Fueron más las alertas sobre la falsedad de los mensajes que hablaban de secuestradores a bordo de un trafic blanca que las denuncias recibidas en las comisarías. Aún así resultó imposible frenar la difusión de audios y textos de Whastapp, además de los comentarios de boca en boca que incrementan la espectacularidad de los relatos a medida que circulan. La paranoia es tal que un joven llegó a presentarse en una comisaría para denunciar que habían intentado secuestrarlo. La historia resultó inverosímil para los policías, quienes le advirtieron sobre los riesgos de realizar una falsa denuncia y el chico terminó confesando que había mentido.

Esa situación se produjo en la comisaría de Aguilares, el domingo a la noche. Fuentes policiales informaron que un joven de 18 años llegó acompañado por su padre para denunciar lo que había vivido esa tarde cuando se encontraba junto a su novia. Dijo que estaban en su moto en la calle José Mármol, detrás del colegio Cristo Rey, cuando una trafic blanca se detuvo delante de ellos y bajaron tres hombres armados y con tonada colombiana. El joven aseguró ante los policías que estas personas amenazaron de muerte a la pareja y la obligaron a subir al vehículo, llevándose también la motocicleta de la víctima. Agregó que, un rato después, les permitieron bajar en la zona de Los Arrietas y huyeron llevándose la moto.

Tras escuchar ese relato, los efectivos policiales lo comentaron con el jefe de la comisaría, quien les pidió al joven y a su padre que ingresaran a su oficina para conversar en privado. Al comisario no le cerraba la historia que contaba el chico, entonces decidió transmitirle sus dudas y advertirle que, si el caso era real, alguna cámara tuvo que haber filmado a la trafic. De lo contrario, el joven corría el riesgo de terminar aprehendido por falsa denuncia, además del pánico social que generaría una historia de esas características.

Cuando el oficial terminó de hacerle esa advertencia, el joven se quebró y confesó que había mentido. Le pidió perdón a su padre y reconoció que nunca habían existido ni la trafic, ni las armas, ni los colombianos. Avergonzado, el hombre les pidió disculpas a los policías por las mentiras de su hijo y se retiraron del lugar.

La era de los antihéroes

No existe una única respuesta que explique este comportamiento en algunos jóvenes, sostuvo el psicoanalista Juan Garbero, quien hizo un paralelismo entre las generaciones anteriores y la actual. “Hace muchos años, cuando éramos chicos y vivíamos en un mundo menos atravesado por los medios de comunicación, uno trataba de apoderarse de alguna idea importante; tendía a identificarse con los héroes y buscaba saber qué hicieron San Martín y Belgrano, por ejemplo. Pero en este universo contemporáneo, donde estamos atravesados por cosas de terror como secuestros, asesinatos y pedofilia, nos transformamos en comunicadores de estos hechos y surge un mecanismo de defensa que se llama la identificación con el agresor”, planteó.

En ese sentido, el profesional se refirió a un lado oscuro de los seres humanos y a una necesidad de ser protagonistas. “Antes imitábamos a los héroes y ahora estamos en la era del antihéroe; si no me puedo identificar con los héroes me identifico con lo peor de la sociedad. Y en vez de sufrir el impacto de lo siniestro en mi propio ser, me transformo en un multiplicador de eso. Funciona como una especie de liberación: uno toma un rol protagónico y se lo pasa a otro. En lugar de ser sujeto pasivo, uno pasa a ser comunicador. Además hay un morbo, una necesidad de tener la primicia de algo siniestro”, intentó explicar Garbero.

Un delito

Desde que en Tucumán comenzaron a viralizarse este tipo de mensajes en las redes sociales y Whatsapp, hace aproximadamente una semana, la Policía apenas recibió siete denuncias formales. El jefe de la división Delitos Contra las Personas, comisario Marcelo Sallas, indicó que el personal a su cargo se encuentra investigando cada uno de esos casos aunque aclaró que hasta el momento no hubo indicios que confirmaran ninguna de las versiones.

Por otro lado, el abogado penalista Gustavo Carlino alertó que las personas que ponen a circular estos mensajes pueden ser penadas por la ley. “Nuestro Código Penal dice que si alguien difundiere falsas voces de alarma que causaren pánico en la población, divulgando hechos que afecten a la tranquilidad pública, confundiendo a la comunidad con hechos inexistentes o falsos, incurriría en los delitos previstos en los artículos 209, 211 y 213 (instigación a cometer delitos, intimidación pública y apología del crimen)”, advirtió el letrado.

Carlino también remarcó que estas falsas alarmas malgastan los recursos humanos y operativos de las fuerzas de seguridad, distrayéndolas de situaciones reales que se podrían dar en la comunidad. Por esa razón, advirtió que quienes incurran en estas faltas podrían ser aprehendidos por haber violado una norma del Código. “Es lo mismo que pasa cuando se hacen llamadas falsas a bomberos, al 911 o al 107”, destacó.

EN LA CAPITAL 
UN DOCENTE PASÓ 12 HORAS APREHENDIDO, TRAS SER ACUSADO DE INTENTAR LLEVARSE A UNA ADOLESCENTE 
Un revuelo se generó en la zona sur de la capital, el lunes a la tarde, cuando una adolescente aseguró que habían intentado secuestrarla. La jovencita les dijo a sus padres que unos hombres habían intentado subirla a una trafic blanca y que actuaban en complicidad con una persona que circulaba en un auto Fiat Palio blanco, que no tenía patente adelante. La madre de la adolescente llamó al sistema de emergencias 911 y un patrullero se presentó en el barrio 360 Viviendas. Cuando llegaron, la mujer les dijo a los policías que acababan de atrapar al presunto secuestrador y que lo tenían reducido en un pasaje ubicado a la altura de calle 9 de Julio  4.500. Los uniformados se acercaron a ese lugar y confirmaron que los familiares de la jovencita tenían reducido a un hombre junto a un Fiat Palio. El sospechoso, que se identificó como un profesor de 38 años, les aseguró a los policías que era del sur, que se dirigía a Lomas de Tafi y que andaba buscando cómo salir hacia la avenida Jujuy. Agregó que se detuvo porque tenía ganas de orinar y que en ese momento se le acercó la jovencita, quien lo señaló y le dijo a su madre que era él. Los policías lo llevaron aprehendido y ayer prestó declaración ante la fiscala de Instrucción, Adriana Reinoso Cuello, quien ordenó que lo dejaran en libertad por falta de pruebas.
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PROTESTA 
DOS CORTES DE RUTA POR LA NIÑA QUE HABRÍA SIDO RAPTADA EN EL BRACHO Y LIBERADA EN LULES
Se instalaron en medio del pavimento con carteles e impidieron que los automovilistas transitaran tanto por el puente Lucas Córdoba como por la ruta 9, a la altura de El Bracho. Lo que exigían los manifestantes era que se incrementen medidas de seguridad en esa localidad, donde vive la niña de siete años que habría sido secuestrada el lunes al mediodía. “Queremos decirle al Gobierno que nos ayude, que no tape esto, que no es ninguna mentira como se dijo en algunos lados”, exigió Marcela Albornoz, una de las mujeres que participaba de la protesta. La fiscala Adriana Reinoso Cuello investiga el caso, que comenzó con una denuncia, el lunes a las 13.30: aseguraban que la pequeña había sido raptada por un hombre que circulaba en una camioneta Ford F100 roja. Momentos después, cuando la Policía ya había instalado puestos de control en diferentes rutas de la provincia, la niña fue hallada. Una pareja que pasaba por la autopista General San Martín (une Tucumán con Famaillá) la vio caminando sola entre los arbustos, en cercanías a un barrio conocido como Ceibal Grande, en jurisdicción de la comisaría de Lules. La pequeña habría relatado que el hombre la subió a la camioneta, la obligó a desnudarse y luego la dejó en ese lugar, sin haberla tocado. No presentaba signos de abuso sexual.

EN LA CAPITAL 
UN DOCENTE PASÓ 12 HORAS APREHENDIDO, TRAS SER ACUSADO DE INTENTAR LLEVARSE A UNA ADOLESCENTE 
Un revuelo se generó en la zona sur de la capital, el lunes a la tarde, cuando una adolescente aseguró que habían intentado secuestrarla. La jovencita les dijo a sus padres que unos hombres habían intentado subirla a una trafic blanca y que actuaban en complicidad con una persona que circulaba en un auto Fiat Palio blanco, que no tenía patente adelante. La madre de la adolescente llamó al sistema de emergencias 911 y un patrullero se presentó en el barrio 360 Viviendas. Cuando llegaron, la mujer les dijo a los policías que acababan de atrapar al presunto secuestrador y que lo tenían reducido en un pasaje ubicado a la altura de calle 9 de Julio  4.500. Los uniformados se acercaron a ese lugar y confirmaron que los familiares de la jovencita tenían reducido a un hombre junto a un Fiat Palio. El sospechoso, que se identificó como un profesor de 38 años, les aseguró a los policías que era del sur, que se dirigía a Lomas de Tafi y que andaba buscando cómo salir hacia la avenida Jujuy. Agregó que se detuvo porque tenía ganas de orinar y que en ese momento se le acercó la jovencita, quien lo señaló y le dijo a su madre que era él. Los policías lo llevaron aprehendido y ayer prestó declaración ante la fiscala de Instrucción, Adriana Reinoso Cuello, quien ordenó que lo dejaran en libertad por falta de pruebas.

PROTESTA 
DOS CORTES DE RUTA POR LA NIÑA QUE HABRÍA SIDO RAPTADA EN EL BRACHO Y LIBERADA EN LULES
Se instalaron en medio del pavimento con carteles e impidieron que los automovilistas transitaran tanto por el puente Lucas Córdoba como por la ruta 9, a la altura de El Bracho. Lo que exigían los manifestantes era que se incrementen medidas de seguridad en esa localidad, donde vive la niña de siete años que habría sido secuestrada el lunes al mediodía. “Queremos decirle al Gobierno que nos ayude, que no tape esto, que no es ninguna mentira como se dijo en algunos lados”, exigió Marcela Albornoz, una de las mujeres que participaba de la protesta. La fiscala Adriana Reinoso Cuello investiga el caso, que comenzó con una denuncia, el lunes a las 13.30: aseguraban que la pequeña había sido raptada por un hombre que circulaba en una camioneta Ford F100 roja. Momentos después, cuando la Policía ya había instalado puestos de control en diferentes rutas de la provincia, la niña fue hallada. Una pareja que pasaba por la autopista General San Martín (une Tucumán con Famaillá) la vio caminando sola entre los arbustos, en cercanías a un barrio conocido como Ceibal Grande, en jurisdicción de la comisaría de Lules. La pequeña habría relatado que el hombre la subió a la camioneta, la obligó a desnudarse y luego la dejó en ese lugar, sin haberla tocado. No presentaba signos de abuso sexual.