La tormenta de ayer generó más miedo que consecuencias. Según los relevamientos de Defensa Civil de la Provincia cayeron 32 milímetros de agua y no fue necesario adoptar medidas extraordinarias de emergencia para proteger a los sectores vulnerables. De todos modos, los rescatistas pasaron la noche en alerta.  

El encargado de Defensa Civil Provincial, Fernando Torres, afirmó que se prepararon para una tormenta más grande de la que realmente cayó. Además informó que no se reportaron víctimas ni casas anegadas: “por suerte no se inundó nada y no tenemos evacuados en toda la provincia”.

Torres afirmó que, desde la última tormenta, se reforzó la seguridad y las medidas preventivas ante estos casos: “tenemos un call center que funciona las 24 horas donde la gente va denunciando lo que ocurre; un comité de emergencia; centros de evacuados situados en diferentes lugares; equipos de rescate; voluntarios, y nuevos cuerpos de bomberos”.

Consultado sobre la cantidad de agua que se acumuló en algunas calles de la ciudad, Torres dijo que esa situación se produjo porque algunas bocas de tormenta estaban tapadas con basura. El titular de Defensa Civil Municipal, Oscar Terraza, coincidió con Torres y denunció que la basura arrojada en la vía pública es la principal causa de anegamientos: “los residuos obstruyen la boca tormenta e impiden el desagüe”.


Terraza pidió que cuando se esté formando una tormenta no se saquen las bolsas de basura a la vereda y que los transeúntes utilicen los cestos basureros que hay en las calles para desechar sus residuos; si los tiran al suelo, luego, cuando se produce una tormenta, son arrastrados por el agua y obstruyen los desagües.