Luis Rodríguez mencionó a “Chacarita” y la palabra sonó rara, de cabotaje, como poquita cosa, definitivamente a contramano después de tanta fiesta en los últimos meses. Acostumbrado de repente a los viajes al exterior y a enfrentarse con gigantes del fútbol de América en lo que pasó de 2017, cuando “Pulguita” dijo “ahora hay que pensar en Chacarita” fue como si Atlético se hubiera sacado definitivamente los zapatitos de cristal de la Cenicienta del fútbol sudamericano.

La frase del delantero, enunciada en los primeros minutos de ayer a la salida del vestuario de Independiente, inmediatamente después de una derrota increíble en un partido que nadie olvidará, sonó a cambio de chip, a pedido de vuelta a la normalidad, a tratar de despertarse a tiempo ahora que el sueño de la “Generación Americana” se terminó.

Este domingo, a las 14.05, contra Chacarita, en el Monumental, Atlético comenzará su nuevo desafío, uno mucho más modesto que el de las Copas Libertadores o Sudamericana, pero mucho más sustancial, más real y sobre todo mucho más importante: el de sumar la mayor cantidad de puntos posibles para asegurar la permanencia y consolidarse en Primera. Y a eso apuntó Rodríguez, a evitar la resaca post celebración americana.

“Esto es fútbol. Hay que levantar la cabeza, y lo bueno es que dentro cuatro días tenemos una revancha. Hay que darle una alegría a la gente y tenemos que comenzar a pensar en Chacarita”, dijo el “Pulga”, a quien seguramente le quedará por mucho tiempo la amargura por el penal que Martín Campaña le atajó en el segundo intento, después de que el primero terminara en gol, y que seguramente habría cerrado la serie para el “Decano”.

“Nos vamos tristes porque con un hombre más (en referencia a la expulsión de Nicolás Tagliafico) no supimos cómo entrarle a Independiente, pero también hay que tener en cuenta que nos eliminó un gran equipo y que seguramente va a pelear por la Copa. Queríamos pasar de fase, pero nos queda la tranquilidad de que hicimos una Sudamericana digna. Pasamos a Oriente Petrolero cuando nadie lo esperaba y con solo 15 jugadores, y contra Independiente la serie fue parejísima”, intentó consolarse Rodríguez.

Unos pasos más allá, también en el breve trayecto que separaba a la salida del vestuario visitante del colectivo que trasladaría al plantel, Cristian Lucchetti estaba más enojado. O disimulaba menos su bronca. “El fútbol es así, no hay merecimientos. La serie fue muy pareja y pasó Independiente porque el fútbol tiene cosas inexplicables. Seguramente ahora (los periodistas) saldrán a hablar pavadas de la mística copera (de Independiente) y de esas cosas, pero es porque tienen que llenar páginas”, bramó el arquero, de pasado en Racing.

Enojado

Y si Lucchetti estaba enojado, mucho más lo estaba Ricardo Zielinski, quien realizó declaraciones que cuando no había fútbol televisado tendrían cierta lógica, pero que en épocas de redes sociales (y de jugadas que se pueden ver todo el tiempo que uno quiera) suenan anacrónicas. El técnico, de tan irritado, ni siquiera reconoció que el penal cobrado a favor de Atlético fue un regalo del árbitro uruguayo Andrés Cunha. “Desde donde yo estaba fue un penal clarísimo”, dijo Zielinski, y después lanzó su queja porque Cunha obligó a repetir la ejecución de Rodríguez que ya había terminado en gol. “Tengo una bronca bárbara, eso no se cobra nunca, nunca vi que lo cobraran”, rugió el entrenador.

“Merecimos más. Fuimos superiores en los dos partidos”, agregó Zielinski, en lo que debería ser el punto final de la aventura por América.

Ya eliminado de la Copa, desde el domingo se sabrá si Atlético ya cambió el chip y logró focalizarse en el torneo local o si continúa en la alegre inconsciencia de un 2017 increíble.