NOVELA

FALCÓ

ARTUO PÉREZ-REVERTE

(Alfaguara - Buenos Aires)

Arturo Pérez-Reverte es un atrapalectores serial: cuando uno empieza a leer sus textos -en este caso me voy a referir a su nueva novela, Falcó- no puede soltarlos. Hay que seguir hasta el final. Primero se quiere saber cómo logrará Lorenzo Falcó su misión. Después se querrá conocer qué pasa con algunos personajes. Con los buenos y con los malos. Aunque en este relato nunca se sabe quiénes son los buenos y quiénes los malos.

Falcó es el típico protagonista que inventa Reverte: un canalla querible, seductor y valiente. Es una suerte de Han Solo de Star Wars pero en los años 30 del siglo pasado y en la España que veía crecer el poder de Francisco Franco. En ese suelo no se sabía para qué lado jugaba cada uno. Pero Falcó tiene en claro que siempre debe jugar para sí mismo. A pesar de ese ombliguismo, se hace querer. Las mujeres lo persiguen, los hombres lo respetan y Eva se enamora de él. Eva es Eva Rengel, la gran presencia femenina de la historia. Valiente, compone el pequeño grupo con el que Falcó deberá llevar adelante una misión que, claro, será muy difícil. Pero entre tantas traiciones y desconfianza, Reverte logra que nada sea cantado: nadie sabe qué pasará con cada uno.

Falcó es un duro al que el corazón se le ablanda cuando conoce a Eva. “Hizo Falcó caso omiso. Al diablo todo, se decía. No sé cuánto tiempo más voy a vivir, y ella está aquí. A mi alcance. Es el trofeo de mis miedos y peligros. Mi premio por seguir vivo. Así que la estrechó contra él con más fuerza, haciéndole sentir la urgencia de su deseo. Ella se resistió por un momento y al fin cedió, de repente sumisa, abandonándose obediente”, es la escena que resume la relación entre ambos. Eva, sin embargo, no será quién parece, más allá de que también se ablande ante su galán. De un protagonista a lo Reverte el lector nunca esperará una traición. Sin embargo, con el correr de las páginas se acrecentará la duda respecto de si Falcó traicionará a sus compañeros. Hay un hombre, Fabián Estévez, valiente y derecho, del que se podría esperar más presencia en la novela. Sabe que su vida está en riesgo. A pesar de lo poco que aparece, no deja de ser querible. “Los hombres como aquel llevaban su última noche consigo a todas partes, como una mochila inseparable. Como una sentencia de muerte aplazada”, lo refiere el autor.

No queda otra que avanzar en la lectura. Y una vez resuelto este dilema, hay más. Reverte no da respiro y lo hace con cambios certeros y mucha acción. Se nota que conoce el oficio de escribir. Así que ahí siguen Eva y sus misterios y Falcó y sus objetivos. Nada los detendrá hasta un final impredecible en el que no faltan la derrota ni la sonrisa. Los lectores, agradecidos.

© LA GACETA


ALEJANDRO DUCHINI