Una postal que quedará para siempre en la retina de quienes estuvieron en Mendoza es la imagen de Cristian Menéndez abatido sobre un sillón en el hotel de la concentración. Atlético había perdido el ascenso a Primera a manos de Huracán en el alargue y los instantes después que aquella caída se convirtieron en un tormento.

Menéndez, figura de ese equipo durante la temporada pasada, quería desaparecer de la tierra. Una gorra verde fue su escudo. De cabeza gacha, su cara pasó inadvertida ante el desolador sentimiento de saber que la A estuvo tan cerca y después tan lejos.

El final de esa historia llegó con una charla de Juan Manuel Azconzábal con cada uno de los jugadores. Pero antes, el “Luchador” trae al presente lo que fue aquel castigo personal. “Por ahí traté de aislarme de todo, de no pensar en nada, incluso ni una revancha. Pero después pasaron los días, analicé lo que pasó y, tanto los que se quedaron como yo, pensamos nuevamente en ir por todo. Por suerte, podemos tener nuestra vendetta este fin de semana”, se ilusiona el marplatense, y revela el porqué de su decisión de quedarse y de no aceptar algunas de las ofertas de clubes de Primera que le llegaron. “Me convenció el trabajo que habíamos hecho con el técnico en ese poquito tiempo que había estado con nosotros. También me pareció claro su mensaje de lo que pretendía de nosotros y me gustó eso de que iba a apoyarse en los jugadores de mayor experiencia para continuar al año siguiente. Nos dio motivos para quedarnos y buscar nuestra revancha”.

La identidad de este Atlético de Azconzábal tomó su forma real sobre esta recta final de la B Nacional. “Este es un plantel que juega con mucha soltura, que corre y mete como debe ser. Y cuando tiene la pelota al pie, demuestra que es un equipo de otra categoría”, afirma Menéndez, que tiene la fórmula (pero no la revela) de anular la ansiedad de los hinchas. “Hasta ahora creo que supimos manejar muy bien esta situación, porque jugamos de la mejor manera”, confía el delantero, al que no le preocupa que Patronato juegue antes que Atlético el domingo. “Si ellos no ganan, sabemos que si lo hacemos nosotros ya estamos. Tendremos ese plus de jugar con el resultado puesto. No se nos puede escapar el objetivo de ninguna manera”, se anima a decir quien no le teme a las cábalas.

Si por él fuera, nombraría la palabra ascenso, sin embargo, respeta las creencias del resto de sus compañeros. “Acá (en el vestuario) no gusta mucho que hable, así que vamos a respetar”.