BUENOS AIRES.- El Estimador Mensual de Actividad Económica profundizó, en el comienzo del segundo semestre, la brusca recesión que empezó a transitar desde fines de marzo. En ese mes, con la normalización de las tareas luego del receso estival, el PBI se había estancado, y desde entonces ingresó en una creciente faz contractiva.

El retroceso respecto de igual mes del año pasado se debe, entre otros factores, al menor nivel del consumo y de la producción industrial, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El nivel de actividad económica registró en julio una sensible caída de 5,9% en relación a igual período de 2015, mientras que el acumulado de los siete primeros meses del año reflejó un retroceso de 2,3%.




La dependencia oficial precisó además que la actividad económica en su conjunto durante julio, estuvo un 0,4% por debajo de la de junio pasado, según la medición desestacionalizada.

Al buscar explicar la fuerte caída del 5,9% interanual de julio, fuentes del Palacio de Hacienda dijeron que "además de la propia baja de la actividad, la comparación se realiza contra los meses más fuertes del año pasado, previos a las elecciones presidenciales”.

El retroceso del 5,9% supera incluso a la caída del 5,6% verificada en agosto del 2014, período signado por la devaluación de comienzos de año y por la fuerte retracción registrada en todos los segmentos de la economía.

En la caída del nivel de actividad de julio tuvo gran importancia el magro desempeño del sector industrial, que ese mes mostró un retroceso del 7,9% interanual.

Las mayores pérdidas se anotaron en la producción automotriz, con el 12%; Acero Crudo 17%; la producción de minerales vinculados a la construcción, 11,6%; y la Metalmecánica 7%, entre otras.

En tanto, la actividad de la Construcción, durante julio bajó 23,1% con respecto a igual mes del año anterior y acumuló una disminución de 14,1% respecto a enero-julio del 2015.

Por el lado del consumo, la facturación en los supermercados aumentó 30% interanual, alrededor de 12 puntos porcentuales por debajo de la inflación del 42% que registró la oficina de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires en ese período.

Algo similar ocurrió en los grandes centros de compra: en julio la facturación aumento 28%, también sensiblemente por debajo del índice de inflación.

Solo eludió este sesgo negativo el comercio internacional, que cerró julio con un superávit de u$s 278 millones, lo que revirtió la merma de u$s 102 millones de julio del 2015.

El Gobierno, al presentar la semana pasada el Proyecto de Ley de Presupuesto, mantuvo su estimación de una baja en la actividad económica del 1,5% para este año, y un crecimiento del 3,5% para el próximo.

Todo apunta a que en el último trimestre del corriente año se podría producir una recuperación en el nivel de actividad.

Además, el último trimestre del año comparará con igual período de 2015, cuando comenzó a paralizarse la producción y el nivel de actividad en el país.

Desde el sector privado estiman que la economía terminará este año con una recesión del 1,3% y una inflación del 40,1%, mientras que para 2017 prevén una recuperación del 3% y una suba de precios del 21,1%.

Así lo indicaron los pronósticos contenidos en el informe de Latinfocus Consensus Forecast en el que se destacó que el tipo de cambio cerraría el corriente año en $ 15,90 y que en 2017 llegaría a $ 18,27.

Además, los analistas de bancos y consultoras prevén que la tasa de las Lebacs a 35 días termine 2016 en 24,6% y se ubiquen en un promedio del 20,2 % en 2017.

Según el informe, el pronóstico más optimista del PBI para 2016 corresponde a Goldman Sachs, con una caída del 0,4 %, mientras que del otro lado el estudio Bein prevé una baja de 2,3%.

Para el año próximo, el rebote más alto lo proyecta el estudio Bein, con un crecimiento del 5%.

En cuanto a la inflación, el número más alto de este año es de Capital Economics con 45,7%, seguido por JP Morgan y BBVA Francés, con una inflación proyectada de 44%; y Ecolatina, del 43,7 por ciento.

Para 2017, el porcentaje más empinado es el pronostico del Deutsche Bank, con una inflación prevista del 31,6%. (Télam)