Entre los más de 100.000 habitantes de Constanza, perteneciente al estado de Baden-Wurtemberg, Alemania, a orillas del lago que lleva el nombre de la ciudad, un tucumano sí que vivió una verdadera fiesta granate.

Julián Torres Dowdall es doctor en biología, pero también fanático del último campeón del fútbol argentino, de Lanús. Y como todo ciudadano del mundo “Granate”, el padre de Jorgelina (1 año) y marido de María Ruiz hizo hasta lo imposible por no perderse la gran final del equipo de sus amores ante San Lorenzo, en el Monumental de River, ayer.

Lo primero que hizo fue demorar un poco la cena. Tomó su computadora y comenzó a bucear por la web hasta encontrarse con la mejor transmisión de todas las que había a disposición. Listo, misión cumplida. A ver el partido ahora.

Los nervios propios de encarar una definición se le fueron tan rápido como el primer gol que marcó Oliver Benítez, a los 18 minutos del primer tiempo. Ya desde el 1-0 parcial, Dowdall y el resto de los hinchas de Lanús entendieron que estaban cerquita de obtener el segundo título de su historia. San Lorenzo nada pudo hacer ante el poderío del futuro campeón. Cayó rendido a sus pies en el complemento, con el 2-0 de Miguel Almirón, el 3-0 de José Sand y el 4-0 de Lautaro Acosta. “Siento muchísima alegría por este triunfo, por este título. Lanús jugó muy bien”, festejó a la distancia Torres Dowdall. Julián hizo un análisis más profundo de lo que genera el fútbol. “Estar conectado con esto me hace sentir más cerca de mi país, de Argentina. Y cuando se celebra un campeonato, ¡mejor!”. La pasividad de la noche se vio conmovida por la chispa de Julián.

En Constanza, a orillas del lago que lleva su nombre, ningún vecino entendía quién festejaba goles y un título a la medianoche.