El presidente, Mauricio Macri, afirma que recibió un país en peor estado de lo que imaginaba, pero inmediatamente añade que ello significa una gran oportunidad para crecer y para transformar las cosas. Se cuida, en cada palabra, de destacar la unidad de los argentinos, la necesidad de generar confianza y de recuperar el valor de la palabra. “Parece un año”, susurra cuando, en un tramo de la entrevista, el cronista de LA GACETA le consulta sobre el balance que hace de su primer mes de gestión. Insiste cuando puede que el desorden estatal es desorbitante y que necesita tiempo para acomodar la Argentina. Durante la charla, solamente dos acciones denotan su tedio o desagrado ante alguna pregunta: cuando se acaricia el pelo con su mano izquierda o cuando se acomoda la camisa con su mano derecha.
- Ganó la elección y se esperaba un cimbronazo económico y parece ser más político. El presupuesto en Buenos Aires que no pudo aprobar, la fuga de los acusados del triple crimen, la represión en La Plata. ¿Se esperaba esto?
- Sí y no. Aquí lo que nosotros prometimos es otra forma de vincularnos y de comunicarnos, que tiene que ver con un cambio cultural en el cual ha creído la mayoría de los argentinos. Las decisiones que tomamos nosotros son coherentes con lo que hemos prometido, de llevar alegría, alivio y esperanza. El problema que tenemos es que todavía hay muchos argentinos que sienten que deben cerrarse y atrincherarse en sus viejos lugares. Son sectores que creen que tienen beneficios que no pueden ceder, pero que no fueron para todos. Pero lo importante es que creamos que se puede crecer y siento que vamos a seguir contagiando a más gente para que se sume a esta transformación. Esto es lo que estamos viendo. La mezquindad de la política de decir “no te apruebo el Presupuesto porque no quiero que se resuelvan muchas cosas que están mal” es hasta mafiosa. Eso crea tensión, pero lo importante es que la mayoría de los argentinos estamos convencidos que queremos producir el cambio.
- ¿En qué estado encontró el Gobierno; es peor de lo que pensó?
- Sí, es peor, claramente peor. Me topé con un tremendo desmanejo de lo público, que diría es casi inédito en la historia de la Argentina. Aquellos que pregonaron la importancia del Estado se dedicaron a desarticularlo. Hay sistemas y áreas que no funcionan, que no producen información; es muy difícil encontrar información. Pero lo importante de todo esto es que también nos abre una tremenda posibilidad. De implementar mecanismos nuevos, de trabajar. La relación que existe ahora entre la conducción política, los funcionarios y la sociedad está siendo visto por la gente como una revolución. Luego de años de maltrato, hasta a muchos les sorprende que le digamos buen día y que le preguntemos qué opinan y cómo trabajamos. Rescatamos a mucha gente de carrera del Estado y los pusimos a cargo de direcciones, en vez de reemplazarlos por otros por cuestiones políticas. Eso creó también una integración. Eso es una energía a favor de la reconstrucción del Estado. Hay mucho entusiasmo de la burocracia de carrera de volver a tener protagonismo, que perdió en esta década.
- Hubo enfrentamientos en La Plata. ¿El Estado implementará algún tipo de protocolo para que se maneje esa virulencia en el reclamo que está formulando gente que está perdiendo su empleo público?
- Cada provincia tiene autonomía. Claramente el mensaje nuestro es que esta es una etapa de diálogo y que estamos dispuestos a escuchar a todos aquellos que estén dispuestos a hacer un aporte o a formular una duda o un cuestionamiento. Pero nadie tiene derecho a hacer de su reclamo algo que viole la ley. En ese sentido, todos los gobiernos tienen el apoyo del Gobierno nacional.
- En estos días también hubo cesantías en el Estado nacional. Surgieron críticas respecto de que no se evalúa el trabajo, sino que se persigue a militantes. ¿Qué opina de ello?
- Que es falso. Nosotros queremos realmente que el Estado esté cerca de la gente y que atienda sus necesidades. Queremos darle un cierre a la política del no servicio y del no contacto con la realidad. Queremos que la Argentina esté a la altura del desafío que tenemos que enfrentar como sociedad moderna. Estuvimos reunidos con la gente del Ministerio de Modernización y hablamos de la necesidad de capacitar al personal del Estado, de mejorar los recursos digitales, de instaurar un Gobierno abierto. Uruguay está séptimo a nivel mundial en términos de datos que ofrece a su comunidad. Yo me puse como meta que Argentina esté entre los 10 primeros países a fin de año en materia de acceso a la información pública. Esto, por el control y por la dinámica de información, ya que la comunidad también genera valor. Estamos todos pensando en cómo recuperar el valor del Estado desde el lugar en el que estamos, dejando los amiguismos de lado.
- Suben los precios, la nafta, ¿qué va a pasar con eso?
- Nosotros queremos cumplir con lo que prometimos en la campaña, que es desatar las fuerzas de la Argentina. Tenemos un enorme optimismo puesto en que ahora vamos a ser un país normal. Pero claramente estamos en una transición y este es un proceso largo. Tenemos que recorrer un sendero que tenemos claro que con lo que heredamos es difícil de corregir. Asumimos sin tener Presupuesto. Todos sabemos que venimos de muchos años en lo que se dibujaron los datos y sin transición, porque el interlocutor ni siquiera quería hablar con nosotros. Estamos transitando un sendero complicado, pero esperamos en un par de años llegar a tener una inflación de un dígito.
- ¿Qué expectativas tiene con las paritarias?
- Que seamos todos responsables, que apuntemos a cuidar los precios. Va a a haber más empleos si bajamos la inflación y aumentamos la inversión. Creo que ahora logramos que se hable de inversión. Estamos comprometidos a ir reduciendo la inflación. También en eso muchos se ponen nerviosos. La estrella polar de un país, decía el general Perón, es la productividad. Todos tenemos que volver a comprometernos con ese concepto. Eso significa que todos tenemos que sentirnos orgullosos de ser los mejores en nuestros puestos. Tenemos que esforzarnos para decir que uno es el mejor en lo que hace. Si cada uno hace lo mejor, como sociedad tenemos una potencia única. Y eso significa bajar el nivel de ausentismo y el nivel de incumplimiento y para ello tenemos que estar todos comprometidos.
- ¿Cómo entra el uso de decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) en este discurso suyo de que se busca más institucionalidad?
- Tenemos por delante la misión de ir corrigiendo cosas que alteran el normal desarrollo de la Argentina lo más rápido posible. Yo tengo un instrumento constitucional que son los DNU, que están establecidos desde hace muchos años, y está entre mis facultades utilizarlos. Es una facultad mía haber usado esa herramienta por ejemplo para nombrar en comisión a dos ministros de la Corte Suprema.
- ¿Defiende entonces ese recursos y piensa seguir utilizándolo? Porque Gabriela Michetti dijo que fue un error …
- Lo que planteamos es que fue un error no explicar cómo y por qué lo utilizamos. Pero la herramienta es constitucional y es la única solución si el Senado no está de acuerdo en nombrar dos jueces que necesita para funcionar la Corte, porque con tres miembros no puede funcionar.
- Se están revisando los contratos del Estado, ¿va a pasar lo mismo con la revisión de lo que se hizo y con hechos de corrupción?
- Por supuesto. Fue una promesa mía de campaña. Voy a facilitar el conocimiento de cualquier cosa que encontremos irregular y vamos a llevarla a la Justicia. Es la orden que le di a mis ministros, que cada cosa irregular y que pueda probarse jurídicamente, lo denuncien en la Justicia.
- ¿Cómo se va a manejar con muchos gobernadores que fueron reelectos y que también están sospechados o denunciados por corrupción?
- Que yo haya dicho que voy a trabajar por el bienestar de todos los argentinos, independientemente de quién sea o de qué partido sea su gobernador, no quiere decir que avale las prácticas ilegales de esos gobernadores.
- ¿Cómo sigue el tema Ganancias, que se hizo una pequeña corrección ahora con el aguinaldo, pero que no alcanzó a muchos trabajadores?
- Está trabajando la AFIP para presentar una reforma, que irá dentro del paquete de la reforma impositiva que se presentará en marzo. Habrá que tener un poquito más de paciencia.
- ¿Por qué en cada frase o en cada respuesta remarca que va tratando de cumplir con sus compromisos o con sus promesas de campaña?
- Porque siento que es necesario que se recupere el valor de la palabra. Es una tarea de este Gobierno y del periodismo también. El Gobierno que termina, tal vez uno de los daños más grandes que hizo fue eso, hacer perder el valor de la palabra. Lanzar promesas que no se cumplían, difundir estadísticas falsas, sostener falsos relatos. Eso nos hizo mal como sociedad, porque por eso se duda de todo. No se puede vivir en una sociedad en la cual no hay confianza entre ninguno de sus integrantes. La confianza es el verdadero motor que genera milagros de crecimiento. Por ello es que soy el primero en tratar de ser preciso en lo que digo, para que la gente se sienta representada y sienta que hay previsibilidad, que es lo que hace que la confianza se restablezca.
- Respecto de la cuestión social, ¿el Gobierno va convocar a una mesa de diálogo entre empresarios y gremialistas?
- Sí, tenemos que estar comprometidos todos. Y vamos a hablar de cómo cada sector va a contribuir a lograr la pobreza cero, a luchar contra el narcotráfico y cómo cada sector va a contribuir a encarar las reformas políticas.
- ¿En qué plazos?
- En enero será la primera reunión y vamos a ir avanzando.
- Pero las reuniones para bajar precios con los empresarios de la alimentación no dieron muy buenos resultados …
- Hubo de todo. Claramente vimos un retroceso en muchos precios y también de la inflación. Además, los argentinos estamos mostrando que no nos van a llevar por delante. Si algún producto está muy caro elegimos otro y eso retrotrae la demanda y obliga a los que se hicieron los vivos a que tengan que retroceder.
- En la carta de felicitación que le envió Barack Obama llamó la atención que le mencionara el tema energético. ¿Se avanzó en eso?
- ¿Por qué llamó la atención? La energía es un tema central en el mundo. Es estratégico para el desarrollo de cualquier comunidad tener acceso a energía con certeza, diversidad de fuentes y a precios competitivos. El mundo entero está preocupado por eso. Además, el compromiso de la Cumbre del Clima de París es reducir las energías fósiles y Argentina tiene la tercera reserva de energía eólica del mundo y la segunda solar. Creo que si vamos a tener un diálogo y una relación inteligente con el mundo, no sólo con Obama, todos los países nos dicen que quieren estar en la Argentina por la energía y por su potencial. Vamos a seguir apostando a los recursos no renovables. Tenemos que producir más gas.
- ¿Qué pasará con YPF y con Miguel Galuccio, su CEO?
- El ministro de Energía, Juan José Aranguren, está tratando de tomar contacto con toda la información de energía, que está muy desordenada. Irá evaluando y dialogando con Galuccio sobre el futuro de YPF. Está evaluando todo lo que se hizo y cuál es la idea de Galucchio para los próximos cuatro años. Siempre tuvo chances de quedarse. A diferencia de Mariano Recalde (ex titular de Aerolíneas Argentinas), es un profesional del tema.
- ¿Qué expectativas tiene con el peronismo, que posee sectores más dispuestos al diálogo y otros más combativos?
- Estamos abiertos al diálogo, a hacer crecer el país. Esperamos que colaboren y que tengan una actitud constructiva. Muchos de ellos la tienen. Claramente los que tienen una actitud más cercana al gobierno de los últimos 10 años tienen otra posición.
- ¿Qué opina de los que dicen que es un Presidente para los ricos?
- No entiendo.
- Y tomó una serie de medidas, como la propia devaluación, que beneficia a un sector de manera directa y a otro no ...
- La única verdad es generar más trabajo. Lo demás es discurso. Nos llevaron a un país que hace cuatro años que no crece y ahora volverá a crecer. Fue un sistema de destrucción de trabajo. Hoy justamente visité en Santa Fe a Basali, una fábrica de maquinaria agrícola que está en quiebra. Se supone que en un país al que le iba tan bien esas cosas no debían pasar. Nosotros estamos generando las condiciones para que el país crezca y esas cosas no vuelvan a pasar. El compromiso nuestro es generar empleo y mejorar las condiciones de los que lo tienen y diciendo la verdad, no mintiendo con dólares que no se conseguían, sin poder exportar ni importar. Eso no lleva a crecer.
- ¿Por qué Sergio Massa y no Daniel Scioli es su compañero de viaje al Foro Económico Mundial de Davos?
- Primero, porque me pareció que es el primer viaje y quería cumplir con mi compromiso de sumar a dirigentes opositores en el diálogo con el mundo. Por eso invitamos a Sergio Massa, uno de los dirigentes más importantes de la oposición.
- ¿A Scioli no lo invitó?
- No en este viaje. Igualmente, la situación de la provincia no hacía oportuno invitarlo en esta ocasión. La gobernadora Vidal se ha encontrado con un nivel de desorden muy grande en la provincia y no tenía mucha coherencia invitarlo. Además, él sigue asumiendo una posición muy ultrakirchnerista con su comportamiento …
-¿Es una desilusión para usted, lo plantea así?
- No, porque no es que él me contó una historia a mí y no cumplió, sino que a todo el mundo le contó la misma historia. Dijo que había fondos, pero no estaba el dinero para pagar ni los sueldos ni el aguinaldo en la provincia de Buenos Aires y la deuda asciende a miles de millones. Esa situación de la provincia es poco coherente con haber sustentado una campaña presidencial hablando de la calidad de la gestión gubernamental. Horacio Rodríguez Larreta (sucesor de Macri en la Ciudad de Buenos Aires) pudo pagar todo y se encontró con una administración prolija.
- ¿Cuál va a ser la política con los fondos buitre?
- Nuestra actitud es resolver todos los conflictos del pasado. Queremos que la Argentina no tenga más conflictos con ningún país ni organismo. Queremos ser un país en el cual se manejen sus relaciones de forma armónica. Es el desafío que tenemos. La semana que viene tendremos la primera reunión con el mediador de la Justicia de Nueva York y los holdout y veremos qué solución hay. Vamos a decirles que este Gobierno quiere resolver el tema. Queremos una negociación justa y salir de esta situación lo antes posible. Creemos que el Gobierno anterior tuvo un manejo muy malo y que negarse a sentarse a negociar posibilitó que salgan todos los fallos a favor de los fondos buitre. La buena predisposición del mundo con la Argentina espero que ayude a que el juez (de Nueva York, Thomas Griesa) se vuelque a resolver este tema. Tenemos que normalizar todo para que llegue más financiamiento, las empresas crezcan, haya más inversión y lleguemos a la pobreza cero. Nuestra misión es resolver todos los problemas para que podamos volver a crecer.
- Los gremios dicen que no tienen el espacio de diálogo que querían. ¿Podrían haber conflictos sociales con ellos?
- Queremos resolver esos problemas. Pero están ansiosos, como todos, pero pasaron muy pocos días desde que asumimos, 15 hábiles. Hemos tenido que ir resolviendo varios temas por día y en ese camino estamos. Creo que con un poco de tiempo vamos a sentarnos con cada sector. Vamos a buscar un plan estratégico para que todos puedan crecer. Estoy convencido, como el primer día, que Argentina tiene un enorme espacio para crecer, pase lo que pase en el mundo. Lamentablemente desaprovechamos los mejores años del mundo para crecer. Pero aunque esta década no venga tan favorable desde el mundo hacia aquí, tenemos un gran espacio para el crecimiento. Pero necesitamos tiempo. No queremos ir más rápido de lo que ya vamos para no cometer errores innecesarios. Creo que vamos bien con el tan poco tiempo de Gobierno que llevamos. Hay mucha confianza, ganas, empuje, pese a la historia y a la herencia que recibimos. Pero si administramos las cosas bien vamos a tener un 2016 fundacional y un 2017 de despegue definitivo para la Argentina.