenta de que él era un enfermo, porque desde ese día, él comenzó a vigilarla. Llegaba al barrio, estacionaba su auto y comenzaba a merodear la zona. La estaba vigilando permanentemente. No la dejaba ni respirar”, dijo angustiada.

“Era una mujer muy educada. Si bien es cierto que no éramos amigas, intercambiábamos palabras como cualquier otra vecina. De él no puedo decir lo mismo. Me habían contado que era una persona muy violenta, pero jamás me enteré de que ella había sido víctima de violencia de género. Lo que más me duele que él hizo eso delante de sus dos hijos y eso no lo hace una persona que esté bien”, comentó María del Carmen de Rodríguez.

Fernanda de Martínez coincidió con ella. “Sabíamos que no la estaba pasando bien. Que él estaba desesperado porque ella se había cansado de la vida que llevaba. Quería vivir en paz, pero no pudo”, destacó.

Pese a las versiones que manejaban vecinos y familiares, fuentes policiales confirmaron que no tenían registradas denuncias de violencia de género. La misma información se manejaba en Tribunales. El acusado de femicidio quedó alojado en la seccional 1° y, según confirmaron sus custodios, estaría en estado de shock. Hoy será presentado ante el fiscal Diego López Ávila.