Hoy se cumplen 203 años de la gloriosa batalla de Tucumán. Aunque mucho se ha escrito sobre ella, hay aspectos que no son muy conocidos. Por ejemplo, el aporte que arrimó a esa acción la provincia de Catamarca. El fallecido historiador Gerardo Pérez Fuentes investigó el punto con cuidado.

Narra que, ni bien el gobierno de Catamarca se enteró de que Manuel Belgrano se replegaba desde Jujuy hacia Tucumán con el ejército, preparó una división de 200 reclutas y 53 milicianos, más 326 mulas de transporte, para engrosar la fuerza patriota. Mandaba el contingente el capitán Bernardino de Ahumada y Barros.

Partieron de Catamarca el 17. El 23 estaban en Río Seco, desde donde Ahumada y Barros le anunció que se incorporarían al día siguiente. “Si los hijos de los pueblos de Catamarca quieren cubrirse de gloria y dar laureles a su provincia, que vengan a unirse a los Jujeños, Salteños, Tucumanos y Santiagueños, que con el mayor brío intentan sostener los derechos”. Lo invitaba a que “vuele a tener parte con el ejército de mi mando”.

El 24, día de la batalla, llegaron en el momento en que esta se iniciaba. Consta en documentos del Archivo General de la Nación, que “atropellaron con denuedo”, en el momento en que “se rompía el fuego a la vez que dieron un viva a la Patria”. El grupo llamó la atención del enemigo, “quien lo acometió y derrotó a tiro de fusil, por un grueso de su caballería que desfiló sobre la izquierda de esta entusiasmada tropa, quedando muertos 7 reclutas en el campo”.

A pesar de la confusión, Ahumada y Barros consiguió reunir 66 hombres, los que presentó a Belgrano después del combate.